Andrés Ribas, bombero y trampero de serpientes en Ibiza: "Si se cargan la lagartija, se cargan mi infancia"
"De qué sirve que yo ponga trampas si los vecinos no hacen lo mismo ", se lamenta.

En Ibiza hay personas que dedican parte de su tiempo a proteger un pequeño animal que forma parte de la identidad de la isla. Mientras la presencia de serpientes invasoras sigue creciendo, vecinos como Andrés Ribas han decidido pasar a la acción para intentar salvar a la lagartija pitiusa, una especie única cuyo futuro está cada vez más amenazado. Una lucha que va mucho más allá de la simple admiración.
Andrés, de 32 años, compagina su trabajo como bombero con una tarea que ocupa buena parte de su tiempo libre: revisar las trampas que ha instalado en su finca del valle de Benimussa para capturar culebras de herradura. Solo una de ellas, situada junto a la huerta, ha atrapado 15 ejemplares en apenas un mes. "Está plagado de serpientes", asegura en declaraciones recogidas por El País, mientras insiste en que la colaboración de más vecinos es fundamental para frenar una invasión que avanza sin descanso.
“De qué sirve que yo ponga trampas si los vecinos no hacen lo mismo. Si somos pocos, es una batalla perdida”, lamenta. Para él, la lucha trasciende lo ecológico y toca lo emocional. “Si se cargan la lagartija, se cargan mi infancia”, recuerda al evocar aquellos años en los que jugaba con los pequeños reptiles. Un recuerdo que hoy impulsa su compromiso por proteger una especie que considera parte de la historia, el paisaje y la identidad de Ibiza.
Más de 20.000 ejemplares capturados
La culebra de herradura llegó accidentalmente a Ibiza hace algo más de dos décadas, oculta entre olivos ornamentales importados desde la Península. En su hábitat original es una especie protegida y no representa un peligro para las personas, pero en las Pitiusas encontró un ecosistema sin depredadores naturales y una presa perfecta. Su capacidad para nadar hasta islotes cercanos ha agravado aún más la situación, provocando incluso la desaparición de algunas poblaciones únicas.
Frente a esta amenaza, el Consorcio para la Recuperación de la Fauna de las Islas Baleares (COFIB) mantiene miles de trampas repartidas entre Ibiza, Formentera e islotes. Desde 2016 se han retirado más de 16.000 serpientes mediante el operativo oficial y, junto a las capturas realizadas por voluntarios, la cifra supera ampliamente las 20.000. La Administración insiste en que la colaboración vecinal resulta vital para frenar el avance de esta especie.
Mientras los investigadores trabajan en programas de conservación y cría en cautividad para asegurar el futuro de la lagartija pitiusa, ciudadanos como Andrés Ribas continúan revisando sus trampas casi a diario. Saben que capturar serpientes no resolverá por sí solo el problema, pero también que cada ejemplar retirado supone una oportunidad más para que la lagartija siga formando parte del paisaje de las Pitiusas.
