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Un sanitario compagina en secreto dos empleos a tiempo completo y gana 288.000 euros al año: "Ni siquiera puedo imaginarme volver a un solo empleo"

Un sanitario compagina en secreto dos empleos a tiempo completo y gana 288.000 euros al año: "Ni siquiera puedo imaginarme volver a un solo empleo"

El trabajador, que desarrolla su actividad en el sector sanitario en Estados Unidos, asegura que la combinación de dos puestos remotos le ha permitido comprar una vivienda para alquilar, pagar los estudios universitarios de su hijo y olvidarse de las tarjetas de crédito, aunque reconoce que trabaja hasta 60 horas semanales y vive permanentemente agotado.

Una mujer enferma sola sentada en la cama de una habitación de hospital mirando por la ventana vista desde atrás
Una mujer sola sentada de espaldas en la cama de una habitación de hospital.Getty Images

Durante años, la promesa de la estabilidad laboral estuvo asociada a encontrar un buen empleo y conservarlo. Pero para un número creciente de trabajadores, especialmente en sectores donde el teletrabajo sigue siendo posible, la fórmula para aumentar sus ingresos pasa por algo muy distinto: tener dos trabajos a tiempo completo al mismo tiempo y ocultarlo a ambos empleadores.

Es el caso de Daniel -nombre ficticio utilizado para proteger su identidad-, un profesional sanitario de Texas (Estados Unidos) que compagina en secreto dos empleos remotos y que este año prevé ingresar unos 330.000 dólares, alrededor de 288.000 euros al cambio actual.

"Ni siquiera puedo imaginarme volver a un solo empleo", reconoce en declaraciones recogidas por Business Insider.

El trabajador, que ronda los 40 años, ya explicó su situación al medio estadounidense el año pasado, cuando calculaba unos ingresos anuales cercanos a los 280.000 dólares. Desde entonces, lejos de abandonar la práctica, ha incrementado todavía más sus ganancias.

Comprar sin mirar la cuenta

El principal motivo es evidente: el dinero.

Daniel asegura que la diferencia económica respecto a una situación convencional es tan grande que ha cambiado por completo su relación con las finanzas cotidianas. "Vamos al supermercado, compramos lo que necesitamos y nunca recurrimos a tarjetas de crédito", explica.

El sanitario reconoce que la sensación resulta casi extraña en un contexto en el que muchas familias afrontan dificultades para llegar a fin de mes. "Es surrealista ver las dificultades que tienen personas a mi alrededor", afirma.

Los ingresos adicionales le han permitido además comprar una propiedad para alquilar y generar rentas pasivas, una estrategia con la que espera reducir en el futuro su dependencia de los salarios. También ha utilizado parte del dinero para sufragar los estudios universitarios de su hijo.

Cada vez más difícil ocultarlo

Sin embargo, mantener dos empleos simultáneos ya no es tan sencillo como hace unos años.

La expansión del teletrabajo durante la pandemia facilitó que miles de profesionales pudieran desempeñar varias actividades de manera paralela. Pero el regreso gradual a las oficinas, las herramientas de control empresarial y un mercado laboral más exigente han complicado mucho esa posibilidad.

Daniel lo ha comprobado de primera mano.

Una de las empresas para las que trabaja exige ahora acudir presencialmente varios días al mes. Para no renunciar a su segundo empleo, lleva consigo el ordenador de la otra compañía y aprovecha cualquier momento libre para avanzar tareas.

Además, una de las organizaciones ha implantado sistemas para registrar detalladamente cómo emplean su tiempo los trabajadores. Según explica, ha intentado retrasar todo lo posible el cumplimiento de estas exigencias porque le obligan a justificar horas de trabajo que en ocasiones comparte con sus otras responsabilidades laborales.

La situación se ha vuelto todavía más compleja después de que una de las empresas realizara despidos recientemente. Ante el riesgo de convertirse en uno de los afectados, Daniel ha optado por reforzar su imagen interna como empleado valioso, aceptando nuevas tareas y posicionándose para un posible ascenso.

Hasta 60 horas semanales

La consecuencia directa ha sido una carga de trabajo mucho mayor.

Si hace un año calculaba que dedicaba unas 40 o 50 horas semanales al conjunto de sus empleos, ahora admite que algunos periodos alcanzan las 60 horas.

Para intentar mantener el ritmo, asegura que se apoya en herramientas de inteligencia artificial aplicadas al ámbito sanitario, que le permiten automatizar parte de sus tareas y ahorrar tiempo.

Aun así, reconoce que el esfuerzo empieza a pasar factura. "Hay días en los que siento que simplemente vivo para llegar al día siguiente", admite.

Mucho dinero, pero con coste personal

La historia de Daniel refleja una tendencia que ha generado un intenso debate en Estados Unidos durante los últimos años.

Mientras algunos consideran que tener varios empleos simultáneos es una forma legítima de maximizar ingresos en un mercado laboral cada vez más incierto, otros cuestionan si resulta ético ocultar esa situación a las empresas que creen estar contratando a un trabajador a tiempo completo y en exclusiva.

En cualquier caso, quienes practican esta modalidad suelen coincidir en una idea: los beneficios económicos compensan los inconvenientes.

Daniel también lo cree. Aunque admite sentirse cansado con frecuencia y reconoce que el ritmo puede resultar difícil de sostener durante mucho tiempo, no contempla abandonar por ahora. "Tengo que cogerme vacaciones o algo parecido", bromea.

Pero inmediatamente deja claro cuál es su verdadera posición. Después de años acumulando dos salarios y viendo crecer su patrimonio, volver a depender de un único empleo ya no entra en sus planes. "Me he acostumbrado a los ingresos", concluye.

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Soy redactor de actualidad en El HuffPost España. Mi objetivo es que no te pierdas nada, sea la hora que sea, estés despierto o dormido.

 

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Convivo con personajes tan dispares como Donald Trump, Gabriel Rufián o cualquiera que sea noticia. Intento estar a todo lo que sale, desde los temas más actuales hasta otros más atemporales.

 

Lo hago desde una perspectiva informativa, sin perder esa mirada crítica con la que aportar algo diferente a lo habitual.

 

Sociedad, cultura, política, economía... Cualquier tema es bienvenido para dar un enfoque nuevo a temas de actualidad, que afectan a todos

 

Mi trayectoria

Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

Si alguna vez me necesitas y no me encuentras, búscame en una pista de tenis. Te puedo recomendar la mejor novela negra de cada país y hablar durante horas del cine de los 80 y 90. Ah, por cierto, acierto todas las preguntas naranjas del Trivial. 

 


 

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