Fotografían después de casi 30 años al extraño gato de cabeza plana
El hallazgo se produjo en Tailandia.
Después de casi tres décadas sin registros confirmados, uno de los felinos más raros del planeta ha vuelto a dejarse ver. Se trata del gato de cabeza plana, una especie prácticamente desconocida para el gran público y considerada durante años como posiblemente extinta.
Ha sido en el sur de Tailandia, donde ha sido recapturado por cámaras trampa. El hallazgo se produjo concretamente en el Santuario de Vida Silvestre Princesa Sirindhorn, un área protegida formada por pantanos, bosques de turba y manglares, y supone un hito para la conservación de este pequeño depredador.
La organización conservacionista Panthera Tailandia confirmó que se trata del mayor proyecto de investigación realizado hasta ahora sobre la especie en el país. Entre los registros obtenidos no solo aparecen individuos adultos, sino también una hembra acompañada de una cría, un detalle especialmente relevante porque los gatos de cabeza plana suelen tener una sola cría por camada, lo que hace que su reproducción sea lenta y vulnerable.
Un felino diminuto y adaptado al agua
El gato de cabeza plana es el felino salvaje más pequeño del Sudeste Asiático. Su peso ––entre los 1,5 kilos y los 2,5 kilos según Animalia Bio–– equivale aproximadamente a la mitad del de un gato doméstico, pero su apariencia lo distingue de inmediato.
Tiene la frente plana y el cráneo alargado, rasgos que le dan su nombre. Además, cuenta con dedos palmeados y un cuerpo diseñado para moverse con soltura en ambientes acuáticos, una adaptación poco común entre los felinos.
Gracias a estas características, este animal es un cazador especializado. Se alimenta sobre todo de peces, ranas y crustáceos, y es capaz de sumergir por completo la cabeza para capturar a sus presas. Esta dieta y su dependencia de los humedales lo convierten en un indicador clave del estado de estos ecosistemas.
El equilibrio ecológico
Los biólogos subrayan que el gato de cabeza plana desempeña un papel fundamental en los humedales. Como depredador, ayuda a regular las poblaciones de peces y anfibios, contribuyendo al equilibrio ecológico.
Cuando una especie como esta desaparece, suele ser una señal de deterioro ambiental, lo que implica consecuencias directas para la biodiversidad y para la calidad del agua que también utilizan las comunidades humanas. Por eso, su reaparición en Tailandia es una señal de esperanza para uno de los ecosistemas más frágiles del sudeste asiático.
"Posiblemente extinto"
El último avistamiento documentado del gato de cabeza plana en Tailandia databa de 1995, y durante años fue catalogado como posiblemente extinto en el país. Ahora, gracias al uso sistemático de cámaras trampa, su existencia ha quedado confirmada. En total, se han registrado 29 avistamientos, trece en 2024 y dieciséis en 2025, lo que demuestra que la especie sigue presente, aunque en números muy reducidos.
A escala global se estima que quedan unos 2.500 adultos, y la especie figura en la Lista Roja de la UICN como amenazada. Las principales amenazas son la pérdida y fragmentación del hábitat, causadas por la deforestación, la expansión agrícola, la pesca, la contaminación de los ríos y enfermedades transmitidas por animales domésticos.