La ciencia ya estudia cómo el eclipse solar afectará a pájaros y murciélagos y puedes participar en la investigación: "Escuchar la fauna antes, durante y después"
"Nos da igual que no se vea bien: lo que queremos es escucharlo, no verlo", explican los responsables del proyecto ECOECLIPSE.

España se prepara para el gran eclipse solar de su historia reciente. Los hoteles están llenos, los restaurantes no tienen mesa libre para comer o cenar desde hace tiempo y pobre del que no haya conseguido ya sus gafas especiales para presenciar el espectáculo visual astronómico del miércoles 12. Queda un punto clave por analizar: ¿qué pasa con los animales?
Este es el principio fundamental sobre el que pivota ECOECLIPSE, una iniciativa científica española de investigación de cómo los paisajes sonoros y el comportamiento acústico de aves y murciélagos se pueden ver afectados por el eclipse. A juicio de los responsables del trabajo, se trata de un "experimento natural e inverso de contaminación lumínica que permitirá analizar cómo responden los animales a cambios bruscos de luminosidad".
El proyecto va más allá de los cambios actitudinales que se puedan dar en algunas especies en los minutos que dure la fase más avanzada del eclipse solar, que será visible en su totalidad en una amplísima zona de España. Con un enfoque más a largo plazo, la intención es "entender mejor las consecuencias que el creciente contexto de iluminación artificial nocturna y contaminación lumínica puede tener para el bienestar de las aves y murciélagos", explican desde ECOECLIPSE.
Los miembros del equipo tomarán registro de la actividad acústica de aves y murciélagfos "antes, durante y después" del eclipse. Para ello usarán grabadoras autónomas desde dos días antes del evento, el mismo día y en las dos jornadas sucesivas.
Qué saldrá de esas grabaciones es un misterio, pero los investigadores esperan hallar cambios en la frecuencia y la intensidad de los cantos y sonidos de los animales. La primera muestra se dará este verano, pero la campaña se extenderá con los eclipses del 2 de agosto de 2027, que también será total de Sol, y del 26 de enero de 2028, que será anular de Sol.
En declaraciones a El País, Airam Rodríguez e Irene Mendoza, dos de las 'piezas' fundamentales de ECOECLIPSE, aseguran que los micrófonos y grabadoras no estarán en aquellos lugares donde mejor se pueda ver el eclipse, sino en puntos aislados que, esperan, no se llenen de visitantes. "Nos da igual que no se vea bien: lo que queremos es escucharlo, no verlo. No queremos un montón de personas eufóricas viendo el eclipse", admiten.
El mundo mirará a España el próximo miércoles, pero también habrá que escuchar cómo suena España... y cómo lo hace su fauna.
