Pensó que era una serpiente pequeña y se topó con un monstruo de 5 metros y 91 kilos: "Llevaba 200 depredadores dentro"
Animales
Animales

Pensó que era una serpiente pequeña y se topó con un monstruo de 5 metros y 91 kilos: "Llevaba 200 depredadores dentro"

Necesitó de la ayuda de su familia, ya que sino, le habría sido imposible llevar a cabo su misión.

Serpiente pitçon en posición de ataqueFabiano Mesquita

La escena comienza de forma casi rutinaria. Una camioneta avanzando despacio por una carretera secundaria del Parque Nacional Big Cypress, al suroeste de Florida. Son casi las cuatro de la tarde y Carl Jackson regresa tras otra jornada cazando pitones birmanas, una especie invasora que desde hace dos décadas se ha convertido en una pesadilla ecológica para los Everglades. Entonces, algo rompe la monotonía: dos marcas cruzan el asfalto, superpuestas a las huellas de su propio vehículo.

A simple vista no parecen gran cosa. Rastros finos, casi delicados, más cercanos a la rodadura de una bicicleta que a la estela de una serpiente gigante. Jackson calcula mentalmente: quizá un ejemplar de metro y medio, dos como mucho. Nada fuera de lo habitual. Decide seguirlas.

Minutos después, al apartar la maleza, entiende su error

Lo primero que ve es la cabeza. Grande. Demasiado grande. En ese instante, Jackson sabe que no está ante una captura cualquiera, sino frente a un animal excepcional. Lo que sigue es una lucha larga, caótica y física, grabada en vídeo y protagonizada no solo por él, sino también por su familia.

La pitón birmana que emerge de los arbustos mide casi cinco metros y pesa 91 kilos. Es la más pesada que Jackson ha capturado jamás y la segunda más pesada registrada en Florida. Durante el forcejeo, la serpiente se enrolla varias veces alrededor de su cuerpo y llega a arrastrarlo más de tres metros sobre un hormiguero. "Fue como montar un caballo muy lento", resumirá después.

Para inmovilizarla, Jackson necesita ayuda. No de otros cazadores profesionales, sino de su esposa y de sus dos hijos, que apenas un día antes se habían certificado como asistentes dentro del programa estatal de eliminación de constrictores invasores. Entre los cuatro consiguen controlar al animal, inmovilizar la cabeza y asegurar la boca con cinta adhesiva.

No es solo una cuestión de tamaño. La captura tiene un valor añadido: la pitón es una hembra cargada con 200 huevos. Doscientos depredadores potenciales menos para la fauna autóctona.

Las pitones birmanas, introducidas accidentalmente en Florida, se han expandido por más de 2.500 kilómetros cuadrados del sur del estado. Son depredadores ápice, capaces de alimentarse de ciervos, aves, reptiles y pequeños mamíferos, alterando de forma profunda el equilibrio del ecosistema.

Algunos datos clave ayudan a entender el problema:

  • Una pitón adulta puede medir entre 3 y casi 5 metros
  • No tiene depredadores naturales en los Everglades
  • Se reproduce con gran rapidez en un entorno ideal
  • Ha contribuido al colapso de varias poblaciones de mamíferos nativos

De Utah a los pantanos de Florida

Jackson no es floridano. Nació y creció en Utah y nunca imaginó mudarse al sudeste de Estados Unidos. Todo cambió tras ver un documental en Discovery Channel sobre la caza de pitones. Decidió que quería hacerlo. A tiempo completo.

Tras insistir varias veces, en 2025 fue contratado como cazador profesional dentro del programa estatal gestionado por la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida. Empaquetó su vida, enganchó el remolque y se trasladó con su familia a un campamento en Bear Island, en pleno territorio pantanoso.

Desde que empezó, ha eliminado más de 90 pitones. También ha capturado la más larga entre los cazadores contratados este año, un ejemplar de más de cinco metros. Curiosamente, esa serpiente era más larga pero mucho más ligera que la de 91 kilos. "Esta era más corta, pero tres o cuatro veces más robusta", explica. Su circunferencia, de 66 centímetros, es excepcional.

Tras la captura, la pitón fue sacrificada de forma humanitaria en el mismo lugar, como exige la ley. Posteriormente se midió, se pesó y se preparó para su aprovechamiento: la piel se vendió y la cabeza será disecada como trofeo.

La jornada aún no había terminado. Al volver al punto de captura, Jackson y su familia atraparon también a un macho de más de tres metros. Otro recordatorio de que, en los Everglades, el problema no es una serpiente gigante, sino miles. Y que cada captura, por espectacular que sea, es solo una pequeña victoria en una batalla larga y desigual.

Comentar:
comentar / ver comentarios