Una pareja se gana la vida cazando pitones en Florida: 50 dólares por serpiente, 30 por hora y un bonus de 1.000 al que más cace
Una peculiar actividad que se ha convertido en una fuente de ingresos.
Mientras muchos buscan trabajo entre oficinas y pantallas, Christina Kraus y Aaron Mann pasan sus noches recorriendo los pantanos de Florida con una misión muy diferente: encontrar pitones gigantes escondidas entre la vegetación. Lo que empezó como una forma de ayudar a proteger los Everglades de una de sus especies invasoras más peligrosas se ha convertido en una fuente de ingresos capaz de pagar facturas.
La pareja ha logrado convertir esta peculiar actividad en una profesión gracias al Programa de Eliminación de Pitones de Florida, que remunera a los cazadores autorizados por cada ejemplar capturado. Las tarifas parten de los 50 dólares por serpiente de hasta 1,2 metros de largo y 25 dólares adicionales por cada 30 centímetros extra, junto con 200 dólares cada vez que encuentren un nido activo verificado.
Incluso si no se encuentran serpientes, los cazadores reciben pagos por horas de búsqueda, que pueden alcanzar entre los 18 y 30 dólares por hora en determinadas zonas. Así como también existen bonificaciones especiales, como un premio de 1.000 dólares para quien consiga retirar más pitones en un mismo mes. Según recoge Outdoor Life, Aaron Mann y Christina Kraus capturaron 87 serpientes invasoras en julio de 2025, una marca mensual que superó el récord anterior del programa y les hizo merecedores del bono.
“No se consigue siempre”
La pareja se metió de lleno en la caza de pitones tras interesarse por el daño que estas serpientes causan a especies nativas del sur de Florida, y hoy ya operan como contratistas dentro del sistema estatal. “Definitivamente no es realista que alguien venga a Florida y piense que puede ganarse la vida haciendo esto”, cuenta sorprendido Aaron, que afirmó en julio haber trabajado más de 180 horas entre patrullas nocturnas y salidas al pantano.
Esto demuestra que el trabajo puede ser rentable en meses fuertes, pero que realmente sigue dependiendo de largas jornadas y de encontrar serpientes en un entorno hostil y cambiante. “No se consigue siempre, puedes salir cincuenta veces y no ver nada”, explica Christina. Y es que, más allá de las recompensas económicas, la búsqueda exige horas recorriendo carreteras, canales y zonas pantanosas durante la noche, enfrentándose a las altas temperaturas, la humedad y la presencia constante de caimanes.
Este tipo de iniciativas son realmente urgentes porque las pitones birmanas se han convertido en una de las mayores amenazas para la fauna de los Everglades, donde depredan mamíferos, aves y reptiles autóctonos. Para cazadores como Aaron y Christina, la mayor recompensa no está en los premios económicos, sino en saber que cada serpiente retirada supone una pequeña victoria para uno de los ecosistemas más valiosos de Estados Unidos.