El rey Juan Carlos I revela el desconocido papel que tuvo en la proclamación de Felipe VI y lo que más le dolió de ese día: "Me resultó doloroso y penoso"
El emérito habla ampliamente sobre el 19 de junio de 2014 en 'Reconciliación', cuando tuvo poco protagonismo público, pero sí un importante papel.

El 2 de junio de 2014, el rey Juan Carlos anunció su abdicación. 16 días más tarde firmó su renuncia al trono de España en el Salón de Columnas del Palacio Real. A las 00:00 horas del 19 de junio de 2014 comenzaba oficial y legalmente el reinado de Felipe VI, que había sucedido así a su padre.
Esa jornada el protagonista fue el nuevo rey, con gran presencia también de la reina Letizia y de sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. El rey Juan Carlos estuvo presente en dos momentos. El primero de ellos fue en La Zarzuela, cuando entregó a Felipe VI el fajín de capitán general de las Fuerzas Armadas. Horas después apareció brevemente para un saludo en el balcón del Palacio Real.

¿Cómo vivió este día Juan Carlos I? Para saberlo, nada mejor que sus propias palabras en Reconciliación, libro de memorias en el que reveló que pese a su poca presencia pública en la proclamación, sí tuvo un importante papel en un momento clave.
"En su entronización en el Congreso pronunció su primer discurso como Rey, un discurso histórico que discutimos y revisamos muchas veces juntos. Anunció 'una monarquía renovada para un tiempo nuevo'", contó.

De este modo, ha dejado claro que Felipe VI contó con su padre para esta primera intervención pública como rey de España. Podría haberse pensado que el recién estrenado monarca prefería haber dejado de lado a su antecesor en este momento clave, pero quiso contar con él. Eran otros tiempos.
Cuenta además el emérito que no quiso "participar en esta ceremonia para no hacerle sombra. Mi hijo debía ser el único protagonista. No quería que nadie pensara que había dos reyes en ejercicio. Mi esposa estuvo presente, junto a nuestra hija Elena, no en el escenario oficial, sino entre el público, y fue muy aplaudida, lo que me complació. No hubo ni misa ni celebraciones, ni jefes de Estado extranjeros. Esta entronización, muy diferente de la mía treinta y nueve años atrás, fue sobria", añadió también.

"Culminó con una recepción en el Palacio Real para dos mil quinientos invitados españoles. Hice una rápida aparición en el balcón del palacio para saludar a la multitud, junto a mi esposa, mi hijo, su esposa y sus dos hijas. Desde el punto de vista simbólico, era importante mostrar unidad. Pero no me entretuve. '¡Abran paso a la nueva generación!', declaré mientras me escabullía. Comenzaba una nueva era. Para mí y para el país", expresó Juan Carlos I.
Su pesar por la ausencia de la infanta Cristina
Fue un día lleno de luces, pero para el emérito hubo una enorme sombra: la ausencia de la infanta Cristina. "Tuve que pedirle que no asistiera. Me resultó doloroso y penoso. Cristina estaba en el punto de mira desde el caso Nóos, que solo afectaba a su marido, Iñaki Urdangarin. Este juicio tuvo consecuencias desafortunadas para la Corona y para nuestra familia".

"El día de mi abdicación le dije que no era bienvenida. Ella no había hecho ninguna aparición pública desde que habían empezado sus problemas. Pensé que incluso en ese día, tan importante para mí y para toda la familia, sería mejor que mantuviera un perfil discreto", escribió.
"Ahora que estoy recluido en Abu Dabi, me pregunto si hice lo correcto", manifestó con dolor el emérito, que pese a todo deja claro han "sabido dejar atrás nuestras diferencias y nuestras penas para preservar nuestra relación filial".
