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Un niño de 10 años se puso las descargas en su propio brazo para no hacer daño a sus orugas: así demostró que sus mariposas le recordaban

Un niño de 10 años se puso las descargas en su propio brazo para no hacer daño a sus orugas: así demostró que sus mariposas le recordaban

Una curiosidad que terminó siendo un inesperado experimento científico.

Una mariposa sailendo de su capullo tras haber completado su proceso de metamorfosis
Una mariposa sailendo de su capullo después de su metamorfosis.Getty Images

Hay recuerdos que permanecen durante años y otros que parecen desaparecer con el tiempo. Pero, ¿qué ocurre cuando el cuerpo cambia por completo? Eso mismo quiso averiguar un niño de 10 años después de observar el comportamiento de las mariposas que criaba. Su experimento, nacido de la curiosidad, acabó planteando una pregunta mucho más sorprendente: ¿puede una mariposa recordar algo de cuando todavía era una oruga?

El pequeño investigador, llamado Jo Nagai, decidió comprobar si las experiencias vividas durante la etapa de oruga podían permanecer después de la metamorfosis, un proceso en el que el animal cambia por completo su aspecto y su organismo. En lugar de quedarse con la curiosidad, buscó investigaciones relacionadas y acabó escribiendo a Martha Weiss, entomóloga de la Universidad de Georgetown, para preguntarle cómo podía comprobarlo.

En 2008, la experta había publicado un estudio que demostraba que ciertas polillas podían conservar en su etapa adulta una asociación aprendida cuando todavía eran orugas. Para ello, había enseñado a las larvas a evitar un olor al asociarlo con una descarga eléctrica leve, y comprobaron posteriormente que las polillas adultas seguían rechazándolo después de la metamorfosis. Según recoge Infobae, Jo quiso llevar aquella investigación un paso más allá y adaptarla a sus propias mariposas.

Su memoria tras la metamorfosis

El niño criaba ejemplares de mariposa cola de golondrina y diseñó un experimento doméstico inspirado en el trabajo de Weiss, pero introduciendo algunos cambios. En lugar de utilizar el olor empleado en el estudio original, recurrió a la lavanda, un aroma que no tenía una relación conocida con el comportamiento natural de sus orugas. Después, asoció ese olor con una pequeña descarga eléctrica para crear una experiencia que las larvas aprendieran a evitar.

A diferencia de la investigación pionera, Jo no quería aplicar a sus orugas una descarga que pudiera hacerles daño, así que antes probó el dispositivo sobre sí mismo. Utilizó un aparato doméstico de estimulación eléctrica, fue aumentando progresivamente la intensidad y comprobó cuál era el nivel mínimo capaz de provocar una respuesta en las orugas. De esta manera, buscaba que el estímulo fuera suficiente para que los insectos lo percibieran, pero sin someterlos innecesariamente a una descarga más intensa.

Una vez completada la metamorfosis, los insectos fueron sometidos a una nueva prueba. Jo construyó un pequeño laberinto con dos caminos y colocó el olor a lavanda en uno de ellos. Las mariposas que habían sido entrenadas cuando eran orugas tendieron a evitar el camino asociado al aroma. Según los resultados que presentó, alrededor del 70% mostró esa conducta, mientras que el grupo de control no presentó la misma preferencia.

Fue entonces cuando a Jo le surgió otra pregunta. Si una experiencia podía dejar una huella que sobreviviera a una transformación tan radical como la metamorfosis, ¿podía esa huella llegar de alguna manera a la siguiente generación? Para comprobarlo, el niño crio descendientes de las mariposas entrenadas y repitió las pruebas con ejemplares que nunca habían recibido las descargas. Según sus observaciones, también mostraron una tendencia a evitar la lavanda, una evidencia de que las mariposas son más inteligentes de lo que pensamos. 

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Soy redactora en El HuffPost España, especializada en publicar artículos y reportajes de interés social: un periodismo cercano que explica y conecta.

 

Sobre qué temas escribo

Me centro en temas sociales y redacto artículos que ponen el foco en la vida cotidiana, los viajes, el consumo y las historias que conectan con la gente. A través de testimonios y observación trato de convertir experiencias personales en relatos que expliquen realidades más amplias y lleguen al lector. Por ejemplo, el reportaje con el que se dio a conocer la iniciativa de Javier Cascón: “Tiene 26 años, tres casas en Madrid que da a los sintecho y es de valorar la forma con la que ha conseguido el dinero”; un joven que ha convertido su vida en un ejemplo a seguir.

 

En general, escribo sobre vivencias personales y lugares que suelen pasar desapercibidos, por lo que siempre encontrarás sitios de interés con los que deleitarte en mis artículos.

 

Mi trayectoria

Nací en Madrid en 2001, estudié un doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos y me estrené como becaria en el Diario AS, donde me recibieron con los brazos abiertos y aprendí muchísimo. Desde el verano de 2024 formo parte del equipo de El HuffPost España, donde sigo creciendo profesionalmente y disfruto contando a diario historias que le importan a la gente. Entre mis mayores intereses que me llevaron al mundo del periodismo destacan los temas culturales, sociales y deportivos, pero me encanta aprender sobre otras áreas. En lo personal, soy una gran apasionada de contar historias y trasladar la información a todas las pantallas y los hogares, pero también del cine y de la postproducción audiovisual.

 


 

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