Margo, 34 años, construye sola una casa de 22 metros cuadrados: 38.000 euros, 15 meses de obra y jornadas de hasta 18 horas al salir del trabajo
“Fue como empezar de cero, y la verdad es que fue bastante terapéutico”, asegura.

Construir una casa suele imaginarse como un proyecto en el que hacen falta planos, obreros y una larga lista de profesionales, pero no siempre es así. Margo Fairchild decidió demostrarlo poniéndose ella misma manos a la obra, aunque eso significara compaginar su trabajo con jornadas interminables y aprender sobre la marcha todo lo necesario para levantar desde cero su propio hogar.
Con 34 años, Margo se propuso construir una minicasa de apenas 22 metros cuadrados en Virginia (Estados Unidos) y hacerlo prácticamente todo por su cuenta. El proyecto arrancó en 2020 y se prolongó durante 15 meses, en los que tuvo que compaginar la obra con su trabajo habitual y dedicar buena parte de sus ahorros a una construcción que acabaría costándole alrededor de 38.000 euros.
La idea no surgió de la noche a la mañana. “Crecí viendo a mi padre hacer proyectos de bricolaje, y heredé parte de su ingenio y actitud positiva”, cuenta Margo en declaraciones recogidas por Business Insider. Después de pasar años investigando sobre construcción y estudiando técnicas relacionadas con la edificación, la mujer se sintió segura para poder construir su propia minicasa ella misma.
Aprendió sobre la marcha
Compró la estructura básica de la vivienda y asumió prácticamente todo lo demás. “Lo más difícil del proyecto fue tener la resistencia para seguir trabajando jornadas de 14 a 18 horas, a menudo después de mi trabajo habitual y los fines de semana”, recuerda. El cansancio físico terminó acompañado de las dudas constantes sobre si realmente sería capaz de acabar aquello que había empezado.
A todo ello se sumaba que el presupuesto se quedó corto casi desde el principio. Uno de los principales gastos fue la estructura inicial, que todavía necesitaba aislamiento, techo, tragaluz y otros elementos para convertirse en una vivienda. Margo aprendió buena parte del proceso sobre la marcha, recurriendo a tutoriales de YouTube y a una comunidad de arquitectos y constructores que comenzó a seguir su proyecto a través de Instagram.
La vivienda se construyó en una parcela de menos de una hectárea propiedad de su madre, a quien paga actualmente unos 440 euros al mes por vivir allí. “Fue como empezar de cero, y la verdad es que fue bastante terapéutico”, asegura. Una experiencia que, pese al esfuerzo y a las dificultades que encontró durante los 15 meses de obra, volvería a repetir sin dudarlo. Para Margo, aquella minicasa no solo se convirtió en su hogar, sino también en la prueba de que es capaz de superar cualquier reto que se proponga.
