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Alizzz: "Te ves envuelto en situaciones donde la gente espera de ti que adoptes una posición de blanco o negro"

Alizzz: "Te ves envuelto en situaciones donde la gente espera de ti que adoptes una posición de blanco o negro"

El proyecto del productor, cuyo nombre real es Cristian Quirante, forma parte del ciclo de conciertos de SON Estrella Galicia.

Alizzz en una imagen promocional.
Alizzz en una imagen promocional.

El nombre de Cristian Quirante puede no decir mucho al público general. Sin embargo, Alizzz, el nombre artístico del de Castelldefels (Barcelona) se encuentra detrás de algunos de los fenómenos más importantes de la industria musical española como C. Tangana o Amaia. Incluso es el responsable de ese nostálgico Antes de morirme, que publicó 'el madrileño' con Rosalía en 2016, mucho antes del estrellato internacional de la catalana. Ahora, asegura a El HuffPost, que sigue insistiendo a Pucho para que vuelva a la música tras sus varias incursiones en el cine.

Después de más 10 años en el estudio como DJ o productor, Alizzz decidió dar su salto a la música con nombre propio en 2020. Este nombre artístico sustituía a su mote de la infancia Pisu, del personaje Peasuke Soroname del anime Dr. Slump, y lo eligió tras pasar unos años en Berlín formándose como productor.

Según ha contado en más de una ocasión, la elección fue una mezcla entre Alicia en el país de las maravillas y una opción andrógina que jugase al despiste con el espectador. Desde la pandemia, Alizzz no ha dejado de girar por grandes recintos y festivales como el Sónar, donde el pasado 2025 actuó en plena polémica por el fondo proisraelí KKR y lanzó un alegato propalestino desde el escenario. 

"Tenía muchas dudas con respecto al Sónar, no me molaba nada que estuviese controlado no solo por alguien que tuviese intereses en temas políticos chungos como el genocidio de Palestina, sino que estuviese controlado por poderes económicos", cuenta en su charla con el periódico.

Sin embargo, asegura que, hasta ahora, no se había podido enfrentar a un circuito de salas. Lo hace como parte de la iniciativa SON Estrella Galicia con el que parará el 26 de marzo en la sala Porta Caeli de Valladolid, el 27 en Mondo Club en Vigo, el 28 en Don Giorgo, en A Coruña, y cerrará el 9 de abril en Escenario Santander.

Vas a pasar por Valladolid, por A Coruña o por Santander en esta gira de salas de SON Estrella Galicia. ¿Qué es para ti una gira de salas y qué significa salir de estos grandes recintos de los que se suele hablar generalmente de la industria musical, sobre todo en Madrid y Barcelona?

Es algo que no habíamos podido hacer. Bueno, más que no habíamos podido, como que no se había dado la casuística, porque llevábamos un bolo y el proyecto creció rapidísimo desde el primer directo. O sea, hice un par de salas en Madrid y ya en Barcelona tocamos en Razzmatazz, que ya era una sala grande, y nos perdimos un poco el girar. También por las ganas que teníamos de hacer festivales, que es un proyecto grande y pensamos en hacerlo todo más grande, y los festis era la manera más viable a todos los niveles para que tuviese más peña, para que fuese viable económicamente.

Siempre había tenido como la espinita de hacer salas en las que creía que el proyecto también cuadraba guay por la energía y eso. No sé, como que al final ha cuadrado todo para poder hacerlo justo ahora. Además, voy a girar con las dos personas que son como la base del proyecto a nivel musical, Jordi Bastida y Ferrán Gisbert, que además son los directores musicales del directo desde el minuto uno, desde hace cinco o seis años ya. Nos vamos a ir a coger la furgo y a pisar ciudades que aún casi no habíamos pisado.

¿Crees que viene bien salir del centralismo?

Creo que se agradece cuando te acercas a todas las ciudades, incluso llevándolo a lo internacional, si quieres que no solo te escuchen sino que te quieran y que si andas en el proyecto, como soy yo, pues tienes que viajar a México, tienes que irte a Colombia, tienes que hacer salas, tienes que tener la energía para hacer eso.

A mí también me ha pillado todo bastante grande y bastante mayor y después me he pateado todo aquello como DJ y girando con Pucho también. No sé, creo que es desgaste de energía porque tienes que hacer muchos kilómetros, esto se hace en furgoneta, y también arriesgas un poco más al ir a salas en lugar de ir a un festival en el que tú vas allí, da igual la gente que vaya, y en las salas tienes que encargarte de que vaya todo el mundo. La conexión esa nunca la he tenido de estar en salas y estar cerquita, creo que es lo que me mola de currar estos meses.

En Callaíto hablas de la hipocresía de las redes sociales y cómo todo el mundo se fija en lo que hacen los demás. ¿Te sientes muy en el foco público?

Escribí eso porque me da la impresión de que los proyectos se convierten en algo como medio performático, como que siguen corrientes tanto musicales como de pensamiento y que, al final, solo se toman decisiones de alguna manera como comerciales. “Me interesa esto, me posiciono en esto, entonces me alineo con los intereses de la gente que me está viendo”.

No sé, no me deja de parecer como hipócrita de alguna manera. Alguna vez me ha tocado pillar y en un momento de cabreo, pues la escribí y ya está. Las canciones que he hecho como más reivindicativas me han pillado en un momento que estoy cabreado. Además es como “hostia, estoy en ese momento donde me va a salir algo” e intento aprovechar ese cabreo para hacer algo que, por lo menos, que sea guay.

"Me da la impresión de que los proyectos se convierten en algo como medio performático, como que siguen corrientes tanto musicales como de pensamiento y que, al final, solo se toman decisiones de alguna manera como comerciales"

¿Se escribe siempre mejor desde el enfado o la tristeza?

Bueno, tiene que ser como una conjunción de cosas. Tengo que estar cabreado, pero tengo que estar de buen humor a la vez. Tengo que tener como un momento ahí de lucidez, igual que cuando estás triste, o sea, desde la tristeza absoluta nunca he podido escribir. Sí que he podido escribir canciones tristes teniendo ese sentimiento, pero ya como resurgiendo un poco.

"Las canciones que he hecho como más reivindicativas me han pillado en un momento que estoy cabreado"

Hablando de ese juicio público a los demás, el año pasado te viste en la tesitura de actuar en el Sónar, vinculado al fondo proisraelí KKR, y en lugar del boicot utilizaste tu actuación como altavoz para apoyar a Palestina. ¿Cómo lo enfrentaste?

Te ves envuelto en situaciones donde en realidad la gente espera de ti como que adoptes una posición de blanco o negro. Ahí siempre colocarte, meter matices, puede hacerte conectar con gente que te sigue, que tiene algún vínculo contigo de alguna manera, y la gente que está un poco más de paso te puede juzgar de una manera o de otra. Pueden decir “bueno, me alineo contigo” o “eres una mierda, te dejo de seguir”.

Tenía muchas dudas con respecto al Sónar, no me molaba nada que estuviese controlado no solo por alguien que tuviese intereses en temas políticos chungos como el genocidio de Palestina, sino que estuviese controlado por poderes económicos.

No me gustaba que ya no estuviera controlado por un grupo artístico con intenciones culturales, como siempre ha sido Sónar, sino que había un ente superior que controlaba las acciones, la economía y todo giraba en función de la viabilidad económica, más que del carácter artístico. Entonces, a partir de eso, me tenía que comer un sapo. A la vez era el primer festival donde toqué, el primer festival grande, y es donde más veces he tocado. Es un festival con el que tenía una relación directa y de enriquecimiento realmente con la dirección. Dirección que se ha pirado del festival y también lo han dejado a la deriva, que sus motivos tendrán.

Fue una cosa en un momento complicado e intenté tomar la mejor decisión. Creo que no había una buena ni una mala ni tal. O sea, creo que había argumentos para todo. Pero, más que nada, me da un poco de pena el que el festival se haya descabezado de esa manera y que ahora no se sabe qué va a pasar. Un festival que ha sido tan importante para la cultura de Barcelona, que es casi como una marca también.

Imagen promocional de Alizzz.
  Imagen promocional de Alizzz.

Pero es algo que ha pasado con muchos grandes festivales, la presencia de fondos de inversión y poderes económicos.

Quizás hay que revisar cómo se consume la música y, si queremos, como consumidores, pasar por ahí o no, pero también como artistas. Pero bueno, no sé. Al final siempre todo es como que hay que hacer las cosas de una manera o de otra y dejarse llevar por lo que te estén diciendo desde redes. La gente grita mucho. Es algo que igual requiere una reflexión un poco ahí sosegada.

También hay artistas que han defendido que las situaciones de cada uno, también a nivel económico, son diferentes. Zahara comentaba que igual algunos artistas no pueden cancelar su actuación en un determinado festival porque les conlleva una penalización. 

Sí, o sea, no me he visto en la situación de querer cancelar y que alguien me diga “pues te va a costar tanto”. Me imagino que puede ser por contrato, claramente.

Como productor, ahora se habla mucho de que el papel del productor pasa a estar en el centro también en parte por la música urbana. ¿Cómo lo vives como productor y como artista?

Creo que ha habido un momento en el que como que los productores llamaban la atención de la gente, de la cultura, de los medios y tal. Creo que ahora mismo hay tantos productores buenos que, incluso como dentro del gremio, me pierdo. Ya no sé quién está produciendo qué. Se ha profesionalizado mucho, se ha industrializado mucho.

Creo que se ha democratizado mucho también el acceso a poder producir y hacer música. También, dentro de eso, creo que se ha perdido un poco la figura del productor. Hubo un momento de más popularidad y veo que ahora hay mucha gente haciendo cosas, pero no sé si a nivel de popularidad tienen tanta exposición, aunque sí se ha profesionalizado mucho porque veo lo que los chavales que también están manejando a nivel económico, que a mí me costó ganarme la vida económicamente. Ahora hay muchos referentes y parece que es algo viable, ser productor, que no es un sueño loco de chaval.

Imagen promocional de la gira de Alizzz.
  Imagen promocional de la gira de Alizzz.

¿Cómo vives el éxito de esos artistas que has producido? De artistas como C. Tangana o Amaia.

Estoy muy contento con cómo le está yendo a Amaia. Creo que este disco, en el que no he participado tanto, solo participé en dos canciones, ha sido como el que la ha establecido. El que producimos juntos creo que acababa de ponerse las bases y ha sabido explotarlo y hacerlo increíble tanto en la música como en quién es ella y en el directo. Me parece que es una de las artistas más enteras, más sólidas en todos los aspectos.

Me alegro mucho porque creo que no es fácil con su perfil, mucho más de autor, compositor, más alternativo, haberse ganado su sitio. Tengo muchas ganas de ver cuál será su desarrollo de personaje a partir de ahora, que las bases ya no son solo sólidas, sino que son muy grandes.

Y con Pucho también estoy muy orgulloso de su faceta como director, que lo he ido siguiendo supercerca y he estado acompañándole en eso, viendo todas sus locuras y todas sus ideas respecto al cine y también aprendiendo mucho de eso. También intentándole meter un poco de ganas para que vuelva a hacer música. Hay que empujar un poco a la gente, si no...

"Se percibe como que hay más parones, pero en realidad es simplemente que hay mucha más comunicación y el parón es un punto más de saturación de comunicación"

Con esta forma de producir prácticamente de forma continua en la era del streaming y también de consumir música de esta manera, se está viendo que muchos artistas se toman un parón de un tiempo. ¿A qué crees que se debe?

Creo que forma parte del relato del artista, que estamos todos, no solo los artistas sino en general la gente, estamos como muy presentes en el mundo online y en lo que compartimos y en nuestras vidas y tal. Cualquier vacío ahí se percibe como que pasa algo.

Creo que en el relato de tu vida como artista, algunas veces tiene sentido también el explicar que haces un parón que no es un parón, que es simplemente lo que se ha hecho toda la vida de “bueno, acabo la gira, tengo tiempo para hacer un disco nuevo o lo que sea”.

Luego, las maneras de comunicar de ahora, que cada uno lo venderá a su manera, porque hay branding en absolutamente todas las comunicaciones y hay gente que explica más por qué ha dejado de hacer una cosa. Supongo que por eso también se percibe como que hay más parones, pero en realidad es simplemente que hay mucha más comunicación y el parón es un punto más de esa saturación de comunicación.

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Soy redactora de LIFE en El HuffPost España y mi misión es acercarte la última hora del mundo de la cultura, la música y el entretenimiento.

 

Sobre qué temas escribo

Escribo principalmente de música, cultura, cine, series y entretenimiento porque, aunque sirva para desconectar, bailar o echar un rato entre palomitas, la cultura esconde mucho más. Evitando el elitismo, trato de tender la mano a las nuevas tendencias de la industria musical o del audiovisual a través de entrevistas con artistas emergentes —que pronto dejarán de serlo— y compaginarlo con el análisis de lo más mainstream como Taylor Swift o Bad Bunny.


En estos ocho años he cubierto los Goya, los Oscar, el Benidorm Fest o Eurovisión. Sí, soy la responsable de los memes que han inundado la cuenta de X de El HuffPost en Eurovisión. Siempre buscando un contenido cercano, sin perder el rigor, contando más allá de lo que se pueda ver en la pantalla.
Aunque no siempre haya relación con la industria cultural, también he cubierto temas relacionados con el Feminismo y el colectivo LGTBIQ+.

 

He podido contar en primera persona con supervivientes del “Stonewall español” que es el Pasaje Begoña, denunciar la situación que viven los menores trans o hablar sobre qué significa la manosfera antes de que llegara a Netflix ‘Adolescencia’.

 

Mi trayectoria

Nací en Málaga, donde estudié Periodismo por vocación en la Universidad de Málaga, entre playlists de Spotify, discos y conciertos. Antes de incorporarme a El HuffPost en 2017, colaboré diversas revistas culturales y de entretenimiento. En 2016 trabajé en el departamento de comunicación de UPHO Festival, un festival de fotografía contemporánea urbana parte del proyecto europeo Urban Layers. Y, aunque sigo echando de menos Andalucía, me trasladé a Madrid para estudiar el Máster en Periodismo Cultural en la Universidad CEU San Pablo. En 2018, compaginé mi trabajo en El HuffPost con la coordinación de proyecto de la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE celebrada en CentroCentro. Desde 2017 trabajo en El HuffPost España, donde he logrado una nominación a los premios GLAAD y ser finalista de los Premios Papageno en 2022.

 


 

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