Chanel revela lo que nadie vio en el Benidorm Fest: así fue la actuación que ella misma ideó, lleno de referencias y simbolismo
"Fue muy importante para mí a nivel emocional y profesional".
La actuación de Chanel Terrero en el Benidorm Fest 2026 no fue solo una puesta en escena musical. Según ha explicado la propia artista, fue un viaje emocional y creativo cuidadosamente diseñado por ella misma, lleno de referencias simbólicas, homenajes y decisiones personales.
"Fue muy importante para mí a nivel emocional y profesional", ha señalado en un vídeo publicado en su TikTok chanelterrero. Y detrás de cada bloque del show hubo un significado concreto.
Un viaje simbólico: "Bajar a los infiernos… o subir"
Uno de los momentos más comentados fue el arranque conceptual del espectáculo.
Chanel ha explicado que para ella la actuación representaba una transformación: "Para mí significaba que bajaba a los infiernos, o subía, según se mire".
La puesta en escena estaba planteada como una transición entre planos: desde una fase más oscura y terrenal hasta "este plano del que estoy enamorada", en referencia a la culminación artística y personal del espectáculo.
Este tipo de narrativa escénica —ascenso/descenso, caída/redención— es habitual en grandes shows internacionales, pero no siempre se explicita. En este caso, la artista confirma que fue una decisión consciente.
Liderazgo femenino latino
Uno de los bloques centrales incluyó un guiño directo a El Palito, referencia que Chanel integró con estética "rollo militar". Ella misma lo ha definido como un "momento mujer latina liderando".
La estética marcial no era casual. Según su explicación, buscaba transmitir poder, autoridad y liderazgo femenino desde una identidad latina, algo poco habitual en la escenografía tradicional del certamen.
En el contexto del Benidorm Fest —donde la puesta en escena suele ser determinante— este momento funcionó como declaración artística y posicionamiento cultural.
"Matahari": el momento que siempre quiso tener
En otro tramo del show llegó el bloque inspirado en Matahari. "Siempre quise tener un momento como este", confiesa.
La referencia a la figura histórica asociada al misterio y la seducción reforzó el componente performativo de la actuación. Chanel ha construido gran parte de su identidad artística sobre el dominio escénico, la danza y la narrativa corporal, y este segmento fue el más teatral de la propuesta.
El bloque balada: fuego, emoción y contención
El giro emocional llegó con la parte más íntima del espectáculo. Chanel ha reconocido que fue uno de los momentos más difíciles: "Me tuve que concentrar para no llorar".
La balada, con el fuego como símbolo de pasión y vulnerabilidad, representaba el punto más personal del show. La artista ha subrayado que su objetivo era que "el público estuviera dentro del plano", es decir, romper la distancia entre escenario y espectador.
El cierre incluyó un plano amplio junto a su equipo de baile, que la propia Chanel calificó como "un plano hermoso con mi equipo de bailarines". No fue casualidad. Chanel ha confirmado que ella misma fue la directora creativa de la actuación, algo que añade una dimensión adicional al resultado final.