En 'The Guardian' se deshacen en halagos a lo que está haciendo este museo español: "El único problema es saber por dónde empezar"
Destacan en primera persona la experiencia del usuario.

Con la apabullante cifra de 3,5 millones de visitantes cerró el pasado 2025 el Museo del Prado, el principal museo de España y que, además recibe a más población extranjera, que supone, según los datos de facilitados por la propia pinacoteca. El 65,9% de sus visitantes vienen de fuera de España, destacando la presencia de los que acuden de Estados Unidos (14%), México (10%), Italia (5%) y Argentina (4%).
No obstante, en Reino Unido la pinacoteca donde se encuentran muchos de los cuadros más emblemáticos de grandes pintores como Las Meninas de Velázquez o Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya también cuenta con visitantes y llama la atención incluso de sus medios.
En The Guardian, se han fijado en el Museo del Prado, especialmente tras las declaraciones de su director Miguel Falomir en la presentación de resultados del pasado 2025, donde declaró que "el Prado no necesita ni un solo visitante más".
"Nos sentimos cómodos con 3,5 millones. El éxito de un museo puede hundirlo, como el Louvre, con algunas salas sobresaturadas. Lo importante es no hundirse", añadió entonces haciendo hincapié en la saturación que vive el museo parisino y recalcó que visitar sus salas "no puede ser como coger el metro en hora punta".
Una visita tranquila, con sus puntos álgidos
A raíz de estas palabras, Sam Jones, periodista del diario británico, se trasladó una mañana al museo para contar de primera mano cómo es la experiencia de usuario como visitante del museo.
En su pieza recuerda que entre las ideas de Falomir para mejorar la calidad del museo están "optimizar las entradas al museo, replantear el tamaño de los grupos de visitantes y asegurar que la gente sepa que no está permitido tomar fotos en las galerías".
Según relata, tras comprar la entrada online el día previo, entró al museo a las 10:30h del viernes "hizo cola en la entrada durante 90 segundos y pasó el control de seguridad en menos de un minuto".
Una vez allí, asegura que la visita fue fluida a pesar de que ante cuadros como El jardín de las delicias de El Bosco se llegaron a agrupar hasta 50 personas. "Aunque el ritmo inicial a través de las galerías era lento, pronto se aceleró y las multitudes eran más bancos inquietos que masas agitadas", describe.
"Creo que es perfecto. Quizás incluso podría haber un poco más de gente. He estado aquí un par de veces, incluso en verano, y había mucha más gente", recoge el periodista con respecto a las visitas de un par de turistas suecos. Otros visitantes españoles le cuentan al reportero que "el único problema es saber por dónde empezar", aunque admiten que la audioguía es muy útil en este caso.
Jones recuerda que no todas las salas tienen la misma afluencia y anima a quienes lo visiten a que se animen a observar algunos de los "tesoros escondidos" como el retrato del Bufón Calabacillas de Velázquez o el Cristo Muerto sostenido por un ángel, la Magdalena penitente o San Bernardo y la Virgen de Alonso Cano.
Eso sí, no esconde las multitudes que atraen Las Meninas y la repetición continua de los asistentes de sala que piden no hacer fotos a los cuadros. "Velázquez pareció mirarlo con el ceño fruncido desde el lienzo. Y el perro siguió dormitando", describe el periodista.
