Estupefacción por el caso de la mujer que durmió 32 años y casi no envejeció: se barajan diferentes teorías
Todo ocurrió el 22 de febrero de 1876.
La historia parece sacada de un cuento pero ocurrió de verdad. Karolina Olsson, una joven sueca nacida en el siglo XIX, pasó nada menos que 32 años aparentemente dormida, sumida en un estado que desconcertó a médicos y familiares por igual. Cuando finalmente despertó, lo hizo con una serenidad sorprendente y apenas mostraba signos de envejecimiento, como si el tiempo hubiera decidido detenerse para ella durante más de tres décadas.
Su caso, documentado por médicos y recogido por National Geographic, sigue desconcertando a la comunidad científica más de un siglo después, con teorías que oscilan entre lo médico, lo psicológico y lo inexplicable.
El día en que no volvió a despertar
Karolina Olsson nació el 29 de octubre de 1861 en Oknö, una pequeña isla sueca cercana a Mönsterås, en una familia humilde de pescadores. Hasta los 14 años recibió educación en casa para ayudar con las tareas domésticas.
Todo cambió el 22 de febrero de 1876, cuando regresó a casa aquejada de un fuerte dolor de muelas tras, posiblemente, haber sufrido una caída sobre el hielo. Su familia, influida por las creencias de la época, llegó a sospechar incluso de brujería. Karolina fue enviada a la cama y no despertó hasta tres décadas después.
Tres décadas postrada en una cama
Durante los siguientes 32 años, Karolina permaneció acostada, en un estado que desconcertó a todos los médicos que la examinaron. Respiraba con normalidad, podía tragar líquidos y en ocasiones se movía ligeramente, pero no hablaba ni respondía de forma consciente.
Fue examinada por distintos médicos locales. Uno de ellos, Johan Emil Almbladh, sugirió que podía tratarse de un caso grave de histeria, un diagnóstico común en el siglo XIX para enfermedades inexplicables, especialmente en mujeres. En 1892 fue ingresada durante un mes en un hospital de Oskarshamn, donde incluso se intentó un tratamiento con terapia eléctrica, sin éxito.
Finalmente fue dada de alta con un diagnóstico de demencia paralítica, una afección neurológica asociada a la sífilis avanzada, aunque no existían pruebas claras de que padeciera esa enfermedad.
Dos vasos de leche al día
Uno de los aspectos más desconcertantes del caso es cómo sobrevivió durante tanto tiempo. Según los testimonios, su madre la alimentaba únicamente con dos vasos de leche al día. Aun así, Karolina no presentaba signos extremos de desnutrición, y su cabello y uñas no crecían de forma exagerada, algo que habría sido esperable tras años en cama.
Además, siempre se la encontraba limpia y cuidada. A veces, el ama de llaves aseguraba oírla llorar o gemir, y tras la muerte de su madre en 1905 y de un hermano en 1907, sufrió episodios de llanto intenso, lo que sugiere que podría haber sido más consciente de lo que se pensaba.
El despertar que nadie esperaba
El 3 de abril de 1908, una empleada doméstica vivió una escena muy impactante ya que Karolina apareció de pie en su habitación, llorando, temblando y desorientada. Tenía 46 años, pero quienes la vieron afirmaban que no aparentaba más de 25. No reconocía a sus hermanos y sabía poco del mundo moderno, aunque conservaba habilidades como leer y escribir. Tras despertar, fue evaluada por un psiquiatra especializado por primera vez.
Hasta hoy, no existe una explicación médica consensuada. Algunas teorías hablan de un raro estado de letargo o de un trastorno neurológico desconocido. Sin embargo, la medicina moderna no ha identificado una enfermedad que encaje perfectamente con su caso.