La cara oculta de instalar lockers de Amazon en el Metro de Madrid: "Si el pequeño comercio sobrevive es por los vecinos"
La Comunidad de Madrid impulsa la instalación de estas "taquillas inteligentes" que la oposición cuestiona, y que podría impactar también en el pequeño comercio.

Están en todos lados. A cada cuatro pasos, una pegatina en un escaparate lo advierte. "Punto de recogida". "Entrega tu paquete". "Envía desde aquí". El fenómeno por el que las grandes paqueteras han convertido a los pequeños comercios (y pronto, a tus vecinos) en una parte indispensable de su red logística de última milla ya se ha consolidado.
Las repartidoras consigue mejorar su tasa de entregas satisfactorias. Los clientes ya no temen que el paquete llegue justo cuando estaban fuera de casa. Los pequeños comercios, aunque a veces se ven sepultados en paquetes y le dedican más tiempo del que le gustarían a una actividad que no es la suya, agradecen que aumente la afluencia de potenciales clientes.
Parecería que este era un pacto en el que todos salían ganando. Pero el equilibrio podría verse un poco trastocado. La Comunidad de Madrid anunció hace escasos días que había comenzado a instalar las primeras taquillas inteligentes en el Metro de Madrid. Los famosos lockers ya presentes en todo tipo de infraestructuras y establecimientos, desde gimnasios a centros comerciales, aparcamientos o supermercados.
Según informó el Gobierno regional esta misma semana, las taquillas se desplegarán a lo largo y ancho de toda la línea 3 del suburbano madrileño. El propósito: contar con una red de 57 puntos de recogida con capacidad para gestionar "más de 3.000 paquetes diarios", con disponibilidad total "los 365 días del año durante todo el horario de funcionamiento del Metro".
Mientras algunas operadoras de mensajería reivindican en sus páginas web e incluso en campañas publicitarias cómo ser punto de entrega o recogida favorece al pequeño comercio, la llegada de más de estos armarios inteligentes podría acabar con este pequeño balón de oxígeno que habían recibido muchas pymes.
Un balón de oxígeno que en realidad eran las migajas de los gigantes del comercio electrónico, los mismos gigantes que han puesto a muchas tiendas de barrio en ese atolladero. Gigantes, además tecnológicos, que también están siendo señalados por el Gobierno de España y por otros países por cómo afectan a los más jóvenes.
Cuando el Gobierno de Ayuso decía que el Metro es solo para transportar personas
María Acín, secretaria general del grupo parlamentario de Más Madrid en la Asamblea regional, es contundente al respecto. "El uso del Metro para fines privados ha crecido de forma exponencial en los últimos años. Se ha convertido en una plataforma en la que cualquiera que pague tendrá su espacio. Y no es que la línea 3 vaya precisamente vacía. Al final es quitarle espacio al usuario cuando el objetivo de Metro es transportar personas", critica en conversación con El HuffPost.
La parlamentaria lo resume en que se trata de "vender el Metro al mejor postor". "Nuestra pregunta, nunca contestada, es la siguiente: con esto Metro recibe ingresos, ¿cómo repercute en el servicio que se presta en los usuarios?". Para Acín, es clave que el actor sea privado y no público. Si los lockers fuesen de Correos "podríamos tener otras reticencias sobre el uso del espacio". "Pero no es el caso".
Sobre esto, la parlamentaria recuerda una anécdota. Más Madrid propuso en 2021 una proposición no de ley, y tiempo después una enmienda a los Presupuestos de la Comunidad de Madrid. Querían que en la superficie de cada estación de metro se instalaran máquinas para que la gente pudiese reciclar. Recuperar el famoso ejemplo de devolver los cascos, las botellas vacías, con la salvedad de que en lugar de recibir monedas los usuarios podrían recibir descuentos en sus abonos de transporte.
No sería tampoco una experiencia pionera, de hecho. Suburbanos como el de Roma o Medellín ya han hecho experimentos similares, favoreciendo el reciclaje de envases en pos de un ahorro en los consumidores. Sin embargo, Acín recuerda que el Gobierno regional de la Comunidad les rechazó la propuesta, a pesar de ser planteada como un mero piloto.
"El Gobierno nos dijo que el Metro no estaba para esto: está para transportar personas". Este mes, sin embargo, se están instalando decenas y decenas de taquillas inteligentes.
"El pequeño comercio sobrevive por los vecinos"
Los puestos de entrega y recogida en los barrios por los que serpentea la línea 3 de Metro de Madrid son múltiples. Adquieren diversas formas. Fruterías, ultramarinos, textiles, ferreterías, locutorios, estancos. Precisamente un estanquero de la Plaza de Santa María de la Cabeza es conocido en la zona por su labor entregando y recepcionando envíos. En la puerta de su establecimiento ya hay un cartel: "El servicio de paquetería termina a las 19:30 horas".
Este estanquero explica a El HuffPost que para ser punto de entrega y envío es necesario ser "muy organizado". "Si no, te encuentras lo que te encuentras: locales en los que después es imposible que encuentren tu paquete". Concede que no saca mucho más que quince céntimos por envío entregado, pero comparte entre risas que "el tabaco tampoco da mucho más".
Él no cree que la aparición de lockers en la línea 3 le vaya a quitar mucho negocio. "La gente prefiere el contacto humano". Él se saca unos 600 euros al mes. Eso sí, trabaja con hasta ocho agencias distintas simultáneamente. Pero a unas pocas calles de su estanco hay un pequeño locutorio. En la puerta de entrada hay otro cartel. "El servicio de paquetería, suspendido hasta nuevo aviso". No está la jefa y nadie dentro es capaz de explicar por qué.
Los nuevos lockers de la línea 3 tendrán capacidad para hasta 3.000 paquetes diarios: posiblemente siga siendo necesario contar con muchos pequeños comercios, que seguirán agradeciendo la afluencia de clientes. Pero María Acín, de Más Madrid, lanza un recordatorio. "El pequeño comercio sobrevive gracias a los vecinos".
