Francesco Carril: "Cuando haces reír a alguien, cuando entiendes el sentido del humor de alguien, estás conectando con una parte muy privada de esa persona"
Entrevista con el actor, que acaba de estrenar 'Tres adioses' de Isabel Coixet junto a Alba Rohrwacher.
Tres adioses, la nueva película de Isabel Coixet que acaba de estrenarse en España, narra una historia dolorosa y triste pero al mismo tiempo invita al espectador a disfrutar y no pierde nunca el sentido del humor.
Uno de los vehículos para transmitir esa ironía es el profesor Agostino, al que interpreta Francesco Carril. El actor, que ha trabajado por primera vez con Coixet y Alba Rohrwacher, la protagonista de la cinta, repetiría mañana mismo y está deseando volver a rodar en italiano, idioma que conoce desde niño por sus raíces pero con el que nunca había trabajado.
¿Conocías la obra de Michela Murgia antes de rodar la película?
No conocía la obra de Michela, la he conocido gracias a Isabel y le he leído los cuentos después de leer el guión. Me he adentrado un poco en el universo de Michela gracias a Isabel. Cuando estuve en Roma me llevó a muchos lugares donde ella había estado. En la propia película de hecho aparece un café al que ella iba mucho, el hospital que aparece en la película es el hospital donde ella trató su enfermedad... Entonces la he conocido mucho gracias a Isabel y mucho en el rodaje. Pude hablar con personas que conocían su obra y me han contado muchas cosas de ella.
La reflexión final de Marta es una invitación a celebrar de las pequeñas cosas y es la esencia de la película, ¿no?
Ella dice 'yo no tengo tiempo, pero tú tienes tiempo'. Me parece una frase que resume muy bien la película. Cuando la leí y cuando la vi me pareció una película muy vitalista. Es verdad que tenemos que aprender a morir, pero también tenemos que aprender a vivir y es una película que habla mucho de eso, que nos pasamos la vida intentando aprender a vivir. Me parece bonito que sea así. Es una película muy poco solemne, aun hablando de vida y muerte, y el no ser solemne permite que la película te conmueva. Creo que eso es bonito.
¿Has sentido durante el proceso un cambio en tu relación con la muerte?
Sí, sobre todo esta idea que tiene la película de que no hace falta que nos pasen cosas malas para disfrutar de lo que tenemos aquí, del tiempo que estamos aquí. También hay algo bonito que me ha pasado con la película, haciendo a este personaje, a este profesor de filosofía. Es como si este personaje me hubiese dicho: 'no te olvides del asombro, de asombrarte, de mirar las cosas por primera vez'. No te olvides de ser curioso.
El personaje de Marta dice en un momento de la película que 'el amor es un lío tremendo', ¿cómo lo definirías tú?
El amor es... yo creo que el amor mueve prácticamente todo, pero si nos vamos al amor entendido como de amar alguien en pareja... El amor es que te ponga contento que alguien exista en el mundo. Creo que el amor es aprender a no querer saberlo todo de una persona, querer aceptar su misterio. Creo que el amor es el más charlatán de todos los sentimientos, necesitamos hablar mucho sobre el amor. Necesitamos teorizar mucho sobre el amor. Porque queremos controlarlo todo, entonces sentimos que cuanto más hablamos de algo más lo controlamos y muchas veces no es así.
Después de haber podido rodar con Alba e Isabel, ¿qué te llevas de todo el proceso?
Me llevo haber conocido a Alba, me llevo haber trabajado con una actriz alucinante que de verdad considero que me ha hecho el 90% del trabajo porque es una actriz que no se parece a otras y a la vez tiene una mirada, un estar, una generosidad trabajando que es tan poco habitual a veces. Me ha encantado poder compartir pantalla con ella.
De Isabel me llevo muchas cosas. Es una mujer que cuanto más la conozco más me sorprende. Me encanta su sentido del humor, me encanta su ironía, me encanta cómo ve la vida, me gusta cómo mira a sus actores, me gusta hablar con ella y compartir el tiempo con ella, me ha encantado que me haya enseñado su Roma. Siempre pienso que estoy muy feliz cuando estoy con Isabel.
Comentabas la ironía de Isabel, al final esta también es una película con mucha ironía.
Ironía y por qué no bastante sentido del humor. Porque Isabel lo tiene y lo pone ahí. Igual que nos ha enseñado su Roma nos pone ahí su sentido del humor y su ironía. A eso me refería antes con lo de la solemnidad. Es mejor ser menos solemne y más irónico.
Es otra manera de conectar con el espectador, ¿no?
Claro. El humor sirve para destensar, para descomprimir también. Cuando haces reír a alguien, cuando entiendes el sentido del humor de alguien, estás conectando con una parte muy privada de esa persona.
Tú tienes raíces italianas, pero era tu primera vez rodando en italiano, ¿cómo ha sido?
Ha sido maravilloso. Tengo muchas ganas de volver a rodar en italiano, ahora voy a hacer una película a Roma. Me ha dado mucha libertad. Es un idioma que no tenía muy asociado a la actuación, nunca lo había usado y viéndome pienso que hasta me ha cambiado el timbre de voz, la música. Creo que he compuesto un personaje, sin yo quererlo, mucho más que otras veces y esto ha sido gracias al idioma.
¿Igual que en películas el actor se pone el traje y ya es el personaje, el idioma te hacía entrar?
Exacto. Pero ha sido sin yo quererlo, ha sido una cosa que ha venido.