Los clientes reclaman un baño público en este centro comercial de 25.000 metros cuadrados: "Te sientes tan pequeña cuando te mandan lejos como a una niña"
“Es ridículo que un centro comercial no tenga baños públicos”, dice una clienta.

Los aseos no son un lujo, sino una necesidad básica para garantizar que los espacios públicos sean realmente accesibles. Contar con un servicio de baño es clave para que personas mayores, mujeres embarazadas, familias con niños pequeños o ciudadanos con problemas de salud puedan moverse con autonomía y dignidad. Cuando un centro abierto al público carece de esta infraestructura esencial, convierte una actividad cotidiana en una experiencia incómoda.
Por ello, los vecinos y visitantes del centro comercial Plaza West, un complejo neerlandés de alrededor de 25.000 metros cuadrados con supermercados, panaderías y tiendas de barrio, están denunciando la ausencia de un servicio público al que acudir con urgencia. Personas mayores, embarazadas, familias con niños y quienes padecen problemas de vejiga relatan situaciones incómodas y humillantes al tener que pedir permiso en comercios para usar un baño.
El caso que ha impulsado la protesta pública ocurrió en la panadería Van Maanen, cuando una clienta de 72 años pidió usar el aseo y se encontró con una negativa y un cartel que decía: “Lo siento, no tenemos baño público”. A partir de ahí inició un recorrido por varias tiendas del centro en busca de un servicio con respuestas dispares que van desde la autorización excepcional hasta la denegación frontal.

Reclaman una solución estable
"Es ridículo que un centro comercial de este tamaño no tenga baños públicos y que haya que preguntar educadamente en las tiendas si se puede usar el baño", explica Lia Riet, clienta habitual, en declaraciones recogidas por Haarlems Dagblad. Hasta hace unos años Plaza West sí contaba con un aseo accesible para el público, ubicado en el pasillo principal, pero su desaparición ha dejado a muchos clientes sin una solución básica durante su visita.
Una de las afectadas resumió la sensación: “Nunca es agradable pedir permiso para ir al baño. Y te sientes tan pequeña cuando te mandan lejos como a una niña”. Una experiencia que, según denuncian los clientes, se repite con frecuencia y convierte una necesidad básica en un momento de incomodidad y vergüenza innecesarias, especialmente para las personas mayores o con problemas de salud.
La dirección de algunos comercios de Plaza West reconoce que, en ocasiones excepcionales, permiten el uso del sanitario a personas mayores o con movilidad reducida, pero esa apertura no es uniforme ni está regulada públicamente. Las voces afectadas piden medidas concretas, desde la instalación de aseos públicos en el propio centro hasta que las cadenas establezcan una política clara y visible para permitir el uso del baño a quien lo necesite.
Mientras tanto, los usuarios recomiendan informarse antes de salir y reclamar a la administración local y a los gestores del centro una solución estable. Los vecinos esperan que la polémica sirva para que propietarios y cadenas comerciales acuerden una norma que evite que quienes sufren alguna necesidad médica o de movilidad tengan que pasar vergüenza o renunciar a salir por miedo a no encontrar un aseo.
