Cuántos escaños se necesitan para obtener mayoría absoluta y gobernar en Aragón
Las elecciones de este domingo en la comunidad autónoma marcarán las fuerzas que tendrán los partidos para conseguir la gobernabilidad de la región.

Las elecciones de Aragón de este domingo marcarán la gobernabilidad de la región en los próximos cuatro años. Todo está en el aire, pero las encuestas señalan que el candidato del Partido Popular, Jorge Azcón, parte como favorito indiscutible de estos comicios y previsiblemente tendrá todas las papeletas para conformar el próximo gobierno autonómico.
Tras él, el Partido Socialista de Pilar Alegría apunta a una caída que la dejará cerca del peor resultado de la historia de la formación desde que, en 2015, Javier Lambán obtuviera 18 escaños. Vox, el partido de extrema derecha, apunta a mejorar considerablemente sus resultados y podría convertirse en la llave que pueda otorgar la gobernabilidad a Jorge Azcón.
La realidad es que, en los últimos comicios y los que están por venir, conseguir la mayoría absoluta se ha convertido en una meta prácticamente imposible. Ante la fragmentación del tablero político, la capacidad de un único partido a conseguir los votos suficientes para no depender de nadie es extremadamente complicado. Pero primero vayamos al escenario de este 8 de febrero.
En el contexto de las elecciones autonómicas de Aragón, un dato clave para partidos, analistas y votantes es entender qué significa la mayoría absoluta y cuántos escaños hacen falta para gobernar en solitario en la comunidad autónoma.
Las Cortes de Aragón, el parlamento autonómico de la comunidad, está compuesto por 67 diputados, elegidos en tres circunscripciones provinciales: Zaragoza, Huesca y Teruel.
La mayoría absoluta: 34 escaños
Para que un partido o coalición pueda gobernar sin depender de apoyos externos, es necesario alcanzar la mayoría absoluta, que se sitúa en 34 escaños. Esta cifra representa más de la mitad del total de diputados del parlamento aragonés y marca el umbral mínimo para plantear con seguridad una investidura propia y la gobernabilidad estable durante los próximos cuatro años hasta que, al menos que se convoquen de forma adelantada, se convocarán unas nuevas elecciones.
En la práctica, esto significa que cualquier formación política que aspire a presidir el Gobierno de Aragón deberá sumar —ya sea en solitario o a través de pactos— al menos 34 representantes en las Cortes. Si ninguna fuerza logra ese número por sí sola, los pactos preelectorales o acuerdos postelectorales entre distintas formaciones se convierten en una condición esencial para formar Ejecutivo.
Escenarios políticos recientes
En las pasadas elecciones autonómicas de 2023, el Partido Popular fue la fuerza más votada con 28 escaños, seguido por el PSOE con 23, Vox con 7, Chunta Aragonesista (CHA) con 3, Teruel Existe con 3 y otras fuerzas de la izquierda como Izquierda Unida que sacaron una representación menor. Ningún partido alcanzó los 34 diputados por sí solo, por lo que se reforzó la tendencia de pactos para asegurar la gobernabilidad.
Ese equilibrio fragmentado del parlamento autonómico refleja un paisaje político en el que las alianzas son determinantes. El PP, por ejemplo, llegó al Gobierno aragonés anterior gracias a acuerdos con otras formaciones que le permitieron sumar apoyos suficientes para superar el umbral de la mayoría absoluta.
Y, al igual que en otros territorios, Vox se convirtió en la llave que sostenía al Partido Popular en la presidencia de las Cortes. Sin embargo y con el reparto de los menores migrantes, la formación de extrema derecha rompió todos los acuerdos y dejó en el aire a los populares.
Lo que da la mayoría absoluta
Más allá de una simple cifra, la mayoría absoluta condiciona la capacidad de un Ejecutivo autonómico para aprobar presupuestos, legislar y sostenerse ante retos políticos y sociales. En otras palabras, es lo imprescindible para, básicamente, gobernar. Un gobierno con mayoría absoluta dentro de las Cortes de Aragón puede impulsar su programa con más autonomía legislativa, mientras que un Ejecutivo en minoría o sin alianzas estructuradas está obligado a negociar cada iniciativa con otras fuerzas políticas. Este segundo escenario es el más repetido en los últimos tiempos. No sólo a nivel autonómico, sino también nacional.
A medida que se aproxima la cita con las urnas en Aragón, partidos y votantes vigilan con atención no solo quién obtiene más escaños, sino si será capaz de alcanzar esos 34 diputados indispensables para gobernar con estabilidad. Aunque las apuestas están bastante cerradas y Jorge Azcón parece tener la mayoría de las papeletas para conseguir el mejor resultado, lo cierto es que se prevé una ardua negociación para poder presentar una legislatura estable.
Con la salida de Vox de los gobiernos autonómicos, la formación de extrema derecha ha encarecido su precio y, ahora, cada apoyo a un presidente popular requiere de una negociación difícil donde lo más inseguro es la estabilidad de los Ejecutivos.
Otra de las posibilidades particulares de las tierras aragonesas son los partidos regionalistas. Aquellas formaciones que tan sólo se presentan en esta circunscripción. Aragón Existe, cuyo candidato es Tomás Guitarte, aseguraba a El HuffPost durante la campaña que "estarían dispuestos a mojarse para evitar la entrada de la extrema derecha en el gobierno". En otras palabras, que apoyarían una investidura de Azcón, pero sin Vox.
Sin embargo y como adelantó Pablo Montesinos en este periódico, esa posibilidad está prácticamente descartada y los populares tratarán de llegar a un acuerdo con Vox al menos que, en las últimas horas, consigan un arreón que les de la llave de la gobernabilidad y, con ella, la preciada mayoría absoluta que todos anhelan cada vez que se presentan a unas elecciones.
