Lucía Solla Sobral: "Todas sabemos que el amor romántico no tiene que ser lo más importante, pero en algunos momentos, de repente, se activa esa pestaña"
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Lucía Solla Sobral: "Todas sabemos que el amor romántico no tiene que ser lo más importante, pero en algunos momentos, de repente, se activa esa pestaña"

Entrevista con la autora de 'Comerás flores', el nuevo fenómeno literario con su primera novela. Más de 30.000 ejemplares vendidos, 12 ediciones, Premio Cálamo al Libro del Año 2025, Premio El Ojo Crítico de Narrativa 2025, el sexto libro en la lista de los mejores de 2025 de 'Babelia'... 

La escritora Lucía Solla Sobral.LIBROS DEL ASTEROIDE

"Todos los comportamientos de Jaime los recogí de historias reales, de amigas, de conocidas y alguna cosa que yo viví, pero Jaime no existe, por suerte. Bueno, por desgracia, 'Jaimes' existen muchos, pero no el de Comerás flores". Así resuelve Lucía Solla Sobral la duda que los muchos lectores de su primera novela se plantean al terminar el libro: ¿es autobiográfica? ¿Vivió esto su autora?

"Sí tiene cosas mías porque el duelo del padre de Marina es el duelo de mi padre y quería hacerle un homenaje y que apareciese por ahí con sus pantalones de pana. También los gustos musicales de Marina son míos", aclara a continuación la escritora gallega que esta siendo la protagonista del último fenómeno literario con su novela debut, Comerás Flores (Libros del Asteroide).

El libro narra la historia de Marina, una joven gallega que meses después de la muerte de su padre, conoce a Jaime, un hombre veinte años mayor y con una hija de su misma edad que irrumpe colmándola de atenciones y planes. En poco tiempo, pasa de compartir piso con su mejor amiga, de ir a conciertos y de salir de fiesta a instalarse en el cómodo apartamento de Jaime y cenar cada fin de semana en los mejores restaurantes. Enamorada y deslumbrada por él, se va sumergiendo por completo en su mundo, dejando a un lado todo que la definía, y con la tristeza y el dolor acompañando esa nueva vida en la que puso todas sus ganas.

Más de 30.000 ejemplares vendidos, 12 ediciones, Premio Cálamo al Libro del Año 2025, Premio El Ojo Crítico de Narrativa 2025 de RNE... ¿Alguien de tu entorno profesional, literario o familiar, vaticinó el éxito de Comerás flores, tu primera novela?

La editorial y yo siempre fuimos muy prudentes y sabemos lo difícil que es sacar un libro, sobre todo debutar. A mí particularmente me parecía muy difícil debutar con un tema como el que trata el libro, entonces iba ya con la felicidad de ‘mira, me publica Libros del Asteroide y ya está, y a partir de ahora lo que pase estará genial y si no pasa nada pues es que ya pasó lo más importante que es que una editorial como esta me haya publicado’. Y Libros del Asteroide pues también mantenía la prudencia de decir ‘bueno, esto es muy lento, un libro no tiene por qué destacar porque al final son los lectores los que van decidiendo’. Y todo estalló de golpe: el boca a boca empezó a funcionar rapidísimo sobre todo en redes sociales y ya no hubo margen ya para ir asumiéndolo.

Tú lanzas el libro el 1 de septiembre y en unas semanas, en noviembre, ya es un fenónemo editorial.

En realidad, en la última semana de agosto algunas librerías lo pusieron a la venta y ya sentí en las redes que algo estaba pasando con el libro. O sea, yo no esperaba nada, no sabía cuándo tenía que esperar algo. Para mí, mi sueño era que algún día se agotase la primera edición y yo con eso ya era feliz. El 7 de septiembre tuvieron que mandar a imprenta la segunda edición. Y luego apareció la reseña en Babelia –ocupó el sexto lugar en la lista de Los 50 mejores libros de 2025 de este suplemento cultural–. Y, claro, porque al final la opinión de los lectores es fundamental pero hay un tipo de lectores que también buscan ese respaldo de la crítica profesional.

Luego también parecía que era efecto de las navidades, pero es que sigue siendo uno de los libros más vendidos cuatro meses después. ¿Cómo asimilas todo esto una escritora recién aparecida? 

Yo estoy feliz. Evidentemente es una maravilla haber escrito algo durante años y que tenga ese reconocimiento, pero sobre todo lo que me hace muy feliz es cómo se está entendiendo la historia: o sea, que tantísima gente entienda a Marina, respalden su historia y entiendan que hay que visibilizar el maltrato psicológico. Eso es lo que más me alegra. También me entristece que tantas mujeres se sientan identificadas con la historia. Yo sabía que existe mucho maltrato dentro de las relaciones, pero jamás pensé que tanto. A diario recibo decenas y decenas de mensajes de mujeres que vivieron una relación así o que la están dejando.

O sea, que te escriben identificadas con esta historia.

Sí, muchísimo, pero cada día muchas mujeres... En las presentaciones, en los clubes de lectura también se acercan. Me alegra que en el libro encuentren un refugio que las entienda, pero a la vez me preocupa el nivel que hay de maltrato dentro de las relaciones actualmente.

Es una barbaridad, pero también creo que en parte es porque no se habla lo suficiente; hablamos mucho del número de mujeres asesinadas, que es muy importante, pero no prestamos tanta atención al maltrato psicológico y es muy importante que hablemos de él para que las mujeres lo identifiquen y se atreven a hablar de él en voz alta.

Hablamos de maltrato de baja intensidad del que puedes tardar tiempo en darte cuenta. Pero en el caso de Marina, la protagonista, no se tarda mucho. Ya en la celebración de su cumpleaños sabes que eso no va a ningún lado...

Sí, sí, sí... Al final como es una novela y no es un ensayo, Marina no te está diciendo lo que tienes que ver o no, simplemente te lo muestra. A mí me gusta ese juego con la persona que lee, precisamente por eso, porque hay personas que captan muy rápido que algo está yendo mal y hay otras que tardan mucho. En clubes de lectura me encontré con personas que se enamoraron de Jaime creyendo que iba a ser una historia bonita y no fueron capaces de ver que hay algo que iba a estar mal, y se enamoraron igual que Marina. Y luego hay lectores y lectoras que enseguida saben por dónde va a ir. Y eso es bonito también, que Marina te va contando como le va pasando a ella, entonces tú te vas dando cuenta al ritmo que tú necesitas.

"En el caso de Marina se entremezclan cómo está viviendo el duelo y cómo entiende ella el amor romántico, como una meta en su vida para sanar todos los males que tiene"

Aparte de esta relación, también hablas de duelo y hablas de amistad. Si no hubiese existido la muerte del padre, ¿hubiese existido esa relación? ¿La trama de la novela hubiese sido esta?

No, habría cambiado totalmente. Marina, probablemente, habría podido conocer a otro chico, que también pudiese hacerle daño, pero no a un chico como Jaime. Seguro que no habría estado con un hombre 20 años mayor, que tiene una hija de su edad, ni habría pasado por alto tantos límites o tantas líneas hojas. Pero precisamente el contexto en el caso de Marina es fundamental, y en el caso de Marina es el duelo, pero cualquiera tiene un momento vulnerable en su vida y ese es el motivo. Y el motivo puede ser simplemente cómo entendemos el amor romántico. En el caso de Marina se entremezclan cómo está viviendo el duelo y cómo entiende ella el amor romántico, como una meta en su vida para sanar todos los males que tiene. Ella cree que va a ser la solución y eso hace que pase por alto comportamientos muy tóxicos que ya se muestran al principio.

El personaje de Marina no parece el prototipo de mujer seguidora de ese concepto de amor romántico: se va a estudiar a otra ciudad, vive con su amiga, ama la música, valora su libertad...

Claro, es que es una mezcla entre la teoría que ya sabemos y lo que ponemos en práctica. Vale, todas sabemos que el amor romántico no tiene que ser lo más importante, pero en algunos momentos de nuestra vida de repente se activa esa pestaña y decimos ‘sí, ahora lo que necesito es el amor romántico y va a ser la salvación’.

Pero es verdad que Marina tiene muy buenos referentes, tiene amigas, tiene mucha personalidad... En realidad tiene todas las herramientas que creemos que son necesarias para evitar esas relaciones pero, por desgracia, la puesta en práctica es muy difícil precisamente porque hay otra persona que sabe cómo aprovecharse de los momentos de vulnerabilidad y lo hace muy sutilmente.

Con todos esos cimientos, esos referentes, el personaje da un giro radical...

Sí, a mí me interesaba dibujar muy bien el personaje de Marina, porque precisamente tiene unos gustos muy característicos: es vegana, tiene una íntima amiga, tiene una familia estructurada, tiene trabajo... En realidad, te guste esa música que le gusta a ella o no, tengas un trabajo mejor o peor, es fácil identificarse con Marina, o somos Marina en algún momento o conocemos a una Marina. Claro, es fácil empatizar con ella precisamente por eso. Y todo lo que la caracteriza es lo que va a ir perdiendo, porque es todo lo que Jaime va a buscar eliminar para que sea mucho más fácil manipularla.

En Marina también abordas un tema delicado y que en ocasiones va unido a esas relaciones: los Trastornos de Conducta Alimentaria.

Sí, tenemos la idea de que los TCA son muy comunes o más comunes entre adolescentes y si eres adulta es otra cosa lo que te pasa o no te va a pasar; y si le pasa a alguien de nuestro alrededor, lo ignoramos porque ya no es una niña. Pero los TCA están presentes en todas las etapas de nuestra vida, en hombres y mujeres, aunque a nosotras nos genera más presión por cómo nos enseñan a entender la belleza y la importancia de la estética. Precisamente, cuando estás dentro de una relación así, es mucho más fácil desarrollar un TCA porque pierdes el control de todo. Él siempre está reforzando lo guapa que es, el cuerpo que tiene, pero también el "no entiendo cómo comes tanto y estás así" o le compra ropa de tallas mucho más grande y al final, aunque sea ella la que supuestamente decide ir al baño y vomitar, es él el que está detrás. Y socialmente encima está aceptado adelgazar, porque podría ser una gran pista para la familia, pero la familia la ve más delgada y por lo tanto más guapa.

Comienzas el primer capítulo confirmando que Marina tiene "una perra, una amiga, una madre, dos hermanos y un padre muerto”. ¿Y cómo acaba? ¿Qué tiene Marina al final?

Acaba con amigos, ya en plural, una madre, unos hermanos, una perra y una foto de papá en la nevera. Casi termina igual que empieza, pero con más esperanza, digamos. Con una visión más positiva de las cosas que tiene al principio. En realidad ya tenía todo lo que necesitaba para poder ir trabajando ese duelo y tener una vida estable, pero ella cree que le falta algo y va a ir perdiendo cosas por el camino. Al final es un círculo y se da cuenta de que lo que tenía era lo que necesitaba.

"Era consciente de que la historia es muy incómoda y es muy violenta y tiene escenas que pueden hacer mucho daño. Entonces intentaba equilibrar y me parecía muy bonito jugar a contar esas cosas eligiendo palabras más líricas, más bellas"

A pesar de lo que cuenta Marina, ella es un personaje dulce, la historia se cuenta bonita, hasta cuando habla de las arañitas en vez de las maripositas que se instalan en el estómago cuando te enamoras...

Yo era consciente de que la historia es muy incómoda y es muy violenta y tiene escenas que pueden hacer mucho daño. Entonces intentaba equilibrar las imágenes de esas escenas con las palabras y me parecía muy bonito jugar a contar esas cosas eligiendo palabras más líricas, más bellas. Y a la vez, aunque aliviase más la lectura, también lo hace todavía más terrible porque contar algo tan violento de forma aparentemente bonita pues da un poco de pánico. Pero sí, intentaba equilibrar el contenido con el continente todo el rato y leía mucho en voz alta para darme cuenta de la intensidad que tenía cada escena. Y las arañas y esas referencias también son pistas, porque las arañas se sienten como un cosquilleo, pero a la vez una araña en la piel es muy desagradable. Entonces al principio dices ‘vale, sí, le está gustando’, pero luego las arañas se vuelven un síntoma de que algo va mal.

Hay otra escritora de éxito actual, Marta Jiménez Serrano, que acaba de lanzar su cuarta novela, Oxigeno, con la que creo que tienes una especial relación y a la que consideras tu madrina.

Ella fue mi profesora en el taller de escritura. Pero vamos sigue siendo mi madrina porque en realidad solo llevo cuatro meses en este mundo y me ayuda mucho a entender cómo son las cosas y cómo enfrentarme a las novedades de esta nueva realidad, y me da mucha tranquilidad y mucha seguridad. Sigo aprendiendo mucho de ella: ya no es mi profesora de escritura pero es mi profesora de la vida.

Yo me apunté con ella a su taller de escritura online y empecé con ella la novela y acabé en su taller la novela. En medio fui a una residencia literaria gestionada dirigida por Javier Peña que también es un escritor genial. Tuve mucha suerte.

Oye Lucía, ¿tú cuándo decidiste que querías ser escritora?

Pues desde pequeñita. Yo tengo cuentos con seis años, cuentos de niña pequeña. Pero en mi casa siempre les gustó y me animaron a seguir escribiendo y leían los cuentos en voz alta. Mi madre los encuadernaba. Los trataban con mucho cariño, no como una ocurrencia infantil. Entonces siempre crecí con esa idea y con esa pulsión de escribir, pero nunca me la tomé en serio porque una nunca sabe cómo se hace eso de escribir una novela. En 2022 me apunté al taller de Marta porque ya sí tenía una idea y quería intentarlo. Pero nunca me metí prisa, nunca fue una presión para mí. Sé que era algo que llevaba dentro y, bueno, si en algún momento daba con las teclas para escribir genial y si no pues no pasaba nada porque al final leer siempre es más importante.

Pregunta típica de entrevista: ¿para cuándo la segunda?

Ojalá tenga tiempo de retomarla porque empezada está. 

MOSTRAR BIOGRAFíA

Soy responsable de LIFE, esa sección en la que nos empeñamos en mostrar la cara amable de la actualidad, el lado hedonista de la vida, aunque no nos tapamos los ojos ante otras realidades.

 

Sobre qué temas escribo

Como responsable de la sección trabajo mano a mano y coordino a redactores que saben mucho de música, moda, tendencias de consumo, cine, crónica social...


A mí me gusta escribir sobre salud, consumo, medioambiente y bienestar. Pero sobre todo, me gusta entrevistar a referentes culturales y sociales. Escritores, científicos, actores, periodistas... que tienen cosas que contar y mucho que aportar. O a lo mejor, no tienen nada que contar y poco que aportar, pero eso también es interesante.

 

Mi trayectoria

Soy periodista por vocación y devoción. Quise ser Julia Otero y hasta hubo un tiempo en el que aparecí en una lista de mujeres periodistas jóvenes más influyentes.

 

He hecho radio -en la desaparecida Radio España porque soy generación X- y dirigí la revista Turismo Rural, en la editorial América Ibérica. Después fui redactora de Lifestyle en la Revista de Ana Rosa, redactora jefa de la revista Love y, además, he colaborado con muchos medios, entre ellos SModa y la revista decana de medioambiente Quercus.

 

Además, he presentado galas y libros, y he moderado mesas redondas.
Hace diez años que trabajo en El HuffPost donde entré para editar contenidos branded -y lo sigo haciendo-.

 


 

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