Mayte Uceda: "No se puede comparar la polarización agresiva y violenta que había en los años 30 con lo que existe hoy porque la sociedad es otra. La pobreza genera violencia"
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Mayte Uceda: "No se puede comparar la polarización agresiva y violenta que había en los años 30 con lo que existe hoy porque la sociedad es otra. La pobreza genera violencia"

Entrevista con la escritora asturiana autora de 'Los amantes paralelos', novela ambientada en la Revolución del 34 en Asturias.

Mayte Uceda es autora de 'Los amores paralelos'Javier Ocaña

Mayte Uceda nos transportó al bloqueo que sufrió Canarias durante la Primera Guerra Mundial en El Guardián de la marea y nos llevó a la Cuba de finales del siglo XIX con El maestro de azúcar. Ahora regresa con Los amores paralelos, una historia ambientada íntegramente en su Asturias natal que nuevamente viaja al pasado. En concreto al comienzo de la II República y a la Revolución de octubre del 34, este último un episodio relevante de aquella época que no es tan conocido en la actualidad como cabría esperar.

Y como en sus anteriores narraciones, el duro contexto que rodea a los protagonistas se entrelaza con historias de amor. En esta ocasión son dos hermanas ovetenses de familia acomodada. Una se enamora de un Guardia Civil y la otra de un minero. Cuando estalla la revolución obrera, también lo harán sus vidas. Porque amar también es elegir bando.

Con motivo del lanzamiento de Los amores paralelos nos citamos con su autora para hablar sobre su novela, de los convulsos años de la II República y de la Revolución del 34 y lo que supuso para la historia de España.

¿Cómo surgió esta novela?

Porque soy asturiana y tuve familia minera, así que siempre me interesó la Revolución de Octubre del 34 y quería profundizar en el conflicto a través una novela. Yo creo que para los asturianos está mucho más presente, lo que es lógico por las consecuencias que tuvo.

Crecí con la idea de que los mineros habían cogido las armas y se habían ido a Oviedo a reventarlo prácticamente y quería saber por qué. Si fue algo que salió de ellos o venía de otros lugares y otras esferas.

Para eso necesité adentrarme en el contexto de los años 30, con la II República y la España de preguerra, y al investigar me di cuenta prácticamente al instante de que era un contexto complejo y que dependiendo de la fuente me llevaba por una dirección o por otra.

La documentación fue complicada. Menos lo fue la ambientación porque al ser asturiana tengo Oviedo y las cuencas mineras ahí para pasearlas. También tengo amistades en las cuencas que tuvieron abuelos y abuelas que vivieron en aquella época.

  Mayte Uceda ante el Teatro Campoamor de Oviedo, uno de los escenarios de su novela 'Los amantes paralelos'Javier Ocaña

Hay un personaje de la novela, Bernabé Pocamuerte, que se queja de que se alegró de que hubiera caído la monarquía porque el rey le obligó a luchar en la guerra de Marruecos, pero que la república no les había traído a la clase obrera lo que esperaban...

Había muchas reformas en proyecto. En aquella época se estaban consiguiendo jornadas de 7 horas y subsidios, pero iban poco a poco implementándose. Sí es cierto que aunque estas reformas estaban en marcha, a la hora de llevarlas a cabo era más complicado porque los patrones eran los mismos de antes y costaba mucho.

Era una época también de una crisis económica muy grave a consecuencia del crack del 29. Muchos de los emigrados que se habían marchado a Latinoamérica retornaban a causa de esa crisis mundial, por lo que el paro aumentó muchísimo. Esto hizo que los despidos estuvieran a la orden del día porque tenían mucha mano de obra esperando. Era todo muy complejo. La forma de plantear las reformas fue acertada, pero a la hora de llevarlas a cabo fue muy complicado. Es cierto que ellos esperaban más y más rápido y no se podía hacer en poco tiempo.

¿Crees que la Revolución del 34 se conoce fuera de Asturias?

Yo creo que poco. Mi hijo, que también es asturiano, no tiene ni idea. Lo que yo creo que se estudia es algo esquemático. De repente tienes un párrafo así en el libro sobre la Revolución del 34 y unos dicen que fue una insurrección o una huelga revolucionaria. Pero sin más. No se adentran en sus causas como sí se hace en las de la Guerra Civil. Es verdad que no se puede comparar una guerra civil en un país entero con 15 días de guerra en Asturias. Y como no se puede comparar y las consecuencias no fueron a nivel nacional, salvo en Cataluña, donde Companys declaró la República Catalana dentro de la República Federal Española, pues no se estudia mucho. Mi generación tal vez la haya tenido más presente porque los abuelos de mi generación sí vivieron la época.

"Fuera de Asturias no se conoce mucho la Revolución del 34 a pesar de sus graves consecuencias"

¿Y qué te contaron?

Mis abuelos no estaban en las cuencas, pero los amigos que tengo allí sí les contaron cosas y muchas de ellas están ahí. Cuando llegó la tropa de la Legión y de los Regulares a pacificar la región, que entraron en las cuencas mineras, había mucho miedo. La mayoría de los mineros que no habían muerto se habían echado a las montañas, habían huido porque la represión sabían que iba a ser muy dura, y se encontraron los pueblos con sábanas blancas colgadas de las ventanas de las casas. E incluso así hubo represión con cerca de 30.000 encarcelados y 1.500 muertos. Una parte del centro de Oviedo acabó reducida a cenizas. La huella en Oviedo fue indudable porque hubo bombardeos. El Campoamor, la Universidad, la Cámara Santa de la Catedral, el Palacio Episcopal... Las fotografías que hay en la calle Uría son impresionantes.

Los mineros se refugiaban en determinados sitios y para acabar con ellos se lanzaron bombas. También a las afueras, en la zona de San Esteban de las Cruces, donde se ocultaron los mineros cuando se retiraban porque el movimiento había fracasado.. Ahí fue donde entraron los regulares, esa tropa mora. El cuadro es el de una guerra.

Las consecuencias fueron muy graves. De hecho la represión fue tan dura que desde distintas partes de Europa en los periódicos salían pidiendo un poco de clemencia para los mineros. Es verdad que creo que solo hubo dos condenas de muerte, pero hubo muchas torturas, sobre todo para recuperar los alijos de armas, para que se entregaran los cabecillas. Fueron muy crueles.

¿Quién es tu personaje favorito de la novela?

A mí me gusta mucho Marieta, la criada, porque es un personaje que nació sin pretensiones, simplemente para ser la criada de la familia. No tenía voz prácticamente y no estaba pensada para tener voz.

No tendría voz, pero siempre tiene algo que decir...

Sí, pero no fue pensada para ello. Fue un personaje que fue creciendo solo y tomando territorio a medida que intervenía. Aparecía Marieta y le daba un diálogo siempre con algo gracioso. Ese personaje fue creciendo poco a poco hasta que se hizo casi imprescindible para la protagonista, para Lina, es casi como su sombra. Y me gustó mucho hacerlo crecer y dar ese toque de humor a la novela a través de ella. Es una muchacha que siempre está cantando o soltando alguna a pesar del contexto duro. Es una época dura y cuando vamos avanzando la novela se va viendo que ahí va a pasar algo porque va creciendo la tensión. Pero ella siempre pone ese punto de humor.

Marieta es una aliada de Lina, la protagonista que se enamora de quien se supone que no debe y que forma parte de una familia que no le tiene en cuenta como a su hermana Fani. Y con un padre que parece que hubiera preferido que hubiera muerto ella en lugar del hijo varón...

Y por eso ella en un momento de la novela tiene ese estallido de tristeza y le dice en la mesa que ojalá hubiera sido ella la que se hubiera muerto para que él hubiera sido más feliz. Siempre me emociona mucho cuando lo vuelvo a leer. Pero es cierto. A veces los padres, sin querer o a veces queriendo, provocamos porque no medimos. Hoy en día sí parece que los padres medimos más lo que decimos, pero en aquella época tampoco se tenía tanto cuidado. El padre es un hombre contenido que huye de las discusiones familiares. Pero un día dijo lo que pensaba o pensó en voz alta.

  Mayte Uceda, autora de 'Los amantes paralelos', con la Catedral de OviedoJavier Ocaña

Un padre que no tiene nada que ver con el padre de Antón, el minero del que se enamora Lina, que es el monstruo absoluto de la novela...

El padre de Antón, Yago y Nel Leiva representa a un minero para el que el alcoholismo era un azote. Fue una plaga dentro de los mineros porque la mina entrañaba tantos peligros que había muchos que si no bebían no eran capaces de entrar. Y eso se refleja en la novela. Y el padre de los hermanos representa ese tipo de minero llevado al extremo, porque aparte de emborracharse también es mala persona, es malvado y también es violento. Tenemos ahí al villano.

Dicen que el dictador Franco tenía miedo a los mineros...

Sí, porque los mineros siempre fueron un grupo social muy solidario entre ellos mismos. Cuando entrabas en la mina la vida se depositaba en el compañero y al menos en aquella época estaban muy unidos. A las viudas se las ayudaba, se hacían colectas antes de que hubiera subsidios. Todos padecían los mismos males, empezando por las enfermedades de los mineros, con una esperanza de vida bajísima en comparación con otros lugares. Compartían penurias y sabían que en las minas acababa habiendo problemas. De hecho todavía los hay hoy. No hace mucho hubo un accidente.

Sí, en Zarréu, Asturias. Murieron 5 mineros en marzo de 2025...

En aquella época, en los años 30, entraban en madreñas o alpargatas, el que tenía botas ya era un privilegiado. Tenían muy malas condiciones. Pero era un grupo muy cohesionado en el que se cuidaban unos a otros porque no les quedaba más remedio. Entonces, como fuerza reivindicativa, imagínate a una masa de miles de hombres que estaban acostumbrados al peligro, a la muerte y a vivir en unas condiciones de escasez porque los salarios eran muy bajos. ¿Qué tenían que perder?

Cuando les entrevistaban en los periódicos en la época contaban que estaban meses en huelga. Mandaban fuera a los niños y seguían en huelga porque decían que preferían morir empuñando una pistola y reivindicar sus derechos para que sus familias vivieran mejor antes que morir sepultados en una mina. Y no tenían miedo. Entonces Franco claro que les tenía miedo, evidentemente. Enfrentarse a los mineros era esperarte lo imprevisible. Y se demostró cuando con ese ambiente político los sindicatos fueron apretando y se cruzaron esas líneas rojas que había desde la izquierda republicana, que decía que si la CEDA entraba al gobierno, se esperasen una revolución. Y la hubo.

"Los mineros preferían morir empuñando una pistola y reivindicar sus derechos para que sus familias vivieran mejor antes que acabar sepultados en una mina"

Lo que pasa es que solo estalló con verdadera fuerza en Asturias porque tenía la fábrica de armas de la Vega, la fábrica de cañones de Trubia, fábricas de explosivos de dinamita y los polvorines de las minas. ¿Qué fue lo que hizo que Oviedo se quedara como se quedó? La dinamita. Cayeron cuarteles de la Guardia Civil, algunos como el de Sama, donde había a lo mejor 70 guardias civiles con ametralladoras y no pudieron con ellos. Subían a los tejados, abrían un hueco, lanzaban la dinamita y reventaba todo.

¿Cómo no iban a tener miedo a los mineros? Evidentemente sí. Pero también era un colectivo social que atravesaban muchas penurias. Entonces es entendible. 'Nosotros nos estamos muriendo en la mina para que vosotros estéis más calientes en casa, para que la industria cree riqueza', dice uno de los personajes en la novela. Pero ellos se quejaban de que no les llegaba nada de esa riqueza, ni siquiera tenían el vale de carbón. Y el vigilante los esperaba a las puertas de las bocaminas y les hacía sacudirse la ropa para que no se llevaran ni una piedra.

La novela no quiere justificar la violencia que se vivió en la Revolución del 34, pero sí hay que poner un contexto. Un grupo de obreros como los mineros no se alza en armas de repente porque sí. Había unos motivos y eran personas muy acostumbradas a sufrir y a pasar muchas penurias. Y pasó lo que pasó.

¿Ves algún tipo de analogía, salvando las distancias, entre aquellos años y el mundo de hoy?

Estamos en un momento de mucha polarización y es un poco cansado no poder debatir tranquilamente o incluso que te aconsejen que las familias no hablen de política en Navidad. ¿Por qué no se puede hablar? ¿Por qué yo no puedo respetar tu punto de vista? Claro, y tú el mío.

Pero en los años 30 del siglo XX había grandes desigualdades sociales. No puedes comparar la polarización severa, agresiva y violenta que había en los años 30 y esa lucha obrera y campesina con lo que existe hoy porque la sociedad es otra. La pobreza genera violencia. Ahora hay polarización, pero no en aquella medida.

Los sindicatos se enfrentaban en la calle a tiro limpio. Hubo 2.000 asesinatos políticos que tuvieron que ver con disputas ideológicas en la calle. 2.000 en cuestión de muy pocos años. También Europa vivía en otro contexto. La España de preguerra y la Europa de preguerra. No podemos comparar, pero lo que sí deberíamos procurar es que la polarización no vaya a más.

  Mayte Uceda en el Oviedo antiguo, escenario de su novela 'Los amantes paralelos'Javier Ocaña

Y cuando estudias aquella época y ves lo que ocurrió en Casas Viejas, que eso todo a todo nos suena, te das cuenta de que eran unos agricultores, unos campesinos que tampoco tenían nada que perder, que sus niños se morían antes de cumplir los cinco años. Cuando no tienes nada que perder haces lo que sea.

Por eso en el libro no hay buenos ni malos. Hay personajes que tienen unas circunstancias. Sí, hay alguno malo, es verdad, pero ¿qué quieres esperar de un guardia civil? Pues que defienda el orden. ¿Qué vas a esperar de un minero que está sumido en la miseria y que se le prometen mejoras que no llegan o qué se va a esperar un cura? Ahí cada uno defiende lo suyo. Menos el padre alcoholizado, que no defiende nada.

Y cuando te haces una inmersión en estos años 30 que fueron tan complicados y luego ves la deriva, la Guerra Civil... Que inevitablemente cuando tú lees los discursos, lees en los periódicos de la época, los discursos parlamentarios de los políticos, piensas que aquí va a pasar algo. Lo que pasa que tú ya sabes lo que va a pasar, pero si no lo supieras, dices aquí va a pasar algo. Incluso ellos. Clara Campoamor en alguno de sus libros decía que como se siguiera por esa deriva...

"No digo que la Revolución del 34 provocara la Guerra Civil, pero sí produjo una grieta social. Echó leña al fuego"

Hace poco me decía un escritor asturiano, que también había escrito algo sobre la Revolución, que cuando estos líderes políticos que no se habían llegado a poner de acuerdo en la República se encontraban en el exilio decían que no lo habían hecho bien y que habían tenido que estar unidos. Es bueno comprobar que hubo arrepentimientos. Porque los habrá que no se arrepentirían jamás de lo que hicieron.

Por ejemplo Indalecio Prieto cuando está en el exilio reconoce que él no participó en la revolución del 34, pero sí participó en la gestación. Los mineros fueron armados porque se pensaba que esa deriva de la derecha hacia el fascismo en el gobierno a raíz de las elecciones del 33 no se podía permitir. El movimiento del 34 no fue algo espontáneo, fue planificado. Todo el mundo que se haya acercado a esta época lo reconoce, y el propio Indalecio Prieto también.

Y lo del 34, aunque solo pasó en Asturias, fue sofocado con una represión que creó una grieta en la sociedad porque no se esperaba que se fuera a reprimir con tanta dureza. Por cierto, fue Franco el que envió las tropas. Una grieta más a las grietas que ya había dentro del país. Yo no digo que la Revolución del 34 provocara la Guerra Civil, pero sí produjo una grieta.

¿A qué te refieres exactamente como una grieta?

Una grieta social, como echar más leña al fuego. Había una clase obrera en Asturias que desconfiaba de la República y por eso se levantó contra ella. La dictadura anterior a la República reprimía y ahora la República también reprime. Y eso creó otra grieta en la sociedad que empezó a desconfiar de las promesas que se habían hecho y que contribuyó a la polarización.

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Soy redactor de LIFE en El HuffPost España, esa sección siempre necesaria en la que mostramos otro lado de la vida más amable y los temas que quizás no lo son tanto, pero que deben estar en la agenda.

 

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Nací en León, me crie en Oviedo y me trasladé a Madrid para estudiar periodismo. Desde niño tuve claro que lo mío era contar historias, que mi vocación y mi pasión era y es el periodismo. Formé parte del periódico de mi colegio, y a los 12 años escribí un pequeño libro que nunca ha visto la luz, así como otras historias detectivescas y cómicas, y tuve claro que nada me gustaba más que formar parte algún día de una redacción, así que cursé periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid. En segundo de carrera debuté en el mundo profesional con unas prácticas en las que aprendí cómo funcionan los medios locales y una radio. Continué en ABC.es, Cuatro y CNN+, Europa Press y después llegó NOXVO, donde me contrataron para llevar desde su nacimiento un medio digital lifestyle llamado Bekia.

 

Durante mis 14 años en Bekia, me encargué de coordinar la web, escribir sobre realeza, hacer entrevistas a personas relevantes tanto nacionales como internacionales, algunas de ellas realizadas en Cuba, París, Berlín o Venecia, redactar temas de viajes y gastronomía y ponerme delante de la cámara no solo para las citadas entrevistas, sino para grabar vídeos sobre realeza en el programa Royals, con el que cosechamos un gran éxito en Youtube. Esa etapa finalizó en agosto de 2025, cuando me incorporé con muchas ganas e ilusión a la sección de LIFE del Huff Post, donde no solo he podido seguir realizando labores similares, sino que me ha permitido conocer otros ámbitos y crecer profesionalmente. Por cierto, coescribí una obra de teatro y no pierdo la esperanza de ponerme de una vez con la novela a la que tantas vueltas sigo dando.

 


 

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