'Michael': un repaso a los éxitos y una omisión de las polémicas de Michael Jackson con un calco del 'rey del pop'
El 'biopic' sobre la vida del artista, con su sobrino Jaafar Jackson como protagonista, llega a los cines este 22 de abril.

Está el Michael Jackson que conquistó el mundo con Thriller, el que logró el disco más vendido de la historia, el que rompió las barreras raciales al conseguir que se emitiera Billie Jean en la MTV. Pero también está el Michael Jackson que ha acumulado en sus últimos años de carrera más de una decena de cargos de abuso sexual a menores y el que se retrata en el documental Leaving Neverland, que narra las denuncias de Wade Robson y James Safechuck.
Sin duda, en Michael, a la hora de enfrentar el biopic del rey del pop, el cineasta Antoine Fuqua y el productor Graham King (responsable de la cinta sobre Freddie Mercury Bohemian Rhapsody) han tenido claro cuál era su perfil "bueno". Que hayan sido sus hermanos y su madre productores ejecutivos de la cinta y que su sobrino Jaafar Jackson sea el protagonista no es casualidad.
Durante los 127 minutos de filme, se repasan los éxitos de Michael Jackson desde su infancia en Gary (Indiana, EEUU), el control de su abusivo padre Joseph (Colman Domingo), el irrumpir de los Jackson Five en la Motown y el inconmensurable éxito de su carrera en solitario desde Off The Wall hasta Bad. De hecho, la cinta acaba con su histórico concierto en Wembley (Londres, Reino Unido) en 1988.
Una casi nula relación entre hermanos y con la sonada ausencia de Janet Jackson
No obstante, aunque se hayan omitido deliberadamente las polémicas, su adicción a los calmantes o los problemas de salud mental que sufrió especialmente tras el incidente que le quemó parte de su cabello grabando un anuncio para Pepsi en 1984, la parte humana de Jackson se deja poco entrever.
No se muestra prácticamente ninguna complicidad, juego o diálogo con sus hermanos, ni siquiera en su más tierna infancia de la que, por cierto, se excluye a una inexistente Janet con la que supuestamente tenía una relación más cercana y que, según Variety, no habría estado de acuerdo con el proyecto.
Esta visión no acaba de concordar con el punto de vista que siempre han querido dar, especialmente sus hermanos Tito, Marlon y Jackie. "Los dos más 'gamberros' y bromistas éramos Michael y yo. Lo pasamos bien. Éramos niños, y hacíamos lo mismo que todos los niños. Jugábamos y bromeábamos. Lo pasamos en grande y lo disfrutábamos también. Era un sueño hecho realidad", recordó en una entrevista con El Mundo, Marlon Jackson.

Nada que ver con un Michael que parece totalmente aislado, obsesionado con Peter Pan en su jaula de cristal llena de juguetes infantiles, peluches y animales exóticos de toda clase que considera sus amigos: desde el archiconocido chimpancé Bubbles, a una llama o una jirafa.
Con las únicas personas con las que Jackson parece mantener cierta intimidad en la película son su madre, Katherine Jackson, a la que da vida Nia Long, y su guardaespaldas Bill Bray (KeiLyn Durrel Jones). Por no hablar de la complicidad y afección que parece sentir por los niños enfermos y hospitalizados.
Sin embargo, la expresión de Jackson se queda en una media sonrisa casi inexpresiva ya sea cuando su padre le amenaza deliberadamente, le gestiona su carrera a su antojo o se reconforta en el sofá de su mansión familiar con su madre viendo una cinta de Charles Chaplin.
Colman Domingo encarna a la perfección al gran antagonista de la cinta, un Joseph Jackson completamente obsesionado con lograr el éxito de su "familia" a su costa y exigiendo decidir al milímetro la carrera de su exitoso hijo.
Del videoclip de 'Thriller' al rodaje de 'Beat it': una recreación perfecta de momentos históricos
No obstante, en el plano musical la interpretación de Jaafar Jackson es prácticamente un calco de su tío. El hijo de Jermaine Jackson canta y baila sin nada que envidiar a las dotes que hicieron a Michael uno de los artistas más laureados de todos los tiempos. Hay moonwalk, el giro rápido para quedarse en puntas, el toque de pelvis y sombrero Fedora o la inclinación de 45º de Smooth Criminal, todo ello con una voz admirable a nivel vocal, especialmente en las escenas de estudio.
No obstante, muchas de estas recreaciones al milímetro de imágenes icónicas, que tanto han plagado otros biopics como Bohemian Rhapsody o Back to black, aquí dejan que desear a nivel épico. Se hace de cualquier negociación en una discográfica una épica innegable en la que se lucen los primerísimos primeros planos de Jackson frente a pasar de puntillas en el rodaje de Thriller, donde simplemente se ve cómo el artista controlaba hasta los planos de esta icónica grabación.
Sí que se explayan más en explicar ese origen de Beat it y cómo una noticia sobre el enfrentamiento de bandas hizo que llamara a hasta 80 miembros de los Bloods y los Crips de Los Ángeles a participar en el videoclip.
La épica se desgasta en momentos cuestionables como el incidente en el anuncio de Pepsi, con unos efectos especiales mejorables, o en demasiadas actuaciones en directo demasiado largas pasando por alto una de las grandes apuestas del músico que fue jugar con los videoclips como si se tratasen de cortometrajes, lo que marcó un antes y un después en la industria.
De puntillas también se pasa por los retoques estéticos, la obsesión de Jackson por su imagen, con una única rinoplastia recogida en la cinta y con una velada obsesión por maquillarse y taparse el vitiligio. Supuestamente trataba esta patología con benoquin, que le habría blanqueado y unificado su tono de piel.
Michael es, sin duda, un repaso al éxito de Jackson en los sellos discográficos, las listas de Billboard y los grandes estadios, con cantidad de saltos temporales y espaciales que hacen que se pierdan muchas de las referencias, pero que se queda en un Neverland velado a la hora de hablar del espacio personal o incluso del lado humano del artista.
