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Rodrigo Carretero: "La novela negra usa los asesinatos como motor de la historia para denunciar cosas muy bestias, que de otra manera no tendrían el tirón que tienen"

Rodrigo Carretero: "La novela negra usa los asesinatos como motor de la historia para denunciar cosas muy bestias, que de otra manera no tendrían el tirón que tienen"

El subdirector de 'El HuffPost' debuta como escritor con la novela 'Agua pasada'.

Rodrigo Carretero, autor de la novela 'Agua pasada'.
Rodrigo Carretero, autor de la novela 'Agua pasada'.AURORA PASCUAL

Un pueblo de la Galicia interior, una gran nevada, un grupo de personas aisladas, un asesinato... Los ingredientes para construir una clásica novela de misterio y suspense están servidos. Pero tras la trama que sirve para enganchar al lector a la historia, hay mucho más.

Agua pasada (Editorial Maeva) es la primera novela de Rodrigo Carretero, el subdirector de este medio y recién estrenado escritor, una historia con sobrados motivos para recomendar a los amantes de la novela negra —tensión, giros de guion, asfixia, personajes ambiguos, oscuro realismo...— y con un trasfondo que pone sobre la mesa una denuncia social y una llamada de atención, que no es una novedad en la creación literaria gallega de este género, como él mismo recuerda.

"Desde las ciudades tenemos mucho desconocimiento del mundo rural y del campo. Me pasa a mí mismo. Y es que, muchas veces, los urbanitas vamos al campo pensando que eso es un parque temático y que vamos allí poco menos que a evangelizar a los que viven allí porque que no saben nada", explica Carretero sobre el trasfondo de la novela en el que quiere que el lector también se detenga. 

Por eso coloca a Olivia Navacerrada, la protagonista, en ese lugar aislado 'del mundo', para que experimente ese choque de realidad  y sirva para denunciar "ese desconocimiento que tenemos del mundo rural". 

"Por ese desconocimiento, el mundo rural tiene unas necesidades que no se cubren, porque no tenemos ni idea. Y ellos se sienten desamparados, desprotegidos, hacen todo el ruido que pueden, pero no se entienden muy bien sus reivindicaciones y así es muy difícil que el mundo rural avance", señala.

Esta novela la comienzas a escribir a partir de un reportaje que estabas haciendo para el periódico para el que trabajabas y trabajas, para El HuffPost...

Sí, esto fue en 2013, hace 13 años. He tenido 13 años para pensármelo bien, porque entremedias ha habido muchos acontecimientos personales y profesionales que no me dejaban ponerme a la novela. Pero sí, conocí la historia de cómo algunos pueblos abandonados en los 60, en los 70, en el éxodo rural, estaban volviendo a la vida, porque hay gente que estaba haciendo el camino inverso: estaba harta de la ciudad, se había ido a estos pueblos a desconectar completamente y, con su propio trabajo, sin contratar constructores ni nada, habían comprado algunas casas y las habían reconstruido o arreglado para vivir allí. Y a partir de ahí, pues se había desencadenado un efecto de llamada y habían ido llegando más personas, sobre todo del extranjero, que es curioso.

Esto pasó sobre todo en Galicia, en León también y en algunos pueblos de Cataluña, y ahora pues han montado unas comunidades allí y viven, como se cuenta en el libro, un poco al margen de esa cadena de capitalismo salvaje de las ciudades. Si vas, es una cosa increíble de ver, porque muchos de los pueblos no tienen luz, pero ellos se apañan. Ellos han hecho que llegue el agua, que muchas veces no es ni potable, pero bueno, se apañan y con muy poquito viven en comunidad apoyándose entre ellos, con luz, eso sí, pero sin muchas comodidades, aunque más comodidades de las que se pueda pensar. En el pueblo real en el que está basado el libro hay Internet.

O sea, ¿existe el pueblo en el que sucede Agua pasada?

No, con ese nombre no, con el nombre de Beresteira, no. Hay muchas semejanzas con el pueblo en el que está basado, pero también muchas diferencias. ¿Semejanzas? Hay un señor que llegó allí en los 90- 2000, empezó a reconstruir él solo el pueblo, algunas casas, y fue haciendo efecto llamada; empezó a instalarse gente y ahora son artesanos. Unos hacen miel, una miel estupenda, otros hacen cerveza artesanal, otros son artistas, otros hacen queso...

Y ellos son los que no están el fin de semana en Beresteira porque están en los mercados vendiendo sus productos.

Exacto. También este señor montó una casa rural en este pueblo y los que van escriben en plataformas como Booking que es una desconexión absoluta, que hay que ir preparado porque es demasiada desconexión... Pero sí, el pueblo existe, lo que pasa es que hay diferencias: el pueblo real está en un valle y Beresteira está en una montaña donde nieva. En el real no nieva casi nunca. La convivencia entre los vecinos, obviamente, es bastante más idílica que en el libro. Por eso yo tampoco he querido utilizar el nombre real.

Quiero plantear más bien los límites de la incoherencia, de lo difícil que es ser coherente cuando tienes un discurso muy fuerte de cualquier tipo

En el libro, pones sobre la mesa el debate del turismo masivo porque algunos vecinos interpretan que con ese hotel rural se sucumbe al capitalismo, que se quiere gentrificar el pueblo... ¿Ese era el debate que querías plantear?

Quiero plantear más bien los límites de la incoherencia, de lo difícil que es ser coherente cuando tienes un discurso muy fuerte de cualquier tipo. Tampoco quería utilizar el pueblo de verdad, porque yo creo que la gente que vive allí sí que es coherente hasta el final. Pero cuando conocí todas estas historias, me puse en su lugar y pensé que para mí sería muy difícil ser coherente con mis ideas estando allí.

No sé si me imagino que en otros pueblos puede ser que exista ese conflicto y que haya casos de todo tipo, pero yo estando allí en el pueblo, en este pueblo en el que está basado Agua pasada,  que he estado varios días, que he dormido, he pensado 'si yo me viniera a vivir, que esto parece el paraíso, me costaría mucho ser coherente hasta el final'.

¿Qué echarías de menos?

Por ejemplo, lo primero que pensé, un médico. Si te pones malo, el primer pueblo creo que está a 13 kilómetros, pero claro, son 13 kilómetros por unas carreteras muy malas... Piensa: 'Si me da a mí aquí algo, no sé lo que pasaría'. Quería un poco denunciar eso, que lo rural en España, en muchas zonas, está muy abandonado.

¿Por qué eliges a Olivia, una mujer periodista como protagonista?

Periodista, porque me sentía más cómodo. Sabiendo un poco el oficio, me sentía más cómodo conociendo cómo podía esta mujer operar allí. ¿Mujer? Porque yo en el momento en el que intento dibujar la identidad del personaje, su psicología, sin querer me baso en personas que me rodean y, curiosamente, casi todas las que me rodeaban en ese momento eran mujeres. Y por ser coherente, tenía que ser una mujer. Tampoco es que pensase mucho, pero si me estoy fijando en rasgos de otras personas y todas son mujeres, lo más lógico es que sea mujer.

Y aunque Olivia es protagonista, esta novela es un libro coral y todos los personajes tienen peso...

Todos se quedan atrapados en la nevada. Son un grupo muy pequeño de personas y eso me permite profundizar bastante en cada personaje. Yo quería profundizar en ellos para que se entendiesen sus motivaciones y también para que el lector sufriese o empatizase con ellos cuando les pasa algo.

A muchos autores, a muchos escritores les incomoda que se les encasille en un género. ¿Agua pasada es un thriller psicológico?

Yo lo empecé planteando en mi cabeza como una novela negra. Ahora, cuando empiezan a leerlo, la gente me dice que es un thriller psicológico. Puede ser porque es verdad que tiene algunas características de thriller psicológico. Sí que se rasca bastante en la psicología de cada uno.

Resulta difícil mantener una conversación con un libro como este sin hacer spoilers. Pero creo que sí podemos adelantar que, en determinado momento, se juega al Cluedo, lo planteas como un Cluedo. ¿Qué parte del proceso de creación es la que más te ha costado para que luego la historia resulte coherente y no tenga fisuras?

Lo que me ha resultado más dificil es que resultase coherente todo, que al final todo cuadrara. Aún hoy es uno de mis grandes desvelos, que todo esté bien cuadrado. Cuando empecé a escribir la novela la tenía bastante cerradita, sabía quién iba a ser el malo, quién iba a ser el regular, quién iba a ser alguien menos malo y las motivaciones de todos, pero luego la historia, según iba avanzando, me iba cambiando. Al final ha habido bastante trabajo de reescribir para que todo cuadrara.

¿El primer malo no es finalmente el malo?

El primer malo sí ha resultado ser el malo, los demás malos, también. Pero entremedias ha habido unas conexiones entre ellos, entre su pasado, que yo inicialmente no tenía tan previsto y que me lo han ido pidiendo los personajes.

El grupo de los dos escritores y el agente literario... ¿Te has inspirado en alguien?

No, no, no conocía escritores, no conocía agentes literarios. Cuando empecé a escribirla, ni siquiera sabía muy bien cómo funcionaba. Esta es una historia que me venía rondando desde hace muchísimos años: qué le pasaría a un escritor si de repente su primera novela es un éxito y luego se tiene que enfrentar a su segundo libro, al futuro. Yo escribí hace muchísimos años, con 20 años, una novela un poco sobre eso, solo sobre eso. El resultado fue lamentable. Ahora he rescatado esa idea mezclándola.

Quería dar voz a los que no tienen voz, me interesaba poner de relieve lo que sufre la gente que, por los motivos que sea, se salen de la norma. Pueden ser, en este caso, una dificultad del habla, pero pueden ser unas alergias que te hacen la vida imposible, una forma de ser concreta que te deja aislado...

Bueno y hay otro personaje, con una historia dura detrás y sin voz...

Con él quería dar voz a los que no tienen voz, me interesaba poner de relieve lo que sufre la gente que, por los motivos que sea, se salen de la norma. Pueden ser, en este caso, una dificultad del habla, pero pueden ser unas alergias que te hacen la vida imposible, una forma de ser concreta que te deja aislado... Quería mostrar lo que sufre esa gente, lo que la sociedad hace sufrir a esa gente sin que muchas veces se de cuenta de que hay una persona que está pasándolo muy mal.

Los más misteriosos o desconcertantes son la pareja de vecinos, los nuevos padres....

Sí, es que me venía muy bien para darle un poco de... Al construir los personajes quería responder un poco a esa sensación que yo he tenido muchas veces de cuando llegas a un sitio nuevo y conoces a la gente. Entonces, esta persona que tengo enfrente, que estoy conociendo, es buena o es malévola, ¿me voy a poder fiar de ella?, ¿me va a ayudar o me va a intentar hacer la vida imposible? Entonces quería jugar un poco con ese misterio de 'serán buenos estos personajes, serán malos...', que es un poco lo que te pasa cuando llegas a un sitio. Y eso,  en una atmósfera tan aislada como la de este pueblo, pensaba que podía funcionar bien.

Ese aislamiento al que aludes es angustioso en muchos momentos, no quieres estar allí...

Sí, y en cambio el pueblo en el que está basado es un paraíso. O sea, por eso yo tampoco quería poner el nombre de verdad del pueblo, porque no es para nada así. Es un paraíso en el que solo se escuchan los pájaros, el viento y para nada es angustioso. Pero sí que me pareció que era un escenario ideal para que, si se quedaban aislados, todo eso fuese un poco asfixiante.

Rodrigo Carretero, subdirector de 'El HuffPost' y escritor, en un momento de la entrevista.
  Rodrigo Carretero, subdirector de 'El HuffPost' y escritor, en un momento de la entrevista.AURORA PASCUAL

¿Tienes una relación muy especial con Galicia, aunque no eres de allí?

Sí, yo soy de Valladolid, que parece que es un lugar muy alejado de Galicia. Mi conexión con Galicia viene por tema familiar: mi mujer es de Galicia, mis niños crecen en Galicia y toda mi familia política es de Galicia... Además, tengo un familiar que inspira el personaje de Pedro González. Entonces, mi conexión con Galicia tiene una doble vía, no solo por mi mujer y su familia, y que los niños estén creciendo allí, sino porque otra persona de mi familia, directa de mi sangre, vive en Galicia desde hace un montón de años, porque le pareció que aquello era un paraíso.

Como escritor novel, ¿cómo ha resultado la experiencia?

Pues extraña, porque yo escribo la novela por un desahogo expresivo. En un momento dado creo que necesito hacer más, escribir más allá de lo que escribo en mi trabajo. Y empiezo pensando que esto lo van a leer mi mujer y mis familiares más cercanos. Ellos me animan a que intente que se publique y lo mando a un par de editoriales pensando que nunca jamás voy a tener respuesta. Me escribe Maeva diciendo que les ha gustado el inicio, que les mande toda la novela. Les mando toda la novela y les gusta. Entonces, a partir de ahí, para mí todo es una cosa totalmente inesperada y un regalo, porque estoy conociendo una parte de la literatura que yo no sabía cómo funcionaba y que me parece, como periodista, curiosísima de vivir en primera persona.

Domingo Villar, que falleció hace unos años, escribía unas novelas negras que nada tienen que envidiar a ninguna otra. Para mí Domingo Villar es uno de los grandísimos escritores que ha habido en España 

Es verdad que la novela negra vive como un gran momento, pero a la vez está como un poco desprestigiada, ¿no te parece?

Sí, sí, y yo estoy muy contento de que haya autores que la estén dando un prestigio, que igual no tenía antes. Por ejemplo, Domingo Villar, que falleció hace unos años, escribía unas novelas negras que nada tienen que envidiar a ninguna otra. O sea, para mí Domingo Villar es uno de los grandísimos escritores que ha habido en España y hacía novela negra. Sí que es verdad que no tiene la buena fama que tiene otro tipo de literatura, pero muchas veces los asesinatos son el motor de una historia que cuenta muchísimo más. Los asesinatos son simplemente el motor, lo que engancha al lector, y mientras te están metiendo una denuncia, como Domingo Villar. Aunque hay muchos más, en la novela negra gallega ahora mismo hay muchísimos escritores que están haciendo una novela negra planteando denuncias sociales impresionantes.

Por ejemplo, Oscar Reboiras, que ha escrito también un libro de Ourense rural, El caso Salgueiro, hace una denuncia también bastante importante. Eduardo Fernan-López, que ha escrito El balanceo del alacrán, es lo más parecido que yo he leído a Domingo Villar después. Y también es una denuncia social de lo que ha pasado en Galicia que es tremenda, y se usan los asesinatos como motor de la historia para denunciar cosas muy bestias, que igual de otra manera no tendrían el tirón que tiene.

Lo que pasa es que yo creo que muchas veces estamos centrados en el asesinato, en quién es el malo y qué ha pasado, y no nos estamos dando cuenta de todo lo que nos están metiendo de fondo.

Cuando la lees y la pones en imágenes, la novela recuerda a As Bestas, la película de Rodrigo Sorogoyen...

Sí, me lo han dicho alguna vez... De hecho, la historia de As Bestas, que se basa en una historia real, sucede no muy lejos del pueblo en el que yo me he basado para hacer la novela y precisamente el tema eólico tenía mucho peso... Bueno, creo que la historia real era más por los montes comunales que por los aerogeneradores. Pero bueno, al final no dejan de ser realidades que en las ciudades no creemos que tengan ese esa importancia que tienen el campo.

¿Va a haber una segunda novela?

Beresteira no sé si da para más novelas, porque que en un pueblo tan pequeño vayan a pasar más cosas es difícil, pero a lo mejor algún personaje... Yo creo que los personajes tienen recorrido para poder seguir un poco estirando sus historias.

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Responsable de LIFE. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, ha trabajado en Radio España, en la revista de Ana Rosa, dirigió la revista Turismo Rural y ha sido presentadora y moderadora de encuentros relacionados con el turismo, la gastronomía, el medioambiente o la literatura. Además de coordinar LIFE es la editora de branded content de El HuffPost.

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