Bruna Lucadamo, protagonista de 'Pioneras': "Siempre iba con camiseta de fútbol al cole porque para mí lo importante era el recreo y jugar"
Las actrices Bruna Lucadamo y Sofía de Iznájar presentan 'Pioneras: Solo querían jugar', una cinta sobre el primer partido de fútbol femenino organizado en España en 1970.

El 20 de agosto de 2023 quedó grabado en la historia como el día en el que el fútbol femenino en España marcó un hito. La selección española, con un gol de Olga Carmona, se alzó como campeona del mundo de fútbol. Sin embargo, los inicios del fútbol femenino en nuestro país no fueron nada fáciles y se remontan a casi 50 años antes.
En 1970, aún bajo el régimen franquista, un grupo de mujeres comenzó a jugar al fútbol y protagonizó en 1971 el primer partido de fútbol femenino de la historia de España. Su camino no fue sencillo y, marcadas por el machismo de la época, fueron ninguneadas, cuestionadas y perseguidas.
Bajo esta premisa histórica se desarrolla Pioneras: solo querían jugar, la cinta de Marta Díaz de Lope Díaz, donde un grupo de jugadoras, entre las que destacan Nati (Sofía de Iznájar) y Belén (Bruna Lucadamo) inspiradas, pero no basadas estrictamente en estas "pioneras", desafían las normas establecidas e incluso el reglamento deportivo.
Javier Poga, un promotor deportivo ficticio al que encarna Daniel Ibáñez, conseguirá llevarlas de la mano de Edelmira, una periodista deportiva en la sombra a la que da vida Aixa Villagrán. Ellos serán los encargados de apoyarlas y luchar para que, con su talento innato para el fútbol, puedan jugar oficialmente un partido.
Pero este proyecto, tal y como cuentan sus protagonistas Bruna Lucadamo y Sofía de Iznájar, ha ido mucho más allá de la pantalla. "A medida que fui entrando a currar, a leer el guion, seguir los castings... Me fui dando cuenta de lo mucho que tenía que ver conmigo", cuenta De Iznájar. Mientras que para Lucadamo le ha servido para reconciliarse con un deporte con el que estaba muy vinculada en la adolescencia.
"Hasta los 14 el fútbol era mi deporte, mi vida. O sea, iba al cole con zapatillas de fútbol horrendas, que ahora las veo rosa fucsia... Siempre iba con camiseta de fútbol al cole porque para mí lo importante era el recreo y jugar", relata. Ahora, incluso estas "pioneras" en la ficción han montado su propio equipo de fútbol en una liga amateur.
¿Cómo fue conocer esta historia de este primer equipo de fútbol femenino de Pioneras? ¿Conocíais la historia previamente?
Sofía: Pues yo la verdad es que no la conocía, no tenía ni idea. Y me pareció muy heavy. Me pareció muy interesante y muy fuerte. Y bueno, a medida que fui entrando a currar, a leer el guion, seguir los castings... Me fui dando cuenta de lo mucho que tenía que ver conmigo.
O sea, como que en un principio pensé “bueno, una cosa de fútbol, no sé qué”, pero luego dije “joder, sí que tiene que ver conmigo como mujer esto, como que sí que me toca, sí que habla de mí. Esa historia, obviamente habla de mí, pero me sorprendió.
Bruna: Yo tampoco conocía la historia y también dije “pero, ¿cómo puede ser? Que nadie o la mayor parte de la gente en España no conozca a estas mujeres, ni el contexto, ni lo que sucedió”. Haciendo pruebas de castings, empecé a investigar y aluciné. No había demasiada información, pero que sí había algún documental o entrevistas a las pioneras reales.
También me sorprendió mucho ver las cosas que les decían, las entrevistas que les hacían y cómo, después de jugar un partido de fútbol, que les preguntaran si sabían hacer tortilla de patatas. Yo me quedaba realmente pasmada de que esto sucediera y ya luego descubrir que estaba dentro del proyecto y yo iba a contar esta historia. ¿Qué te voy a decir?
¿Qué relación tenéis vosotras con el fútbol? ¿Antes de grabar la peli jugabais o habíais tenido algún acercamiento antes?
Bruna: Sí, yo sí he jugado al fútbol desde pequeña e incluso en ligas mixtas, que realmente luego era yo la única chica. Hasta los 14 el fútbol era mi deporte, mi vida. O sea, iba al cole con zapatillas de fútbol horrendas, que ahora las veo rosa fucsia... Siempre iba con camiseta de fútbol al cole porque para mí lo importante era el recreo y jugar. Luego ya llegó adolescencia y, bueno, me descarrilé más. Cogí otros caminos y dejé de jugar y, gracias a la película, he retomado la pasión.
De hecho, hemos hecho un equipo con un montón de colegas y chicas que se han ido viniendo, que hemos ido conociendo. Hemos formado un equipo en una liga así lúdica para recuperar esta pasión a mí me hace un montón de ilusión
¿Y participan otras chicas del elenco?
Sofía: Sí, Lucía Moreno también.
Bruna: Sí. Es verdad que por circunstancias no ha podido venir a jugar mucho, pero hay un montón de chicas que se han ido uniendo y había un mogollón de gente. Luego el equipo ya se formó y éramos demasiadas y no podíamos añadir a más chavalas, porque todo el mundo quería venir al equipo a jugar. Hay muchas chicas que quieren jugar al fútbol, muchas.
Sofía: Cada vez que nos vemos con alguna amiga, nos pregunta ah, un equipo “¿y cuándo entrenáis? ¿Cuánto cuesta?”
Bruna: “Yo conozco una amiga que quiere”.
Sofía: Está eso latente todo el rato.
La película empieza recordando un momento histórico del fútbol femenino como fue el gol de Olga Carmona. ¿Cómo vivisteis vosotras en ese momento de que nos proclamáramos campeonas del mundo? ¿Estabais viendo el partido? ¿Qué recuerdos tenéis de él?
Bruna: Es verdad que yo, como no he recuperado la pasión del fútbol hasta hace bien poco, no sigo el fútbol masculino ni el femenino. Realmente, no lo viví mucho. Es verdad que es una pasión más de jugarlo que de verlo.
Luego, es verdad que es una pena que un acontecimiento tan importante para la selección femenina y para el fútbol en España acabara siendo tan manchado por el tema de Rubiales, algo tan bonito y tan importante, que se le dio más bombo a eso que a que ganaran ellas el Mundial.
Sofía: Yo tampoco lo vi, pero también fuimos con las compañeras a ver un partido del Atleti femenino y lo pasamos muy bien. Estoy cogiendo un forofismo del fútbol femenino muy heavy. El año que viene ya he decidido que me voy a hacer Fantasy femenino, que hay. Fuimos también a ver la final de la UEFA y fue flipante. Muy emocionante. Hay muchísimo público también del femenino y muy guay.
Además, cambia mucho el ambiente entre las competiciones femeninas y masculinas, ¿no?
Sofía: No, no, flipas. Es otro rollo.
Bruna: Flipas. O sea, tengo una anécdota de hace poco, que jugamos los domingos la liga y fuimos a entrenar porque calentamos media hora antes para jugar el partido y, mientras, estaban jugando los chicos. Vimos el partido y vimos cómo casi se pegan de hostias, los padres gritando cosas como “maricón, que te des un beso ya que estás con el árbitro”... O sea, un ambiente realmente hostil.
Luego jugamos nosotras y fíjate tú la diferencia, que un rival del otro equipo me dio un patadón jugando y me pidió perdón, me dijo "lo siento muchísimo" y yo "no te preocupes, de verdad". Pues termina el partido y me viene con una bolsa de hielos diciendo "oye, de verdad que es que te he dado muy fuerte, cuídate luego, ponte el hielo en el golpe y tal". O sea, hice el balance y dije "pero ¿cómo puede ser?".
Sofía: Sí, es muy heavy.
¿Creéis que las mujeres nos hemos unido más contra la adversidad, contra las limitaciones que ha tenido el fútbol femenino? ¿O creéis que es cómo estamos educadas?
Sofía: Al final, es un mundo de hombres y también están acostumbrados, tienen esas dinámicas que están en muchos espacios. El fútbol es uno de ellos en el que la violencia es su manera de comunicarse, básicamente.
Bruna: Es consecuencia de una represión emocional a nivel educativo. O sea, quiero decir, si tú educas a los niños diciendo que no hagan esto porque es de niñas, que no digan esto porque es de niñas, que no lloren porque es de niñas... Se crea una bola tan grande dentro, que en estos espacios sale. Sale de una manera muy violenta.
Luego nosotras llevamos toda la vida escuchando “no hagas esto que es de niños”. Y, de repente, podemos hacerlo y hay una cosa de unión y de ilusión por algo nuevo también.
¿Creéis que las futuras generaciones han cambiadon un poco gracias también a referentes como Alexia Putellas o Aitana Bonmatí? ¿Es ahora más fácil salir a jugar al fútbol en el recreo?
Sofía: Hombre, yo espero que sí y creo que en gran parte sí. Pero creo que el hecho también de que el fútbol siga siendo algo tan central es preocupante. O sea, que tiene que haber otros deportes y juegos que no sean competir, que no sean solo una única cosa que está basada en “quién es famoso, quién no es famoso, por cuánto han comprado a no sé quién”.
Jugar me parece bastante más sencillo que eso. Jugar solo conlleva tener un rol y estar dentro de unas reglas. Es mucho más sano que, como decías tú, todos los estigmas que hay dentro. Aunque las niñas tengan posibilidad de poder jugar, creo que está bien también una educación más alternativa, que no solo se base en a ver quién es más hombre o quién se parece más a lo correcto, que es jugar al fútbol.
Porque también se ve, igual que tú has contado esta anécdota del hielo y tal, hay muchas mujeres en la liga en la que jugamos que dices "a ver tía, que estamos en Orcasitas jugando una liga que le da igual a toda España". O sea, no voy a entrar ahí, no me interesa nada. Básicamente, promover que haya una relación con el deporte bastante más sana que la competición, la rivalidad y la masculinidad desde ese punto de vista.
Bruna: Creo que la película precisamente aboga por esto, una sale con una sensación de ternura y de amabilidad, de unión muy bella. Tener eso de referencia creo que puede ayudar a, precisamente, a llegar al lugar del que hablas tú.
Sofía: Con respecto a si las niñas ahora pueden jugar, creo que en muchas ocasiones es muy desde el parche. Como “venga ahora que jueguen las niñas”. O sea, a lo mejor hay niños a los que no les apetece o que quieren verlo desde una perspectiva más lejana. Como hay que resolver que las niñas no puedan, pero hay que resolver muchas cosas. Por supuesto, esa es una de ellas, pero hay que resolver que cada uno haga lo que quiera, realmente.
Que también está en la peli el tema de Juanito. Que le dicen ¿tú quieres jugar? Y él no quiere. Pues un poco esa cosa, que es como que hay que ganar la victoria de que las mujeres jueguen, hay que ganar la victoria de que cada uno haga lo que le salga.
En la cinta se aborda también el machismo transversal en situaciones como la casa o la universidad por parte de las protagonistas. Vosotras recordabais precisamente el caso Rubiales, donde se habló en algunos casos de las futbolistas como “niñatas”. ¿Queda mucho por hacer a nivel de igualdad? ¿Creéis que hay una tendencia regresiva con el discurso de determinados personajes públicos o influencers?
Sofía: A ver, obviamente todavía hay 8.000 millones de cosas que hacer. La verdad es que yo, respecto al feminismo, he visto una serie hace poco que recomiendo un montón que se llama Un Hombre Mejor, que ganó premio Cannes de Mejor Serie y Mejor Actor. Está en Filmin. No sé si la habéis visto, pero de verdad me parece super necesaria porque plantea unos debates sobre el feminismo actual muy interesantes y le da cera a un posicionamiento que hay ahora. Sin embargo, se posiciona muchísimo, me parece muy interesante y muy necesaria.
Con respecto a eso, es que es muy complicado. Creo que hay muchas filósofas, mucha gente escribiendo sobre este tema y creo que estamos avanzando mucho. Pero bueno, hay todavía muchas cosas que pensar.

Los personajes que encarnáis en la ficción tenían nombre de hombre para hacer esa operación de marketing 'Amancio', 'Kubalita'... ¿Qué fue lo que más os llamó la atención de eso?
Sofía: Pues a ver, bueno, un poco lo que ha contado Bruna de ver vídeos reales, de entrevistas, de ver los partidos. Los personajes no están basados realmente en ellas, o sea, están basados a la hora de escribir la historia, pero la directora, Marta, no nos dijo que nos moviéramos como tal persona. Como que no estaba ese trabajo porque realmente la historia no era exactamente igual, que fue un poco más el trabajo de basarnos en el guion e inspirarnos un poco en la historia de todas y en la nuestra propia.
Entonces fue un poco más como para mí, aparte de nutrirme, de coger toda la información posible, coger el guion y decir "esta es la historia de mi personaje y pasa por esto". Realmente fue muy parecido a lo que pasó con Amancio, con Concha Amancio, pero no fue realmente su historia. Tampoco queríamos como imitarlas o algo así.
Bruna: A mí me sorprendió mucho ver el trato que recibían, la condescendencia con la que les entrevistaban o hablaban con ellas, todas las adversidades que había y con la tranquilidad con la que lo afrontaban porque suena naif el título de “solo querían jugar”. Pero es que es verdad. O sea, quiero decir, que solo querían jugar al fútbol. Era su pasión y era su todo. No querían un balón de oro ni ganar. No, no, no, querían jugar. Entonces, si jugar iba a traer insultos, vejaciones y condescendencia a la cual estaban completamente acostumbradas en ese contexto histórico, pues lo iban a asumir.
A mí eso realmente me sorprendía mucho verlo porque a día de hoy, me hacen una entrevista así y yo diría "¿perdona?". Pero era como "bueno, sí...", como con una inocencia, con una dulzura que digo "madre mía".
¿Y conocíais toda esta implicación de la sección femenina, la censura que había sobre el deporte también?
Sofía: Pues yo, cuando tal, me lo contaron mis padres y flipé. Es todo lo que puedo decir, flipé.
Todo aquello de que el fútbol ponía en riesgo la capacidad de reproducción de la mujer...
Sofía: No, no, no, eso sí que me sorprendió mucho. Vi la película de Las Ibéricas F.C para la peli, que es una peli que salió en 1971, y esta historia pasó en el 70. Me quedé flipando. O sea, entiendo que a ellas les debió de doler mucho porque es una historia que se mofa de ellas. A mí me gustó porque a mí todo lo castizo así, lo español me hace gracia por dentro, pero es muy heavy.
Hay un personaje que de tanto jugar al fútbol se acaba convirtiendo en hombre. Entonces, claro, nadie la puede mirar, empieza a fumar puros, a beber coñac... Todo así. Otra sueña que tiene un bebé, que está embarazada y es una pelota de fútbol. O sea, es como un delirio absoluto. Y luego, cómo se ríen de ellas, pero es la misma historia: un partido que juegan contra Portugal y un entrenador las entrena. Cogieron esa historia que estaba sucediendo en el momento y se despollaron de ellas. Muy heavy.
Bruna, ¿te dio algún consejo tu madre, Aitana Sánchez-Gijón, para enfrentarte a Pioneras?
Bruna: La verdad es que sí, que yo me agobiaba mucho con el tema de la organización, de las secuencias... Como están desordenadas, todo muy nuevo para mí. Ella no es de darme muchos consejos, le gusta que yo haga mi camino y haga mi carrera por mi lado. Pero sí que me ayudó mucho a organizar los días, me enseñaba cómo está organizado los días para rodar, el orden como para no perderme, hacer como una escaleta y organizar por colores. "De rosa este día, de azul este...", una cosa que parece tonta, pero que a mí, sobre todo, me dio calma. Decir, "vale, tengo todo claro".
Ella es muy organizada, entonces me enfoca en eso. Luego así a nivel artístico y de investigación, yo hago mi movida.
Zahara es la autora de la banda sonora con el tema Marimacho, esa reapropiación del insulto que ya hizo ella con discos como Puta, ¿cómo la habéis recibido?
Sofía: A ver, a mí me encanta porque me llaman marimacho todo el rato. Así que me encanta. Luego es que ella es lo más, Zahara es un amor. O sea, me cae muy, muy bien. Es supersincera. No sé, la veo muy buena gente, me da muy buen rollo, aporta muchísimo a la peli. La canción, tanto Marimacho como la versión de Jeanette de Soy rebelde, que también está guapa.
Bruna: En ese momento lloro siempre. Yo también. O sea, reapropiarse de los insultos creo que es muy necesario.
Sofía: Bueno, y la canción esta que dices suya también me flipa. No es una canción política, ¿no? También me encanta.
¿Cómo fue recibir ese Premio del público en el Festival de Málaga?
Sofía: Bueno, cuando nos dieron el premio de público estábamos ya en Madrid, creo. Pero Málaga fue emocionante, la verdad. Fue muy emocionante. En mi caso, vino mi familia, además. Vinieron amigos, se cogieron un bus nocturno, estuvieron como seis horas en Málaga, vieron la peli, y volvieron.
Luego estuvimos todas ahí y también tenemos suerte de que somos amigas, que nos llevamos bien. Un festival de Málaga sola, yo creo que puede ser mucho más intenso. Horas y horas de entrevistas sin amigas no es lo mismo que tener la suerte de habernos hecho amigas y poder compartir ese tiempo que estar ahí sola, comiéndote la cabeza. Al menos tu primer festival. Yo qué sé, a lo mejor si llevas no sé cuántos, te da igual. Pero era nuestro primer festival y estar acompañadas fue una suerte total.
Bruna: También que lo recibiera así el público. Creo que es una peli para el público, más que para la crítica más sofisticada. Creo que es una peli muy social y que se llevara el premio del público me parece superimportante. También cómo lo recibieron y cómo lo vivimos en ese momento en el Teatro Cervantes. La gente estaba realmente emocionada, creo que es una historia que llega mucho y que es importante que llegue. Entonces, fue precioso. Y vivirlo con amigas, es algo que nos llevamos para siempre.
