Russian Red: "Me bajaba llorando muchas veces del escenario, frustrada porque no entendía mi rol ni qué estaba haciendo"
La cantante presenta en dos semanas 'Rojo Relativo', un autorretrato en forma de cabaret.

Lourdes Hernández (Madrid, 39 años), bien conocida como Russian Red está de estreno. En tan solo dos semanas presenta en Madrid y en Barcelona su nuevo cabaret, Rojo relativo, en el que expone de forma transparente "las muchas identidades que cultivó en sus años en Estados Unidos". "Es la mejor cosa que he hecho en mi vida", celebra en conversación con El País.
"Puedo decir: esto está bien hecho, bien elaborado, bien trabajado, bien comunicado, bien evolucionado", asegura en sus declaraciones al medio. Pero no todo fue seguridad y serenidad en su carrera profesional. Tal como ella misma relata en la entrevista, durante muchos años estuvo "muy traumatizada", sobre todo, cuando se subía al escenario.
"No lo disfrutaba", confiesa Hernández. "Yo creo que por autoexigencia pensaba que tenía que estar en una especie de trance ahí arriba, pero no lo alcanzaba y no lo entendía", explica la cantante. "Me bajaba llorando muchas veces, frustrada porque no entendía mi rol ni que estaba haciendo", reconoce.
"Los primeros años en Los Ángeles me dediqué a ir a escuelas de improvisación, a hacer cursos de clown, de danza contemporánea, de ópera. Y me pegaba unos viajes… porque, claro, yo que no tenía ni idea de qué estaba haciendo. Muchas veces me rompía delante de esa gente pero trataba de seguir", continúa en su entrevista con El País.
"Me hace feliz haber encontrado un lugar donde puedo ser feliz"
La cosa ha cambiado en los últimos años para Russian Red. Ahora es más feliz: "Me hace feliz haber encontrado un lugar donde puedo ser feliz sobre el escenario", reconoce. "Ahora cuando me siento incómoda es una oportunidad para investigar qué está pasando, para hacer el ridículo y que del ridículo brote algo maravilloso", agrega.
De hecho, en este momento de su carrera asegura que "me reconozco absolutamente en mi relación". "Es dificilísimo tener una identidad pública y saber quién eres, porque durante mucho tiempo, cómo tú te percibes a ti misma, depende de cómo la gente te está percibiendo", explima. "Siempre nos estamos mirando en el otro para entender quiénes soomos, es complicado...", reflexiona.
