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'Decentering men' o cómo empoderar la soltería femenina en lugar de demonizarla

'Decentering men' o cómo empoderar la soltería femenina en lugar de demonizarla

Este movimiento invita a desmitificar las relaciones de pareja y a visibilizar que los hombres no han evolucionado al mismo ritmo que las mujeres.

Una chica rechaza el beso de un chico.
Una chica rechaza el beso de un chico.Getty Images/iStockphoto

Hace poco rompí con alguien. No fue nada dramático, ya que llevaba solo unos meses viéndome con él. Aun así, los primeros días después de la ruptura me sentía como la protagonista de El diario de Bridget Jones, después de que Mark Darcy la descartara: cantando All by myself en pijama, con una copa de vino y pensando en el trágico futuro que me esperaba como soltera. Lo irónico es que fui yo quien terminó la relación. ¿Por qué me creía una fracasada en el amor?

Cuando ya decidí que ser la protagonista de una película de los años 2000 no me ayudaría a superarlo, me volqué en mi rutina. Volví a prestar atención a aquello que había dejado de lado cuando estaba con él. Leí libros ininterrumpidamente durante horas, sin tener que estar atenta a un mensaje suyo, volví a quedar con esa amiga a la que no veía desde hacía semanas... En resumen, la tristeza se vio reemplazada por alivio. Al estar en una relación, parte de mi atención se había ido inevitablemente hacia la otra persona. Echaba de menos mi soltería en secreto, pero no me atrevía a decirlo en voz alta.

La buena noticia es que no estaba sola. Al menos, eso parecía. A partir de ese momento, el algoritmo de Instagram comenzó a mostrarme a mujeres que habían decidido "descentralizar a los hombres de sus vidas". A medida que daba 'me gusta' a sus vídeos, surgían más creadoras en mi feed que decían abrazar la soltería por decisión propia. Algunas explicaban cómo les había cambiado el hecho de no tener pareja; otras compartían su rutina diaria mostrando los beneficios de vivir sola. En definitiva, las redes sociales se convirtieron en un espacio que me invitaba a valorar mi nueva independencia, en lugar de demonizarla.

Como resultado, he comenzado a seguir a muchas de estas creadoras de contenido. Una de ellas, la influencer canadiense Chloe Bow, explicó hace unos meses en sus redes sociales las diez cosas que habían cambiado en su vida como consecuencia de descentralizar a los hombres: “Mi sistema nervioso está regulado. He tenido más estabilidad económica y emocional. Tengo más tiempo y energía porque no tengo que gastarla enseñando a un hombre habilidades básicas, como ser empático o poner una lavadora. Mi carrera ha mejorado de la manera más inesperada...”

Otra figura pública que decidió sumarse a la tendencia fue la modelo y actriz Emily Ratajkowsky. En una entrevista para la revista Vogue, declaró que "descentralizar a los hombres” ha sido una decisión muy importante en su vida. “Sigo queriendo a los hombres de muchas maneras, pero ese cuento de hadas de Disney que antes había aceptado—ser elegida, construir una vida a la vez que mantengo el interés de un hombre y conservarlo y todo eso— ya no me resulta interesante. Eso ha creado mucho espacio en mi vida de formas realmente increíbles”, aseguró.

La soltería y su estigma debilitado

“Descentralizar a los hombres” fue una frase acuñada por la socióloga, creadora de contenido y podcaster estadounidense Sherese “Charlie” Taylor —@charliestoolbox, en redes— en 2019 en su libro Decentering men, en el que explica cómo la cultura ha enseñado a las mujeres a situar a la figura masculina en el centro de sus vidas. Saltó a la fama cuando la frase se volvió viral en TikTok con más de 28 millones de publicaciones. El término generó conversación entre los usuarios de la plataforma hasta llegar a figuras públicas que comenzaron a adoptar esta nueva filosofía de vida.

En palabras de la autora, con la que me puse en contacto para analizar el fenómeno, “centrar a los hombres es un principio organizador que el patriarcado instala en las mujeres antes de que tengamos el desarrollo cognitivo para resistirlo. Te entrena para convertir a los hombres en tu estrella guía, organizando todo en torno a su validación, aprobación, comodidad y poder. Tu carrera, tus amistades, tu tiempo, tu identidad… todo se redirige lejos de ti misma. Y lo sientes como un deseo genuino porque el condicionamiento es tan profundo que produce la ilusión de elección”. “El patriarcado es uno de nuestros sistemas jerárquicos más antiguos, pero no puede sostenerse sin una imposición cultural”, señala Taylor en esa conversación con El HuffPost.

No es casualidad que la película de referencia que me vino a la mente después de la ruptura fuera El diario de Bridget Jones. Como adaptación libre y moderna de Orgullo y Prejuicio, prometía ser un reflejo de lo que significaba ser una mujer en el siglo XXI, en comparación con la novela escrita por Jane Austen y publicada en el siglo XIX. Casi dos siglos habían transcurrido entre ambas, pero el mensaje que subyace en la trama es el mismo: estar soltera es lo peor que le puede pasar a una mujer. 

Yo me había aferrado a esa creencia. Hasta ahora.

De la soltería, según ella, es algo de lo que “no se habla con tanta honestidad”. “Algunas mujeres no eligen la soltería como ideología; la eligen porque el panorama de las citas ha hecho que estar en pareja sea un mal trato. Los hombres no han evolucionado al mismo ritmo que las mujeres. Muchos se resisten a compartir las tareas domésticas y el trabajo emocional, y las tasas de violencia dentro de la pareja no están mejorando”, me explica.

Además, asegura que “el cálculo es sencillo: el coste de la pareja tal y como existe actualmente supera sus beneficios, y estar sola es simplemente la opción más viable para vivir mejor”. Es decir, tener novio actualmente es como ir a comprar esos tacones baratos en el último momento para asistir a aquel evento: tentadores, pero una vez los has llevado toda la noche, te das cuenta de que no ha merecido la pena.

La soltería es una elección en auge y los motivos, además de emocionales, también son sociales.  “Las mujeres tienen más autonomía financiera y derechos legales que en cualquier otro momento de la historia, y el estigma social en torno a elegir no tener pareja se ha debilitado considerablemente. Cuando las penalizaciones estructurales por tomar esa decisión disminuyen, más mujeres la toman”, comenta en nuestra entrevista.

La contraofensiva de los valores tradicionales

Advierte Taylor que es "sorprendente que nuestros medios de comunicación convencionales no se han adaptado a la población que se supone que deben reflejar. Las mujeres solteras constituyen uno de los grupos demográficos de más rápido crecimiento, pero seguimos recibiendo las mismas narrativas limitadas sobre la feminidad”. No hay más que echar un vistazo a titulares, entrevistas o noticias. Parece que el único espacio que refleja “honestamente las vidas que las mujeres eligen realmente son las redes sociales, donde se muestran sinceras y genuinamente entusiasmadas con esas elecciones. La cultura avanza más rápido de lo que la industria está dispuesta a seguir”, asegura.

Quien siga esta tendencia en redes sociales podría argumentar que existe un progreso cultural en torno a las mujeres. Aunque no es tan sencillo como pudiera parecer. “De manera sustancial, sobre todo si se observa la reacción política. Se aprecia un aumento visible de figuras conservadoras que utilizan los medios para defender el regreso de las mujeres a los valores tradicionales, precisamente porque muchas se están alejando de ellos. Esta reacción es, de hecho, prueba de la magnitud del cambio”, advierte durante la conversación.

Una novia huye de la boda.
  Una novia huye de la boda.Getty Images

Lo hemos visto con el movimiento tradwife, que comenzó en Estados Unidos y defiende la idea de que la mujer debería volver a los valores tradicionales, como asumir su papel de ama de casa. Las creadoras de contenido que promueven estos ideales se graban a sí mismas cocinando platos deliciosos para sus maridos, quienes rara vez aparecen en pantalla.

Durante siglos, la sociedad ha vendido a las mujeres el amor romántico como la culminación de nuestra existencia. Encontramos ese mensaje allá donde miremos, ya sea en la cola del supermercado o en la televisión. El peso del matrimonio sigue recayendo, en gran medida, sobre nosotras. ¿O acaso existen revistas de boda destinadas a hombres?

En cualquier caso, "no se trata de rechazar el amor. Se trata de rechazar el condicionamiento patriarcal que nos dice que debemos sufrir por él, ganárnoslo o moldearnos para ser dignos de él", puntualiza la creadora de decentering men.

Yo, desde luego, pienso seguir intentando tener una pareja, pero conseguirla no será lo que dé sentido a mi existencia.

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