Expertos en diseño de interiores señalan cómo deberían ser las casas ideales para mayores de 65 años
"Lo barato sale caro".

A la hora de comprar o simplemente imaginar en la vivienda ideal suele hacerse pensando en las necesidades y gustos del presente, pero los expertos en reformas y diseño de interiores coinciden en que ese enfoque es un error.
Comprar una casa, suele ser para largo plazo, donde queremos envejecer bien y por ello deben planificarse mucho antes, teniendo en cuenta la accesibilidad, la distribución, la iluminación y la capacidad de adaptación a lo largo del tiempo. A partir de los 65 años, estos elementos dejan de ser un lujo para convertirse en una necesidad.
Renovar hoy pensando en el mañana
“La mayoría de las reformas se hacen para cubrir necesidades actuales, y eso es un gran error”, señalan los especialistas. Si el objetivo es disfrutar del hogar durante décadas, es imprescindible pensar a largo plazo. Aspectos que ahora parecen secundarios —como la altura de los muebles, la presencia de escaleras o la forma en la que se conectan los espacios— pueden marcar la diferencia entre una vivienda cómoda y una llena de obstáculos en el futuro.
La diseñadora de interiores Ana García, en uan entrevista concedida al medio El Mueble, lo resume con claridad: "Una casa bien pensada no es la que se queda igual, sino la que te permite adaptarla sin perder su esencia". Un ejemplo muy habitual es el baño: una bañera puede ser atractiva ahora, pero con el paso del tiempo una ducha a ras de suelo resulta mucho más práctica y segura.
Distribución sencilla, cómoda y sin barreras
Todos los expertos coinciden en tres pilares fundamentales: distribución, iluminación y accesibilidad. Las viviendas pensadas para mayores de 65 años deben contar con espacios bien conectados, sin pasillos largos e innecesarios, y con recorridos fluidos que faciliten el movimiento.
Ana García apuesta por distribuciones abiertas pero bien delimitadas, pasillos amplios y, sobre todo, un dormitorio en la planta baja, algo clave para evitar el uso constante de escaleras. “La comodidad del futuro se diseña hoy”, insiste.
Baños, cocinas y materiales
En el baño, recomienda eliminar barreras arquitectónicas y crear espacios donde, si es necesario, otra persona pueda ayudar con comodidad. Las duchas deben contar con un buen sellado, desagües discretos en las esquinas y superficies antideslizantes.
En la cocina, la seguridad pasa por la tecnología: detectores de humo, placas de cocción con apagado automático y sensores de agua que eviten inundaciones. Pequeñas inversiones que pueden prevenir accidentes graves.
La calidad de los materiales es otro punto clave. Azulejos porcelánicos de gran formato, telas fáciles de limpiar y pinturas resistentes no solo mejoran la estética, sino que reducen el mantenimiento y los costes a largo plazo. "Lo barato sale caro", recuerda Ana García.
