Si tienes dudas sobre las patatas con brotes, un doctor en Química aclara si hay peligro de verdad en ellas o no

Vladimir Sánchez, doctor en Química Inorgánica en la Universitat Rovira i Virigili (Tarragona) y conocido en las redes sociales como Breaking Vlad, ha explicado la verdad sobre las patatas con brotes, después de que en los últimos días diversos expertos hayan explicado que su consumo supone un riesgo para la salud.
Sánchez señala la clave está en la solanina, "un alcaloide natural que, efectivamente, está presente en las patatas". Explica, además, que "su concentración aumenta muchísimo cuando empiezan a brotar y a ponerse verdes".
El experto apunta que esta sustancia "puede afectar al sistema nervioso y causar síntomas desde malestar estomacal hasta cosas más serias como náuseas o trastornos neurológicos".
El límite: entre dos y cinco miligramos por kilo de peso
"Los efectos tóxicos suceden a partir de los dos o cinco miligramos por kilo por peso corporal, una cantidad realmente baja", alerta Sánchez, que en cualquier subraya que "aún así lo normal es que las dosis no lleguen a estos niveles porque habría que consumir una gran cantidad de patatas en mal estado y antes el propio paladar se da cuenta de que ese alimento no está bien".
"Los síntomas más comunes de un envenanenamiento leve son náuseas, vómitos, diarreas y a veces se suele tratar erróneamente como si fuese una gastroenteritis", explica Sánchez.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria también alerta
El experto recuerda que siempre, en lo relativo a la salud, "es mucho mejor prevenir que curar". Por eso, recomienda que "cualquier tipo de alimento que esté estropeado, alimento desechado".
Una opinión reforzada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que ha evaluado los riesgos para la salud de los glicoalcaloides en determinados alimentos que contienen solanina y, en cuanto a las patatas, ha certificado que hay suficiente información sobre ese tubérculo para determinar las posibles consecuencias de la ingesta de solanina y otros compuestos en los seres humanos, o establecer los niveles de riesgo.
El mayor peligro, en los niños
Los expertos de la EFSA señalan que quienes tienen más riesgo de alcanzar una concentración tóxica de glicoalcaloides son los bebés y niños pequeños, pues al pesar pocos kilos, sin necesidad de consumir patatas en exceso ya estarían en riesgo. Los adultos necesitarían comer grandes cantidades de patatas para llegar a niveles peligrosos.
