Un propietario se ve obligado a compartir piso con un 'compañero' de 250 kg más de un mes: "Nos dio pena, volamos y lo sacamos"
Se instaló debajo de su casa sin pagar alquiler.

En los tiempos que corren, muchos jóvenes (y no tan jóvenes) se ven obligados a compartir piso para poder independizarse. El elevado precio de los alquileres en la mayoría de ciudades hace imposible para muchas personas poder pagar un piso completo.
En Los Ángeles (EEUU), un hombre también se ha visto obligado a compartir piso, aunque por un motivo muy diferente. Un oso de 250 kg se ha instalado debajo de su casa y se ha convertido en su 'compañero' durante más de un mes pese a no pagar alquiler.
En concreto, el propietario de la vivienda, Ken Johnson, ha tenido al oso viviendo durante 37 días debajo de su inmueble, una experiencia que le ha mantenido angustiado y le ha arruinado las fiestas navideñas.
El desalojo del oso ha podido llevarse a cabo después de que el dueño de la casa se haya puesto en contacto con 'The Bear League', un grupo especializado en emergencias relacionadas con la retirada de osos.
Tal y como recoge el medio de comunicación estadounidense New York Post, la fundadora y directora ejecutiva de 'The Bear League', Ann Bryant, ha expresado que "nos enteramos de lo de Ken, nos dio pena y volamos hasta allí para sacar al oso".
Disparos con bolas de pintura
El oso de 250 kg abandonó el edificio después de que los miembros de 'The Bear League' dispararan al animal con bolas de pintura. Bryant ha explicado que esas bolas están llenas de aceite vegetal y a veces "golpean al oso en el trasero".
Una vez que el oso se fue de la casa de Ken, el grupo especializado en retirada de osos cubrió rápidamente el espacio bajo el suelo con dos capas de madera contrachapada y sacos de arena para evitar que el mamífero volviera.
Además, también colocaron una "esterilla eléctrica" delante del espacio bajo el suelo, diseñada para dar una pequeña descarga si se pisa. El objeto fue muy útil, ya que el oso regresó al día siguiente, recibió la leve descarga y se marchó.
Tras lo ocurrido, Ken Johnson ha llegado a la conclusión de que "un oso no es un buen compañero de piso". El propietario de la vivienda ha destacado que "estamos destinados a coexistir, no a convivir".
