Hasta los monjes están enganchados: un prior prohíbe Netflix y TikTok denunciando que están "diseñados para crear adicción"
En un monasterio de la Toscana (Italia) nos invitan a reflexionar sobre la adicción que crean estas plataformas y a cuidar nuestro "mundo interior"
Todos hemos hecho scroll en TikTok alguna vez. Todos hemos omitido la introducción de alguna serie en Netflix alguna vez. Son cosas que en 2026 están a la orden del día y no pasan desapercibidas para prácticamente nadie. Es el mundo en el que vivimos, que nos arrolla y nos arrasa casi sin preguntarnos o pedirnos permiso.
Tanto es así que la influencia de estas aplicaciones está llegando y conquistando prácticamente a todos los colectivos imaginables, incluida una comunidad monástica italiana, cuyo prior ha tomado la decisión, de forma unilateral, de echar el freno. Literalmente.
Netflix o TikTok, "una amenaza" para nuestro "tiempo interior"
The Guardian ha informado que el prior de los monjes camaldulenses ha 'pedido' a sus devotos que eviten plataformas como Netflix y el uso de redes sociales como TikTok, porque las considera "una amenaza" para la vida contemplativa a la que deben aspirar.
Matteo Ferrari, responsable de la comunidad toscana, ha lanzado una carta pública en la que habla de "preocupación espiritual" ante el imparable desarrollo de estas plataformas digitales que "están diseñadas para captar la atención, generar dependencia y colonizar el tiempo interior".
Lo explica el propio Ferrari con una frase que narra a la perfección todo este proceso. "La celda de un monje no es un cine", recuerda ante el hecho que implica ver una serie o consultar Instagram. "El riesgo no está en hacer eso, sino en intentar convertirse en expertos en cine en lugar de buscadores de Dios".
Podríamos sintetizar, entonces, que la cuestión de fondo no es tecnológica, sino de mundo interior. ¿Existe un problema real para escapar de las nuevas tecnologías incluso para aquellos que han elegido una vida de silencio y retiro espiritual? Pues parece que la respuesta a esta pregunta es afirmativa porque la hiperconexión nos desafía a todos.
Esta carta viene a refrendar las palabras que ya usara el Papa Francisco quien, en repetidas ocasiones, avisó de los peligros del uso desmedido de la tecnología y avisaba de la importancia de no caer en una "demonización absoluta". Eso sí, la Iglesia, por su parte, mantiene una fuerte presencia digital, haciendo ver que el problema no está en el uso de la herramienta, sino en la perversión de su uso.
El ayuno del siglo XXI
En el pasado, el ayuno fue, sobre todo, físico. Actualmente, el gran sacrificio parece ser, más que nunca, digital. Renunciar al entretenimiento inmediato se ha convertido en una misión imposible.
Pero siendo consecuentes con la carta de Ferrari, hay que tener en cuenta que lo que propone no es volver a las cavernas ni desconectar el mundo. Propone discernir. Es decir, pide que nos preguntemos qué espacio ocupa la pantalla en nuestra vida interior. Si suma o si sustituye. Si acompaña o si absorbe.
El debate trasciende y va más allá, así que la pregunta, con el paso del tiempo se va haciendo universal. Reflexionemos. ¿Somos realmente dueños de nuestro tiempo o lo administran ya las plataformas?