Una lingüista aclara todas las dudas sobre cómo realmente se debería pronunciar "pizza"
¿Picsa, pitsa o piza?

La pizza es uno de los manjares más queridos. Su trascendencia en la gastronomía es tal que hasta su pronunciamiento ha generado un debate que sigue vigente hoy en día. Aunque haya una respuesta marcada, la gente seguirá siendo libre de pronunciarla como le plazca, a pesar de que a muchos les molesten algunas de las opciones.
La reconocida lingüista y divulgadora española Elena Herraiz, conocida por su nombre artístico de Linguriosa (un acrónimo de lengua y curiosa), ha despejado todas las dudas y ha aclarado cómo se dice realmente. Pero ojo, porque habla de que, a pesar de ello, las pronunciaciones en este caso conviven.
En un vídeo publicado por La 2, canal público en el que se emite Cifras y Letras, programa en el que colabora, ha dejado claro que es "un extranjerismo que no está adaptado al español" y es precisamente por eso que en el diccionario aparece escrito en cursiva.
¿Cómo se pronuncia pizza?
Linguorsa afirma: "La RAE dice que hay que pronunciarla lo más parecido posible a la lengua original, o sea, al italiano". A pesar de que es lo que específicamente indica la RAE, Elena sabe perfectamente que en el español estándar actual "no tenemos el sonido 'ts' del italiano".
"En castellano medieval sí que lo teníamos. Hay gente que lo pronuncia y no pasa nada. Son pronunciaciones que conviven. Con el tiempo se verá cuál triunfa o si triunfan varias o ninguna, ya lo veremos", ha concluido.
En cuanto a reacciones, muchos usuarios han respondido que lo pronuncian de diferentes maneras: pitsa, picsa o incluso piza.
Así lo dice la RAE
La Real Academia Española explica cómo se debe pronunciar "pizza" de la misma manera que lo ha indicado Linguriosa: "Como extranjerismo, se debe pronunciar lo más parecido posible a la lengua original: [pítsa]. La secuencia -zz- es ajena a la ortografía del español, de ahí que pizza se considere un italianismo crudo o no adaptado".
Además, también explican cómo es el proceso de incorporación de un extranjerismo: "La introducción de voces de lenguas en las que operan unos criterios de correspondencia entre grafía y pronunciación distintos de los que existen en español supone, en principio, un factor desestabilizador para nuestro sistema ortográfico".
El procedimiento tiene varias maneras:
- Asimilar los fonemas del vocablo original no existentes en español a los más parecidos de nuestro sistema.
- Modificando o simplificando las secuencias "gráfico-fonológicas extrañas" para sustituirlas por otras más naturales en español.
- Pronunciando la grafía originaria con el valor fonológico que tiene en español.
