Qué es un amor sano: se lo hemos preguntado a seis psicólogos y estas son sus definiciones
Celebramos San Valentín preguntándonos cómo sería ideal sentirse en una relación, según quienes más saben de relaciones y sentimientos.
San Valentín es el día de la exaltación máxima del amor. Día de flores, de piropos, de regalos, de cenas con velas, de ponerse pastelosos en redes sociales... amor, amor y amor por todas partes, pero un momento. ¿Cómo es ese amor?
Si dispersamos con las manos esa nube rosa que cubre este día, ¿qué pinta tiene que tener un amor sano? ¿Cómo sería ideal sentirse cuando se es partícipe de una relación así?
Le hemos trasladado la pregunta a seis psicólogos distintos para conocer cuál es la definición de cada uno de un amor sano. Ya avisamos, te van a entrar ganas de subrayar casi cada frase:
"Es bailar juntos, pero cada uno con su propio ritmo"
"El amor sano es como tener un puerto seguro. Es ese vínculo que te da calma y te hace sentir protegido, como un equipo para enfrentar la vida. Para que funcione de verdad, necesita tres pilares: que te acepten por completo (con tus virtudes y tus defectos), que haya un buen balance entre dar y recibir, y que vayáis en la misma dirección, compartiendo valores importantes.
También el secreto está en conectar a nivel emocional. Es poder decir 'esto es lo que necesito' y que tu pareja te entienda. Cuando surgen los roces (que siempre surgen), lo crucial es romper ese círculo vicioso de críticas y silencios. En su lugar, hay que buscar responder con calma, sin atacar ni huir.
Lo que realmente marca la diferencia no es evitar los problemas, sino saber arreglarlos cuando aparecen. Esa capacidad de reconectar después de una discusión es lo que hace que una pareja perdure y sea feliz.
Al final, un amor que florece es aquel donde hay complicidad y un respeto profundo. Donde puedes ser totalmente tú, sin miedo a perder tu esencia, y celebras que tu pareja también conserve la suya. Es bailar juntos, pero cada uno con su propio ritmo".
Miguel Ángel Rizaldos, psicólogo y autor de ¿Ser frágil es malo?
"Te da refugio, pero no te encierra"
"Para mí, un amor sano se parece a una casa con buenas ventanas. Es decir, es un lugar al que quieres volver, no del que necesites escapar, y te da refugio, pero no te encierra. Sabes, por ejemplo, que la puerta está abierta y eliges quedarte. Y dentro de esa casa puedes ser tú mismo. No hace falta ir de puntillas ni esconder emociones para que no molesten.
También es verdad que es una casa donde caben dos personas completas, no una adaptándose a la otra. Aquí no hay medias naranjas: somos dos personas que convivimos y existe respeto y amor hacia el otro. En un amor sano no hay vigilancia constante ni miedo a perder al otro por decir lo que sientes. Y hay confianza, que es el pegamento efectivo de la relación de pareja. Además, existe comunicación.
No es una casa perfecta, porque a veces hay goteras o discusiones o habitaciones que hay que ordenar, pero ambos se implican en cuidarla, repararla y en hacerla habitable con el paso del tiempo".
Enric Valls, psicólogo, conferenciante y divulgador
"Donde la vida sea mucho más bonita al lado de esa persona"
"Para mí el amor es una palabra que implica muchas cosas. Un espacio compartido y que se elige libremente en el que dos personas intercambian conductas cuya función es el bienestar propio y de la pareja.
Para mí el amor o ese espacio incluye cosas tan importantes y que se suelen olvidar como valores compartidos, admiración, atracción, seguridad, compromiso, confianza y, sobre todo, que te puedas mostrar vulnerable, que te aporte bienestar y conductas de intimidad, donde se respetan las historias de aprendizaje de las personas, que comparten una parte del camino para complementarse y potenciar la vida y sentirse libres también, que eso es muy importante.
En resumen, donde la vida sea mucho más bonita al lado de esa persona. Al final, amar es preocuparte de manera genuina y activa por la vida y el crecimiento del otro".
David Gómez, psicólogo y autor de Un viaje hacia el amor (propio)
"No nace de la necesidad ni del vacío"
"Yo diría que un amor sano es un vínculo donde puedes ser tú sin miedo, donde hay cercanía pero sin invasión y libertad sin abandono.
Un amor sano regula, no activa constantemente el sistema nervioso; se siente más como calma y seguridad que como intensidad y montaña rusa emocional.
Y siempre implica responsabilidad afectiva, límites claros, comunicación honesta y la capacidad de reparar cuando hay conflicto. No nace de la necesidad ni del vacío, sino de dos personas suficientemente enteras que eligen caminar juntas sin dejar de sostenerse a sí mismas".
Antoni Martinez, psicólogo y director del Centro de Psicología Integrativa
"Un amor sano no es uno que no discute. Es uno que sabe reparar"
"Después de años viendo parejas en consulta, mi equipo y yo coincidimos en algo muy claro: las relaciones que perduran no son las que evitan el conflicto, sino las que han aprendido a atravesarlo sin destruirse en el intento.
La idea no es que las mariposas en el estómago, flores y fuegos artificiales sean eternos en nuestro cerebro. De hecho, el estado de enamoramiento no puede mantenerse en el tiempo: es intenso, químico y pasajero. El cerebro no está diseñado para vivir permanentemente en ese subidón. Si lo hiciera, acabaríamos agotados, desregulados y confundiendo intensidad con amor. Cuando las mariposas se calman no es que el amor se haya acabado, es que empieza otra fase: menos euforia y más verdad. Menos fantasía y más realidad compartida.
El amor sano no te acelera todo el tiempo; te sostiene cuando la emoción baja. Porque aparecen las diferencias, los roces, las heridas propias y las del otro. Y es justo ahí donde muchas personas creen que algo va mal… cuando en realidad es cuando empieza lo importante. Ahí ya no está al mando la dopamina y la idealización de la otra persona. Está al mando la decisión, la razón, la voluntad de poder crecer y construir juntos como equipo.
Un amor sano es aquel en el que puedes decir 'me equivoqué' sin sentirte pequeño y 'me dolió' sin que la otra persona lo viva como un ataque. John Gottman lo explicó muy bien cuando habló de Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, esos que entran en la relación y arrasan con todo si no se les pone freno:
- La crítica, que ataca a la persona en lugar de expresar una necesidad.
- El desprecio, muchas veces camuflado de ironía o sarcasmo.
- La actitud defensiva, que levanta muros y mata cualquier intento de diálogo.
- El bloqueo emocional, cuando todo se apaga y cada uno se queda solo, incluso estando juntos.
Un amor sano no es el que nunca ve aparecer a estos jinetes, sino que es el que sabe reconocerlos y decir 'espera, esto nos está alejando'.
A la sesión de acogida llegan parejas agotadas de repetir siempre la misma pelea, cada una convencida de que si la otra cambiara, todo iría bien. Y lo que descubren con frecuencia (a veces con alivio, a veces con vértigo) es que el problema no es quién tiene razón, sino cómo se están haciendo daño sin darse cuenta mientras intentan que el otro les entienda. No nos separamos por discutir. Nos separamos por no saber repararnos.
Lo contrario de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis es un amor que repara y cuida las formas a la hora de afrontar los conflictos. Donde hay asertividad, empatía y expresión de la necesidad; no se ataca a la persona. Donde hay respeto emocional, incluso en el enfado. Donde hay responsabilidad para escuchar sin contraatacar, a pesar de no estar de acuerdo con la otra postura. Y donde hay presencia que se traduce en poder pedir espacio para regularse si una lo necesita sin romper el vínculo".
Eirene García, psicóloga y autora de Cuando nada es seguro, todo es posible.
"Donde nos sentimos plenos sin necesidad de que nuestra pareja cubra ninguna de nuestras carencias"
"Para mí, hablar de amor sano implica primero hablar de personas sanas emocionalmente. Y aquí está el problema. Llevo más de siete años como experta en relaciones y he trabajado con más de 5000 personas. La conclusión más clara que he sacado es que no hay relaciones sanas porque individualmente estamos heridos, nos sentimos incompletos y, por eso, generamos relaciones basadas en vínculos tóxicos. Por ello, dentro de mi método trabajamos en las tres partes de una relación tú, yo y nosotros.
Teniendo en cuenta todo esto, un amor sano es aquel que empieza por uno mismo. Es aquel en el que nos sentimos completos, donde nuestras heridas están sanadas y cuidadas por nosotros mismos, no huimos de ellas ni tampoco depositamos la responsabilidad en nuestra pareja de ser atendidas. Donde nos sentimos plenos sin necesidad de que nuestra pareja cubra ninguna de nuestras carencias ni expectativas.
Es aquel que lo conforman dos personas conscientes de que una relación es un encuentro de dos personas que vienen a sanar juntas y a ser equipo y a entender que este camino tendrá momentos de contracción y aprendizaje y de expansión y disfrute. Un amor sano son dos personas que se miran con compasión, que saben que juntos son mejores y no porque la relación sea perfecta, porque la perfección además de imposible es aburrida, sino porque saben que son el mejor equipo, son el espacio seguro donde crecer está asegurado.
Un amor sano son dos personas que se miran de manera honesta, que se sienten conectadas, que se aceptan y que saben que vivir un amor intenso, real y profundo requiere de compromiso, honestidad, humildad para reconocer nuestra parte y mucha introspección".
Patricia Sánchez, psicóloga, presentadora del podcast Amor sin Filtros y autora de Amor sin filtros: el manual definitivo para crear una relación intensa, real y para toda la vida.