Las cenas familiares pueden reducir el riesgo de consumo de sustancias para muchos adolescentes
"Puede ayudar a establecer una comunicación abierta y regular entre padres e hijos", según un estudio.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Tufts (EEUU) ha concluido que las cenas familiares regulares pueden ayudar a prevenir el consumo de sustancias en la mayoría de los adolescentes.
Eso sí, antes de lanzar las campanas al vuelo, hay que señalar que el estudio matiza que esta estrategia no es eficaz para los jóvenes que han experimentado adversidades significativas en la infancia.
Como recoge Europa Press, "los hallazgos brindan información importante para los profesionales que buscan ayudar a las familias a prevenir el consumo de sustancias, así como para los investigadores que buscan desarrollar intervenciones que tengan mejor en cuenta las experiencias únicas de los adolescentes".
El estudio ha sido publicado en el Journal of Aggression, Maltreatment & Trauma, y en él se analizaron datos de una encuesta realizada con 2.090 adolescentes estadounidenses de entre 12 y 17 años y con sus padres.
En ella, no sólo tenían que responder sobre cómo eran sus cenas familiares, cuánto las disfrutaban, qué tal es la comunicación en ellas, qué distracciones están presentes... y también sobre su consumo de alcohol, tabaco y cannabis en los seis meses anteriores.
Una mayor calidad de las cenas familiares se asoció con una prevalencia de consumo de sustancias entre un 22 y un 34 por ciento menor entre los adolescentes que no habían tenido experiencias adversas en la infancia o que las habían tenido en niveles bajos o moderados, señala la mencionada agencia
"Estos hallazgos se basan en lo que ya sabíamos sobre el valor de las comidas familiares como una forma práctica y ampliamente accesible de reducir el riesgo de consumo de sustancias en adolescentes", resaltó Margie Skeer, autora principal del estudio.
"Conectar habitualmente durante las comidas (que puede ser tan simple como que un cuidador y un niño se sienten a comer juntos en una encimera) puede ayudar a establecer una comunicación abierta y regular entre padres e hijos, así como a supervisarlos, lo que promueve resultados más positivos a largo plazo para la mayoría de los niños. No se trata de la comida, el horario ni el entorno; lo que importa es la relación entre padres e hijos y las interacciones que esta fomenta", agregó.
"Si bien nuestra investigación sugiere que los adolescentes que han experimentado factores estresantes más severos pueden no obtener los mismos beneficios de las comidas familiares, pueden beneficiarse de enfoques más específicos y centrados en el trauma, como el apoyo a la salud mental y formas alternativas de participación familiar", apunta Skeer.
