Tarou, 12 años, quiere dejar el colegio para el Mundial de Fortnite y sus padres están de acuerdo: "Si tuviera que ir todos los días, acabaría agotado"
Un sueño digital que rompe esquemas.

Con solo 12 años, Tarou está a punto de tomar una decisión que mucha gente criticaría. Quiere dejar el colegio tras terminar la primaria para dedicarse al 100% a los Esports, con el objetivo de competir en la Copa Mundial de Fortnite. Lo más llamativo no es solo su edad, sino el respaldo total de sus padres, convencidos de que su hijo tiene un talento excepcional que merece ser explotado al máximo.
Tarou actualmente vive en Japón, un país donde la educación es obligatoria para los niños de 6 a 15 años, por lo que el caso de Tarou no ha pasado desapercibido. Para muchos, se trata de una apuesta arriesgada; para otros, de una decisión lógica en un sector que mueve millones y exige una dedicación extrema desde edades tempranas.
Toda su infancia
Tarou empezó a jugar a videojuegos con apenas tres años. Lejos de ser un simple pasatiempo, su relación con los juegos fue mostrando rápidamente un nivel de concentración y habilidad muy por encima de la media. Según relatan sus padres, ya en segundo de primaria era capaz de derrotar a jugadores profesionales, algo poco habitual incluso entre jóvenes prodigios.
En 2020, bajo la tutela de un jugador profesional de esports, lanzó su propio canal en redes sociales, centrado principalmente en Fortnite. Hoy, ese canal supera los 230.000 suscriptores y se ha convertido en una plataforma clave para su proyección internacional. Para Tarou, competir al máximo nivel no es un sueño infantil, sino un plan de carrera cuidadosamente pensado.
10 horas diarias
El joven explicó públicamente que su decisión es “el resultado de un año de conversaciones con mi familia y mi colegio”. Según South China Morning Post, quiere construir un estilo de vida que le permita dedicarse seriamente a los esports sin descuidar el descanso, el ejercicio físico ni el estudio por su cuenta.
Sin embargo, es consciente de la exigencia del sector ya que “los mejores jugadores están mejorando constantemente” y si quiere ponerse al día o superarlos, “entrenar menos de 10 horas al día no será suficiente”.
El respaldo de sus padres
El padre de Tarou comparte plenamente este análisis. “Si tuviera que ir al colegio todos los días, estaría agotado después de clase. Sería imposible garantizarle el tiempo de entrenamiento concentrado que necesita”, afirma. Para él, la comparación es clara: mientras que los atletas tradicionales entrenan unas cinco horas diarias, en los videojuegos de alto nivel la exigencia es mucho mayor.
Los padres destacan, además, la extraordinaria capacidad de concentración de su hijo. En una ocasión, Tarou llegó a jugar de forma casi continua durante 28 horas, tan absorto que incluso olvidó ir al baño y terminó haciéndose pis encima.