La tiara más imponente de la duquesa de Alba se vende en Estados Unidos por casi 2 millones de euros
Cayetana de Alba había sacrificado la joya para comprarle un caballo a su hijo Cayetano y su paradero era desconocido hasta ahora.

De todas las joyas que poseía Cayetana, la duquesa de Alba, la tiara apodada como rusa por su parecido con los tocados kokoshnik era una de las más valiosas. La aristócrata la heredó de su abuela y era una joya elaborada con platino y diamantes incrustados formando diferentes motivos geométricos.
Pese al valor económico y sentimental, la duquesa la vendió en los noventa para comprarle un caballo a su hijo, Cayetano Martínez de Irujo, que por aquel entonces era un jinete prometedor. Así lo reveló ella misma en sus memorias Yo Cayetana, publicadas por la editorial Espasa en 2011.
Tras la venta, la tiara se expuso en el Museo Victoria and Albert de Londres y pasó a manos de particulares. Desde entonces se ha especulado largo y tendido sobre dónde estaría la joya, que acaba de venderse en Estados Unidos por 1,7 millones de euros. Así lo ha confirmado El País, que ha publicado que la venta se ha cerrado con la colaboración de la galería M.S Rau, de Nueva Orleans.

El periódico ha podido hablar con los responsables de la galería, que han revelado que el propietario de la tiara, un coleccionista particular, les pidió si podía mostrar la pieza en su local a otro cliente particular. Así fue y los responsables de M.S Rau aseguran que la joya estuvo unos días en su establecimiento, hasta que el propietario se la volvió a llevar.
Este coleccionista vendió la tiara a otro cliente que, según ha confirmado la galería a El País, también reside en Estados Unidos. Se trata de un compra poco habitual ya que este tipo de piezas son muy complicadas de encontrar.
La duquesa de Alba utilizó esta tiara especialmente durante sus años de juventud y posteriormente la prestó a dos de sus nueras, María de Hoenlohe-Langenburg y Matilde Solís, para sus respectivas bodas por el significado de esta pieza para la familia. "Muy querida y simbólica para la Casa y para mí", dijo la aristócrata de la pieza en sus memorias pero, a pesar de este valor, se impuso la carrera de su hijo Cayetano.
