Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit de Noruega, se rinde por ahora con la vista puesta en otra fecha clave para él
El hijo de la princesa heredera, que ha sido ya condenado, va a continuar en prisión, donde permanece desde la víspera de su juicio en febrero de 2026.
Marius se ha calmado, al menos por un tiempo. Después de solicitar un recurso contra su condena de cuatro años de prisión -al haber sido encontrado culpable de 34 de los 40 delitos por los que fue juzgado-, parece que ha dejado a un lado, por el momento, más apelaciones.
Después de que se leyera la sentencia contra él el pasado lunes 15 de junio de 2026, donde fue declarado inocente de dos de las violaciones por las que se le acusaba, su defensa solicitó una vez más que pudiera cambiar la prisión por un arresto domiciliario en Skaugum, la residencia de su familia. El Tribunal del Distrito de Oslo se negó y él se lo tomó muy mal.
Aunque parecía que iba a seguir en esta lucha, para la que la defensa argumenta que se debe a la salud de la madre del detenido, Mette-Marit de Noruega, que acaba de recibir un trasplante de pulmón, finalmente lo ha dejado estar... por el momento.
Marius, en la cárcel desde febrero de 2026
Como recoge Aftenposten a partir de las declaraciones del abogado defensor de Marius, Petar Sekulic, no va a apelar esta vez. Por tanto, se va a quedar entre rejas al menos hasta el 13 de julio, cuando habrán pasado ya casi cinco meses y medio desde que permanece bajo custodia después de que se decidiera, en la víspera del juicio, que Høiby no podía seguir libre.
Ese día de julio, la Fiscalía deberá decidir si solicita una prórroga, que parece evidente teniendo en cuenta que Marius ha sido condenado y que siguen apreciando riesgo de reincidencia en cuanto al quebrantamiento de la orden de alejamiento hacia la mujer de Frogner.
Esta persona, cuya identidad no ha sido revelada, es la más reciente exnovia del hijo de la princesa heredera y a la que agredió y destrozó su casa en agosto de 2024, motivo por el que fue detenido por primera vez.
Si Høiby se opone, el tribunal de distrito debería reconsiderar la detención. Quizá entonces, o más adelante, se piense en que pueda continuar con la prisión preventiva junto a su familia llevando una pulsera telemática.
De todos modos, los tiempos pueden alargarse tanto que la prisión preventiva se convirtiera en el cumplimiento de la condena. Eso sí, todo el tiempo que haya pasado ya entre rejas se le descontará de la condena que debe cumplir, por lo que esos cuatro años, si la apelación de Marius no prospera y la sentencia no baja, comenzarían a contar desde febrero de 2026.