Cómo empezó Mango: el puesto de ropa que Isak Andic tenía en un mercadillo de Barcelona antes de construir un imperio
Ni despachos de lujo ni grandes inversiones: el origen de la marca catalana está en la venta ambulante.
Si pensabas que la historia de Mango nació en una oficina del Paseo de Gracia, no conoces la historia de Isak Andic. El imperio que hoy compite con Inditex, el gigante del fast-fashion, empezó convenciendo a los clientes de que compraran a pie de calle en un puesto en un mercadillo de Barcelona.
El joven Isak Andic empezó en los años 70 a vender blusas de algodón hechas a mano por él mismo. No disponía de empleados ni tiendas; tenía su coche y un puesto en el mercadillo de Balmes.
El salto al mundo textil
Tal y como recogió la agencia Europa Press, los inicios de Andic (fallecido en diciembre de 2024) estuvieron marcados por la venta ambulante pura y dura. El empresario recorría Cataluña con su vehículo cargado de género y dormía en él para ahorrar costes, demostrando un instinto comercial que acabaría revolucionando el sector. Su figura terminó convirtiéndose una de las más relevantes del sector, pero sus cimientos se forjaron entre perchas y asfalto.
El fundador de Mango era un magnate de la venta directa. Su técnica se basaba en comprar la ropa en el extranjero o fabricarla el mismo, pasando de tener un puesto ambulante a tener su propia tienda bajo el nombre de Mango en 1984, según relató la revista Vogue.
Sin embargo, el nombre de la marca también tiene historia. Como apunta el diario La Vanguardia, durante un viaje a Filipinas, el empresario probó una fruta que en España todavía era casi una desconocida: el mango. Se decidió por él ya que era un nombre fresco y que además se pronunciaba igual en todos los idiomas, según reconoció el propio fundador en una entrevista que concedió a El País.
La primera tienda de Mango abrió sus puertas con un concepto revolucionario para la época: ropa de diseño a precios asequibles para una mujer joven y urbana.
De 1 a 115 países
Lo que vino después es historia del retail. Aquel puesto de ropa se transformó en una red que hoy cuenta con más de 2.500 puntos de venta en 115 países.
Pasó de vender blusas en un mercadillo a facturar más de 3.000 millones de euros anuales.