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Dos cocineras que trabajaron en Mugaritz cuentan por qué dejaron la alta gastronomía: "Te metes bajo tierra para ir a trabajar y vuelves bajo tierra a casa, ¿qué sentido tiene?"

Dos cocineras que trabajaron en Mugaritz cuentan por qué dejaron la alta gastronomía: "Te metes bajo tierra para ir a trabajar y vuelves bajo tierra a casa, ¿qué sentido tiene?" 

Ellas lamentan que mucha gente les apunte por estar "desaprovechadas".

Plato de alta cocina en una imagen de archivo.Getty Images

"¿Trabajar en un restaurante con estrella Michelin o tener un bar en un pueblo?" Jesi Alfaro y Sole Lopez tienen la respuesta. Después de trabajar durante años en establecimientos de alta cocina como Mugaritz, las cocineras se trasladaron de vuelta a casa para montar un bar, la Bodeguilla de Motilla, en Motilla del Palancar, en la provincia de Cuenca. 

El Comidista de El País, les pregunta en una nueva publicación en su perfil de YouTube (98.000 visualizaciones), si ahora son más felices con su nueva vida. "Cuando vinimos no pensabamos lo mismo. Nunca queríamos venirnos al pueblo. No queríamos nada de lo que estabamos haciendo", explican. "Cuando sales a estudiar ves que es un retraso volver al pueblo. Que solo la ciudad puede darte éxito. Pero cambiamos de perspectiva, porque al final te falta salud mental", explican durante la conversación. "Se van sumando muchas características por las que ya no volverías atrás", adelantan.

"¿Qué sentido tiene depertarme por la mañana, meterme bajo tierra e ira a trabajar y volver bajo tierra a mi casa? Para nosotras no tenía sentido", relata. "Llevamos mucho tiempo dedicándonos a esto, aún no nos hemos cansado. Cuidamos mucho la profesión", explican.

Ambas lamentan que "nos han dicho en varias ocasiones que estamos desaprovechadas, pero no lo creemos para nada, porque cuando estás en la alta gastronomía, tan alto, lo que quieres es poder ver a tu familia, comer las cosas de tus padres y ese trato como muchísimo más cercano que ahora tenemos". "Sí que es cierto que igual no tenemos ese ego de 100% por la alta gastronomía, por conseguir este y este reconocimiento, sino si llega, perfecto, pero que sea fruto de estar disfrutando de lo que trabajamos", terminan.

"Cuando te metes en el bucle, te enfocas mucho en lo profesional. Pero y donde está lo personal, que es lo realmente importante de nuestras vidas. Para que haya un equilibrio y una parte no se coma por completo a la otra", prosiguen.

En su nuevo establecimiento en Cuenca tenían claro que querían llevar aquello que se puede consumir en la ciudad y no en los pueblos. "Cambiamos la carta una vez al mes, los vinos por copas cada semana. Siempre hay cosas nuevas que probar, por eso para la gente de aquí es interesante porque siempre hay novedad". Además, no solo sirven producto de la zona, "nos vamos arriba y abajo".

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