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El auge del 'baby bótox' entre menores: Jazlyn se pincha cada tres meses "para estar guapa a los 30"

El auge del 'baby bótox' entre menores: Jazlyn se pincha cada tres meses "para estar guapa a los 30"

"No lo recomendaría a menores de 18 años. No hay ningún beneficio a largo plazo que no puede esperar".

Una adolescente inyectándose un tratamiento facial.
Una adolescente inyectándose un tratamiento facial.Getty Images

Jazlyn Miller tenía solo 16 años cuando se inyectó por primera vez toxina botulínica, bótox, con una finalidad terapéutica: mejorar el bruxismo y el dolor crónico de su mandíbula.

“No fue tan malo. La verdad es que mi mandíbula se sentía mucho mejor”, asegura la joven a The Post. Y rota la barrera del miedo, a las pocas semanas Miller se planteó probar a inyectárselo con fines estéticos y ahora lo suele hacer cada tres meses con carácter preventivo "para estar guapa a los 30". Esta decisión no estuvo exenta de polémica y críticas por parte de su entorno.

Aunque es cierto que la protagonista de esta historia es especialmente joven para recurrir a técnicas que luchan contra el envejecimiento, destacan en este artículo que cada vez más adolescentes y veinteañeros se aplican bótox y otras inyecciones como medida “preventiva” para evitar futuras líneas y arrugas. Y lo cuentan sin reparos en sus perfiles de TikTok e Instagram.

“El enfoque en el cuidado preventivo de la piel se ha vuelto bastante explosivo en este grupo de edad y creo que la llegada de las redes sociales probablemente esté influyendo en eso”, señala la Dra. Claudia Kim , directora médica y cirujana estética principal de New Look New Life.  “No se trata de miedo a envejecer, sino de una connotación negativa que se le ha dado a verse mayor”, explica. “Creo que eso es lo que impulsa a estos jóvenes a buscar medidas más invasivas”.

Leyendo la historia de Miller varios interrogantes nos asaltan: ¿puede una chica de 16 años inyectarse bótox? ¿No tiene efectos secundarios? ¿De verdad que tiene beneficios para el futuro? 

El bótox cosmético está aprobado por la FDA para personas mayores de 18 años y las clínicas no pueden administrarlo a menores sin el consentimiento de los padres.

Respecto a los efectos secundarios, las complicaciones importantes son poco frecuentes más allá de dolor, hinchazón y hematomas en el lugar de la inyección. Pero sí que existe un desconocimiento sobre lo que puede pasar en el futuro: el bloqueo repetido del movimiento muscular puede debilitar los músculos faciales, lo que podría provocar atrofia y disminución de las expresiones naturales e incluso podrían desarrollar resistencia al medicamento con el tiempo.

“No lo recomendaría a menores de 18 años. No hay ningún beneficio a largo plazo que no pueda esperar hasta que la persona pueda tomar sus propias decisiones. Después de los 18, 19 o 20 años, se evalúa caso por caso”, afirma el doctor Douglas Monasebian , cirujano plástico y director médico de Park Avenue Plastic Surgery, en ese mismo artículo.

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Soy responsable de LIFE, esa sección en la que nos empeñamos en mostrar la cara amable de la actualidad, el lado hedonista de la vida, aunque no nos tapamos los ojos ante otras realidades.

 

Sobre qué temas escribo

Como responsable de la sección trabajo mano a mano y coordino a redactores que saben mucho de música, moda, tendencias de consumo, cine, crónica social...


A mí me gusta escribir sobre salud, consumo, medioambiente y bienestar. Pero sobre todo, me gusta entrevistar a referentes culturales y sociales. Escritores, científicos, actores, periodistas... que tienen cosas que contar y mucho que aportar. O a lo mejor, no tienen nada que contar y poco que aportar, pero eso también es interesante.

 

Mi trayectoria

Soy periodista por vocación y devoción. Quise ser Julia Otero y hasta hubo un tiempo en el que aparecí en una lista de mujeres periodistas jóvenes más influyentes.

 

He hecho radio -en la desaparecida Radio España porque soy generación X- y dirigí la revista Turismo Rural, en la editorial América Ibérica. Después fui redactora de Lifestyle en la Revista de Ana Rosa, redactora jefa de la revista Love y, además, he colaborado con muchos medios, entre ellos SModa y la revista decana de medioambiente Quercus.

 

Además, he presentado galas y libros, y he moderado mesas redondas.
Hace diez años que trabajo en El HuffPost donde entré para editar contenidos branded -y lo sigo haciendo-.

 


 

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