Naomi Osaka lo vuelve a hacer e impacta en Wimbledon con un kimono inspirado en 'Kill Bill'
La tenista ha vuelto a hacer de su entrada a pista un acontecimiento.
Después de brillar como la Torre Eiffel en Roland Garros hace unas semanas, Naomi Osaka ha debutado en Wimbledon volviendo a demostrar que el tenis y la moda no solo son compatibles, sino que es una simbiosis que pasa por uno de sus mejores momentos.
La tenista, ganadora de cuatro Grand Slams, es hija de padre haitiano y madre japonesa, y en el torneo de hierba por excelencia ha querido rendir homenaje a sus raíces con un espectacular kimono. Se trata de una prenda tradicional de ceremonia ideado en colaboración con la diseñadora japonesa Hana Yagi.
Como manda la tradición y el código de vestimenta en Wimbledon, el kimono de Osaka es completamente blanco, pero eso no quiere decir que sea aburrido. La prenda, que está elaborada con tejidos de otros kimonos o vestidos de novia para hacer un homenaje al ceremonial japonés, está adornada con decenas de flores de cerezo.
"Me gusta utilizar la moda como una herramienta para contar historias. Cada salida a pista es una oportunidad de llevar a la gente a mi mundo creativo. El hecho de que a la gente le importe y tenga ganas de ver qué es lo próximo también está genial", declaró la tenista a la edición británica de Vogue.
En una entrevista en pista tras su victoria frente a la francesa Elsa Jacquemot, Osaka también revelo que se inspiró en el cine, y concretamente en Kill Bill, para idear el estilismo. "Estaba pensando en mis películas favoritas. Me encanta Kill Bill, y entonces me acordé de enamorarme por completo del personaje de Lucy Liu, que tiene un kimono blanco. Recuerdo pensar que era super guay e increíble", explicó la deportista.
Osaka salió a la pista no solo con el espectacular kimono, sino también con una ornamentación tradicional en el pelo, kanzashi, para completar el look antes de dejar ver el vestido a medida que Nike ha elaborado para la tenista durante este torneo.
A pesar de que la obligación de jugar de blanco hace que quizás no puedan tomarse todas las licencias creativas posibles, Osaka y el equipo de la firma partieron del kirigami, una técnica japonesa de cortar papel de diferentes formas. El resultado son varios apliques de flores en tres dimensiones salpicados por todo el vestido que aportan el toque diferencial a la prenda.