Un estudio con 120 prendas compradas en España encontró formaldehído en un 20% de la ropa de bebé y premamá: los dermatólogos explican por qué es buena idea lavar siempre la ropa nueva antes de ponérsela
El formaldehído es carcinógeno y altamente irritante.

Mucha gente estrena la ropa simplemente quitando la etiqueta, sin necesidad de lavarla o plancharla. Según la sacan de la bolsa se la ponen para salir a la calle o la dejan en el armario en contacto con el resto de prendas. Pero estos gestos aparentemente inofensivos, en realidad podrían no ser tan inocentes.
Un estudio reciente realizado en la Universidad pública de Tarragona Rovira i Virgili ha advertido de que el 20% de las prendas analizadas para bebés, niños pequeños y embarazadas contenía formaldehído, una sustancia química potencialmente irritante.
La investigación, liderada por el científico Joaquim Rovira Solano, analizó 120 prendas adquiridas tanto en tiendas físicas como online. Los resultados han reabierto el debate sobre la necesidad de lavar la ropa antes de usarla por primera vez, especialmente en colectivos vulnerables.
¿Qué lleva la ropa nueva?
Aunque a simple vista las prendas parezcan limpias, lo cierto es que durante su fabricación, transporte y almacenamiento entran en contacto con múltiples sustancias. Según la dermatóloga Shamsa Kanwal, la ropa puede contener restos de productos químicos como colorantes, fragancias, fungicidas o tratamientos antimanchas.
Entre ellos destaca el formaldehído, utilizado para evitar arrugas y mejorar la conservación de las prendas. También son frecuentes los colorantes azoicos, especialmente en tejidos sintéticos, y residuos de pesticidas en prendas de algodón.
Según los expertos, estas sustancias pueden provocar reacciones cutáneas, sobre todo en personas con piel sensible. La dermatóloga Susan Massick señala que es habitual ver pacientes con irritaciones en zonas de roce como cuello, axilas o cintura tras estrenar ropa sin lavar.
Las reacciones más comunes
Los expertos distinguen principalmente dos tipos de reacción. La más frecuente es la dermatitis de contacto irritativa, que aparece poco después del contacto con la prenda y provoca enrojecimiento, picor o pequeñas erupciones.
En los casos menos comunes, puede desarrollarse una dermatitis alérgica de contacto, que implica una respuesta del sistema inmunológico. A diferencia de la dermatitis de contacto irritativa, esta puede tardar varios días en aparecer y generar síntomas más intensos como inflamación, ampollas o ardor.
Profesionales como Sylvana Brickley advierten de que algunos tratamientos textiles están diseñados para resistir múltiples lavados, por lo que ciertas personas pueden seguir experimentando molestias incluso después de lavar la prenda.
Lavar sí ayuda, pero no elimina todo
Aun así, los expertos están de acuerdo en que lavar la ropa antes de usarla reduce significativamente el riesgo. Según el propio estudio, un solo ciclo de lavado con agua fría puede eliminar casi todo el formaldehído presente en las prendas a estrenar.
El lavado ayuda a eliminar el exceso de tintes, fragancias y suciedad acumulada, sin embargo hay prendas que debido a sus materiales no se pueden lavar fácilmente, como algunas que requieren limpieza en seco. En este caso los especialistas recomiendan ventilarlas o utilizar una capa de ropa interior como barrera.
