Una maquilladora revela los trucos infalibles para conseguir hacerse un 'smokey eye' en casa
Patricia Cuesta, de Too Faced, explica que es posible conseguir un resultado duradero.
¿Cómo hacerse un buen smokey eye en casa y no terminar emulando a un panda? Es la pregunta que se hacen muchas mujeres al intentar maquillarse cuando quieren lucir un ojo ahumado. Esta forma de potenciar la mirada lleva siendo tendencia varias décadas, pero es difícil atreverse a hacerlo en casa.
Patricia Cuesta, head of Education & Artistry de la firma Too Faced, ha dado varios trucos para conseguir un buen resultado sin recurrir a un maquillador profesional. Lo primero que recomienda la especialista es fijarse en la herramienta que utilizamos.
"Las brochas son clave", asegura Cuesta. "Recomiendo una brocha plana para depositar el color, una brocha de difuminar suave y flexible para fundir los bordes y una brocha tipo punta de lápiz para trabajar la raíz de las pestañas y aportar profundidad. Es fundamental que el difuminado final se realice con una brocha limpia, sin producto, para suavizar los bordes sin emborronar el color”, destaca la profesional.
En este sentido, Cuesta explica cuál es el error principal al hacerse este tipo de maquillaje. "El error más habitual es aplicar demasiado producto desde el inicio o no difuminar lo suficiente", detalla la experta. Cuesta aconseja empezar utilizando poco producto y ir construyendo capas de manera paulatina hasta conseguir el tono deseado. Posteriormente, aconseja difuminar bien los bordes, "manteniendo el color más intenso cerca del ojo y suavizando hacia fuera".
No hay una única fórmula
Habitualmente el smokey eye se asocia con el color negro, pero la realidad es que pueden utilizarse otros tonos para conseguir ese efecto ahumado en función del tono de la piel o de los ojos que mejor se adapte a cada persona.
Para saber cuál elegir, Cuesta diferencia entre subtonos de piel fríos y cálidos. Para los primeros, la experta recomienda "grises, azules intensos, negros suaves, malvas y ciruelas", mientras que si hablamos de cálidos prefiere optar por "los marrones chocolate, bronces, cobres y tonos terracota". Si tienes un subtono de piel neutro, Cuesta asegura que funciona prácticamente todo: "Desde el negro clásico hasta tonos topo o burdeos".
Cómo conseguir que el acabado se mantenga
Uno de los grandes problemas a la hora hacer un ojo ahumado es que el acabado quede bien y dure intacto durante varias horas. En este sentido, Cuesta recomienda a las personas con pieles maduras, utilizar productos con texturas cremosas para evitar que se marquen algunas líneas.
Además, como truco, aconseja "mantener el color oscuro más cerca de las pestañas y no subirlo demasiado, para así poner el centro de atención en la línea de las pestañas y enmarcar el ojo".
La clave para que el resultado sea duradero es cómo se aplican los productos y en este caso el orden de los factores sí altera el producto. "Cuando trabajo un smokey eye siempre empiezo maquillando los ojos antes que la piel, ya que durante el proceso puede caer sombra en los pómulos y estropear el acabado de la base", advierte Cuesta.
Para los más torpes, la profesional propone una técnica infalible. El primer paso es "aplicar y difuminar primero un lápiz cremoso, como Killer Liner de Too Faced, para crear una base intensa con el tono del smokey" y, a continuación, fijarlo con una sombra en polvo del mismo tono. "Así conseguimos mayor profundidad, un difuminado más fácil y, sobre todo, un look que se mantiene intacto y con la misma intensidad durante todo el día”, detalla Cuesta.