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Edzard Ernst, catedrático de Medicina y azote de las pseudoterapias, desmonta la industria antiedad: "¿Colágeno? Una tontería"

Edzard Ernst, catedrático de Medicina y azote de las pseudoterapias, desmonta la industria antiedad: "¿Colágeno? Una tontería"

"Estudios independientes, en cambio, no mostraron ningún efecto".

Polvo de colágeno.
Polvo de colágeno.Getty Images

Cada vez más mujeres destinan un cuantioso presupuesto a cosmética. Cosméticos: cremas, tratamientos en cabina, suplementos...  todo destinado a huir del envejecimiento. Incluso hay dietas específicas, como el ayuno intermitente o la dieta cetogénica, que son promocionadas  como fuentes de juventud efectivas por sus acciones desintoxicantes y antioxidantes.

Ahora bien, se pregunta Edzard Ernst, médico y uno de los investigadores más destacados en medicina alternativa, ¿es posible revertir o mitigar los procesos de envejecimiento?

"Empecemos con el colágeno, una proteína que se encuentra principalmente en el tejido conectivo, pero también en ciertas capas de la piel de humanos y muchos animales", explica. Este se añade a los cosméticos, para orevenir o corregir arrugas y flacidez, pero también se ha popularizado su consumo oral, en parte gracias a los influencers.

"Prácticamente no hay evidencia de que las cremas y polvos que contienen colágeno tengan algún beneficio", afirma Ernst. Además, cita a expertos de la Escuela de Salud Pública de Harvard, que afirman "la eficacia de la aplicación tópica ha sido cuestionada incluso por dermatólogos, ya que el colágeno no se produce de forma natural en la superficie de la piel, sino en las capas más profundas".

Entonces, ¿es buena idea consumir colágeno en polvo, derivado principalmente de subproductos de mataderos, para combatir las arrugas desde adentro? El naturópata, con estudios recientes como referencia, concluye que es una "tontería". "No hay evidencia de que el colágeno prevenga el envejecimiento cutáneo ni mejore la tez. Lo sorprendente fue que los estudios que sugerían su eficacia estuvieran, como era de esperar, financiados por la industria. Estudios independientes, en cambio, no mostraron ningún efecto".