Ángela Quintas, experta en nutrición: "Si vamos a tomar fruta en el desayuno, necesitamos que la proteína de la tostada sea generosa"
El equilibrio nutricional empieza por la mañana.

El desayuno sigue siendo uno de los pilares fundamentales de cada día. Tras varias horas de ayuno nocturno, el cuerpo necesita energía y nutrientes que le permitan arrancar el día con buen ritmo físico y mental. Sin embargo, tal y como recuerda la dietista-nutricionista Ángela Quintas, no se trata solo de elegir alimentos considerados “saludables”, sino de combinarlos de forma adecuada.
En un reciente reels de Instagram, donde participa en el pódcast Cómo Comes, (@comocomespodcast) la experta subraya que el equilibrio entre hidratos de carbono y proteínas es fundamental para evitar altibajos energéticos a lo largo de la mañana.
El problema de los hidratos
Quintas advierte de un error muy habitual en los desayunos actuales. Se trata de consumir hidratos de carbono de forma aislada. Pan, fruta o incluso opciones aparentemente ligeras pueden provocar un rápido aumento de la glucosa en sangre si no van acompañados de otros nutrientes.
Este pico glucémico genera una respuesta intensa de insulina que, lejos de aportar energía sostenida, favorece la acumulación de grasa y conduce a una sensación de cansancio poco después de desayunar.
“Cuando solo tomamos hidratos, el cuerpo responde muy rápido, pero esa energía dura poco”, explica la especialista. El resultado es conocido por muchos: hambre temprana, necesidad de picar entre horas y dificultad para mantener la concentración.
El gran aliado del desayuno
La solución, según Ángela Quintas, pasa por incorporar proteína de forma suficiente desde primera hora del día. “Si vamos a tomar fruta en el desayuno, necesitamos que la proteína de la tostada sea generosa. No hablamos de una lonchita de jamón, sino de cubrir el pan de forma suficiente para equilibrar el aporte de hidratos”, afirma. La proporción ideal, señala, es un reparto equilibrado: aproximadamente un 50 % de hidratos y un 50 % de proteínas.
En la práctica, esto se traduce en opciones como una tostada con tomate y abundante jamón, pan con huevo revuelto o combinaciones similares que ayuden a estabilizar la glucosa en sangre. La grasa, añade, debe ocupar un papel secundario, salvo que forme parte natural del alimento proteico elegido.
Por qué las proteínas son esenciales para el cuerpo
La importancia de la proteína se extiende a todo el funcionamiento del organismo. Según recoge el medio Mejor con Salud, las proteínas cumplen múltiples funciones vitales. Son esenciales para la estructura y reparación de tejidos, como ocurre con el colágeno en huesos y tendones o la queratina en piel y cabello. También participan en la regulación hormonal, ya que hormonas clave como la insulina o el glucagón son de naturaleza proteica.
Además, desempeñan un papel fundamental en la defensa del organismo mediante la producción de anticuerpos, contribuyen al mantenimiento del equilibrio interno (homeostasis), actúan como enzimas que aceleran reacciones metabólicas y facilitan el transporte de sustancias como el oxígeno o las grasas. Incluso pueden servir como reserva energética en situaciones excepcionales.
