Deirdre, 50 años, se avergüenza de cobrar tanto: "A veces sueño con trabajar de cartera o camarera"
Esta mujer siente que su trabajo no se corresponde con un salario tan elevado y dice que le afecta que la empresa no aproveche todos sus talentos.

Estudió la carrera de Derecho porque le encantaba la idea de hacer del mundo un lugar más justo, según asegura. Y ahora, con su trabajo actual, siente que "no podría estar más lejos de ese objetivo". Se trata de Deirdre, de 50 años, una mujer que vive en los Países Bajos. "Como abogada fija, gano una cantidad desorbitada. Redacto o reviso contratos, me encargo de los aspectos legales de recursos humanos y administro la cartera de seguros. Suena impresionante, pero para mí, este trabajo es pan comido. A pesar de su puesto a tiempo completo, asegura que sólo necesidad dedicar la mitad de su tiempo laboral para completar todas sus tareas, según ha publicado Libelle.
Además, le contó así a su empresa, relata esta empleada. "Mi empresa no quiere convertirlo en un puesto a tiempo parcial. Así que me paso la mitad de mi jornada laboral resolviendo sudokus o jugando al solitario en el ordenador", reconoce. "Mis días de teletrabajoson ideales para hacer las tareas del hogar y probablemente todos en la oficina saben que a menudo estoy sin hacer nada, pero aparentemente a nadie le parece un problema", afirma con disgusto.
Deirdre dice que le está afectando el darse cuenta de que tiene un trabajo que no aprovecha al máximo sus talentos." Mis días se me pasan volando, me siento inútil y me avergüenzo de mi sueldo. La gente en el sector salud o educación se deja la piel, realmente marca la diferencia y cobra una fracción de lo que yo gano. Y apuesto a que son mucho más felices", reflexiona esta mujer.
"A veces sueño despierta con un trabajo de cartera o camarera, mantenerme ocupada, hacer feliz a la gente y ponerme las pilas. En estos tiempos de escasez de mano de obra, podría conseguir un trabajo así". "Pero esa idea no es realista", reconoce a continuación. "Tengo que pagar la hipoteca y mantener a mi familia. Y me digo que lo estoy haciendo por ellos". "Si soy realmente honesta, no me atrevo a renunciar a mi seguridad financiera y preguntarme qué me hace realmente feliz”, concluye esta profesional.
