El 99,9% del ADN humano es idéntico y solo explica entre el 9% y el 18% de la personalidad, según los últimos estudios genómicos
¿Son nuestros genes responsables de nuestra personalidad o somos nosotros quienes la construimos con nuestras experiencias?
¿Cómo se forma nuestra personalidad? ¿Estamos condenados desde el nacimiento a poseer ciertos rasgos debido a nuestra herencia genética o, por el contrario, son nuestras propias experiencias la que desarrollan nuestra forma de ser? Esa es la cuestión en la que centra su análisis, publicado en la BBC, Laurie Clark, quien explica por qué nuestro ADN no influye de forma tan profunda en nuestra personalidad como a priori podemos pensar.
"Inicialmente se creía que los comportamientos estaban influenciados por unos pocos genes con efectos muy importantes", explica al diario británico Aysu Okbay, profesora de psiquiatría y genética de rasgos complejos en el Centro Médico Universitario de Ámsterdam en los Países Bajos. Sin embargo, "eso se ha desmentido por completo".
Y es que, con el paso de los años se han ido enterrando algunas ideas, como que rasgos como la altura son altamente hereditarios o que factores como la crianza son determinantes. En cambio, lo que realmente está por encima de todo "es la mutabilidad de la condición humana", tal y como afirma Jana Instinske.
Muestra de este planteamiento se puede comprobar en algunos análisis realizados a gemelos, como este metaanálisis publicado en 2015 (y que recoge más de 2.500 estudios de gemelos), en el que se comprobó que los gemelos idénticos suelen ser más parecidos que los gemelos fraternos, aunque sus personalidades no son idénticas.
"De los 568 rasgos que describían el temperamento o la personalidad, el estudio halló que el 47% de las diferencias podían atribuirse a diferencias genéticas. El resto, concluyó, debe explicarse por influencias ambientales", señala el diario británico que explica que las estimaciones de heredabilidad de rasgos actuales oscilan entre el 9 y el 18%.
Los eventos traumáticos en la edad adulta no tienen un gran impacto
Otra de las cuestiones que resalta Clark es que los eventos traumáticos, cuando ocurren en la edad adulta, aunque influyen, no tienen un gran impacto sobre los individuos. "Esa ha sido la gran sorpresa en esta área de investigación... si te ocurre un gran evento traumático en la edad adulta, no deja una huella tan grande", asegura Brent Roberts, profesor de psicología en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (Estados Unidos). Es decir, como resume el mismo, "el trauma no te hace ser quien eres".
De este modo, las diferencias de personalidad además de ser poligénicas también son poliambientales, por lo que los factores genéticos y ambientales influyen (aunque tengan un pequeño efecto). Es la suma de todos estos factores la que en general provoca ese gran impacto. Por ello, como resume Instinske, "no por tener una determinada predisposición genética significa que te comportarás de una manera determinada a lo largo de tu vida".