El médico David Callejo alerta tras el ingreso de un niño por un ahogamiento leve: "Parecía estar bien, pero empeoró horas después"
Desarrolló síntomas por la noche que obligaron a su ingreso hospitalario.
Un ahogamiento no siempre termina cuando la persona sale del agua. Así lo ha recordado el médico y divulgador científico David Callejo, quien ha compartido el caso de un niño que fue ingresado en el hospital después de sufrir un episodio de ahogamiento aparentemente leve durante una fiesta en una piscina.
Según explica el facultativo, el menor fue rescatado rápidamente por el socorrista y en ningún momento perdió el conocimiento. Tras el incidente, siguió jugando durante toda la tarde con total normalidad, lo que hizo pensar que todo había quedado en un simple susto. Sin embargo, horas más tarde la situación cambió por completo.
El empeoramiento llegó durante la noche
Fue ya en casa cuando la madre comenzó a notar que su hijo tosía de forma insistente y tenía dificultad para respirar. Aunque algunas personas le recomendaron dejar que el niño descansara porque, supuestamente, solo habría cogido frío en la piscina, decidió llevarlo a Urgencias.
La decisión fue clave. Tras realizarle una radiografía, los médicos comprobaron que el menor presentaba una lesión pulmonar relacionada con el episodio de ahogamiento y tuvo que permanecer ingresado para recibir tratamiento. Afortunadamente, el niño evolucionó favorablemente y ya ha recibido el alta médica.
¿Por qué pueden aparecer síntomas horas después?
David Callejo explica que, incluso cuando el ahogamiento parece leve, una pequeña cantidad de agua que puede entrar en los pulmones. Ese líquido no debería encontrarse allí y puede desencadenar una reacción inflamatoria que no siempre se manifiesta de inmediato. En algunos casos, los síntomas aparecen varias horas después del accidente, motivo por el que es fundamental mantener una vigilancia estrecha durante las primeras 24 horas.
El médico señala tres síntomas que obligan a acudir de inmediato a un servicio de Urgencias tras un incidente en el agua. Y es que la presencia de cualquiera de estas señales puede indicar que el agua aspirada está provocando una afectación pulmonar que requiere valoración médica:
- Tos persistente, pitidos o ruidos al respirar.
- Respiración rápida o dificultad para respirar. En los niños puede observarse cómo se hunden o marcan las costillas al hacer esfuerzo para coger aire.
- Aparición de fiebre en las horas posteriores al accidente.
La vigilancia puede marcar la diferencia
Callejo insiste en que el hecho de que una persona parezca recuperada inmediatamente después de un ahogamiento no garantiza que no vaya a desarrollar complicaciones posteriores. Por ello, recomienda observar atentamente a quien haya sufrido un episodio de este tipo durante las siguientes 24 horas y no restar importancia a síntomas respiratorios que aparezcan horas más tarde. Una actuación rápida, como ocurrió en este caso, puede ser determinante para evitar complicaciones graves.