La ciencia ya estudia cómo Ozempic afecta a las conexiones neuronales: "No esperábamos ver esto y no sabemos qué significa"
Las primeras evidencias sugieren que el fármaco podría modificar "ciertas partes del cerebro".

A medida que la ciencia investiga Ozempic siguen aumentando sus posibles efectos adversos. Un último estudio recogido por The Wall Street Journal es revelador. El popular fármaco para perder peso podría modificar el funcionamiento del cerebro. La profesora adjunta de la Universidad de Colorado, Allison Shapiro, formó parte de un equipo de estudió a 13 adolescentes y mujeres jóvenes con un trastorno hormonal que afectaba a los ovarios y que recibieron fármacos GLP. Estas son las conclusiones.
"No esperábamos ver este efecto, y realmente no sabemos qué significa". Tras tomar imágenes de tomografías cerebrales de las adolescentes, se llegó a la conclusión de que "las conexiones cerebrales en la red de prominencia se habían multiplicado". Por ello, el medicamento que consumen millones de personas en todo el mundo se podría convertir en "el mayor experimento neurocientífico de toda la medicina moderna".
De este modo, los científicos se encuentran estudiando cómo los fármacos GLP-1, los medicamentos que imitan las hormonas implicadas en el apetito, el azúcar en sangre y la digestión, afectan no solo al comportamiento alimentario, sino también a la adicción, la cognición, la neurodegeneración e incluso la motivación y el placer. Cada vez más, los investigadores consideran estrechamente interrelacionadas los beneficios cerebrales y físicos del medicamento.
Según recoge el medio de comunicación, las hormonas y los receptores a los que se dirigen los fármacos GLP-1 forman una "vasta red de comunicación" que se extiende mucho más allá del estómago. Este sistema, que se activa de forma natural tras comer, ayuda a regular el hambre, el azúcar en sangre y la digestión; pero sus receptores también se encuentran distribuidos por todo el cuerpo, incluyendo el corazón y las profundidades del cerebro.
Los GLP-1 y el cerebro
La ciencia mira con especial curiosidad los efectos de estos medicamentos en el cerebro. Algunos estudios sugieren que los fármacos ayudan a reducir la inflamación que puede dañar las neuronas con el tiempo, mientras que otras investigaciones indican que los medicamentos podrían ayudar a las células cerebrales a sobrevivir y funcionar de manera más eficaz.
Uno de estos estudios llama especialmente la atención. Concluye que los fármacos podrían reducir la inflamación cerebral. Los investigadores creen que estos medicamentos podrían calmar las células inmunitarias hiperactivas que, al activarse repetidamente, podrían contribuir al daño y la degeneración cognitiva con el tiempo. Otros científicos sospechan que podrían actuar más directamente sobre las células cerebrales, ayudándolas a funcionar de manera más eficiente y a resistir el estrés. "Es posible que ambos efectos se produzcan simultáneamente".
La investigación trambién centra sus esfuerzos en comprobar si la reacción química tiene lugar en el intestino o en el cerebro. Las hormonas GLP-1 presentes de forma natural, se comunican con el cerebro regulando las sensaciones de hambre y saciedad. Los científicos sospechan que estos mismo circuitos intestino-cerebro podrían influir en el estado de ánimo.
