¿Se sincronizan las reglas? Esto es lo que dice la ciencia
La ciencia desmonta el mito de la sincronía menstrual: no existe base biológica y las coincidencias se explican por estadística y percepción.

Llevamos décadas aceptando como si fuera una verdad indiscutible algo que no es: que cuando varias mujeres pasan mucho tiempo juntas, su menstruación acaban "poniéndose de acuerdo". Es un fenómeno que tiene nombre, el de sincronía menstrual y que, incluso, allá por los años setenta, se ganó una etiqueta científica. Pero la realidad es que la ciencia no secunda la idea. Las pruebas apuntan en otra dirección: las reglas no se sincronizan. Al menos, no por una cuestión biológica.
Es una idea difícil de erradicar, y se entiende por qué. “Que nuestros cuerpos se acompasen con los de la gente que tenemos cerca es algo que nos reconforta y crea sensación de grupo”, explica la doctora Rachel Jensen en el diario The Guardian. Muchas lo hemos escuchado en casa, en el instituto o en el grupo de amigas de siempre. Incluso hay quienes jurarían haberlo vivido. Sin embargo, nuestro organismo no funciona así.
Todo empezó en 1971. La psicóloga Martha McClintock publicó un estudio tras observar a unas estudiantes que compartían residencia universitaria. Aquella hipótesis se hizo famosísima y dio pie a que en los noventa se hablara de feromonas y señales olfativas que conectaban los cuerpos. El problema es que, con el tiempo y con estudios mucho más rigurosos, la teoría dejó de sostenerse. Los análisis estadísticos más recientes no han encontrado ni rastro de esa sincronía. Como dice la doctora Jensen: “Sencillamente, no hay un mecanismo biológico que lo permita”.
Entonces, ¿por qué nos sigue pareciendo tan real? La explicación no está en el útero, sino en nuestra atención. Tendemos a fijarnos mucho más en los meses que coincidimos con alguien cercano que en todos esos meses en los que cada ciclo va por su lado. Además, como las reglas varían tanto en duración, es pura estadística: tarde o temprano vas a acabar coincidiendo con tu amiga por simple azar.
Lo que sí altera el ciclo son factores mucho más reales. El estrés, la dieta, el ejercicio intenso o cambios de peso pueden desajustar el calendario por completo. También influyen la edad, los anticonceptivos o problemas de salud como el síndrome de ovario poliquístico.
Este mito es solo uno más de los muchos que rodean a la regla. Todavía hay quien piensa que la menstruación es algo "sucio", que no se puede hacer deporte o que el sexo está prohibido en esos días. Nada de eso tiene base científica. El ejercicio y el sexo son totalmente seguros, aunque no hay que olvidar que el riesgo de embarazo o de infecciones no desaparece por arte de magia.
Lo curioso es que, mientras nos centramos en estos mitos, solemos ignorar datos que sí importan. Casi el 85% de las mujeres sufre algún síntoma relacionado con el ciclo, y muchas sienten que esto afecta a su vida diaria. La regla es una parte normal de la vida, pero no debería ser un suplicio. Si duele demasiado o es muy abundante, lo mejor es dejarse de historias y acudir al médico.
Creer en la sincronía menstrual parece algo inofensivo, pero nos recuerda lo fácil que es dar por bueno un dato solo porque nos gusta la historia. Antes de confiar en lo que leemos en redes o en lo que se dice por ahí, conviene contrastarlo. La ciencia ya ha hablado: somos seres individuales y nuestras reglas también lo son.
