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Un neurólogo afirma que los patinadores sobre hielo deben reprogramar su cerebro para hacer los trucos

Un neurólogo afirma que los patinadores sobre hielo deben reprogramar su cerebro para hacer los trucos

La clave está en el sistema vestibular, situado en el oído interno.

Dos personas preparándose para patinar sobre hielo.
Dos personas preparándose para patinar sobre hielo.Getty Images

Saltos imposibles, giros que parecen no terminar nunca y aterrizajes perfectos. En plenos Juegos Olímpicos de Invierno de 2026, el patinaje vuelve a dejar al público con la boca abierta. Pero detrás de esa elegancia hay algo más que fuerza y técnica: hay un cerebro entrenado para desafiar el mareo.

Algunos patinadores pueden realizar "un promedio de entre tres y cuatro rotaciones por segundo" e incluso alcanzar "342 rotaciones por minuto" durante sus programas, según datos recogidos por L’Équipe. A esa velocidad, la mayoría de las personas perdería el equilibrio en segundos. Sin embargo, ellos siguen girando con precisión milimétrica.

La clave está en el sistema vestibular, situado en el oído interno. Es el encargado de avisarnos cuando la cabeza se mueve y de ayudarnos a mantener la estabilidad. El neurólogo Amir Kheradmand, profesor en el Hospital Johns Hopkins, lo explica así al diario ouest-france:  "El sistema vestibular […] contiene células sensoriales especializadas en nuestros oídos que detectan los movimientos de la cabeza y utilizan estas señales para estabilizar nuestra postura y mirada".

Cuando giramos muchas veces seguidas, ese sistema provoca un movimiento involuntario de los ojos llamado nistagmo. Es lo que hace que todo dé vueltas y aparezca el mareo. Los patinadores, sin embargo, aprenden con los años a bloquear esa reacción. Según los expertos, consiguen "ignorar la señal vestibular y […] suprimir el nistagmo" gracias a un entrenamiento constante.

La repetición, según explica al mismo diario, es fundamental. "a repetición facilita la adaptación", señala Kheradmand. El cuerpo crea lo que se conoce como memoria muscular, que permite a los deportistas "ejecutar sus giros con fluidez y consistencia" y anticipar la sensación de rotación antes incluso de despegar del hielo.

Empezar desde pequeños también marca la diferencia. "Cuanto más joven eres, más flexible es tu cerebro", subraya el neurólogo. Por eso muchos campeones comienzan a entrenar en la infancia, primero fuera del hielo y luego aumentando poco a poco la velocidad y la dificultad.

Con los años, el cerebro de estos atletas cambia. Según Kheradmand, "con el tiempo, se vuelven mucho más hábiles en la percepción espacial y la orientación que la persona promedio". Al reducir la dependencia del oído interno, desarrollan otras habilidades para saber exactamente dónde está su cuerpo, en qué dirección se mueve y a qué velocidad.

Eso sí, la mayoría acaba especializándose en un único sentido de giro. Como apunta el neurólogo, "la mayoría de los patinadores terminan entrenando principalmente en una dirección de rotación preferida", una muestra más de cómo el cerebro se adapta a la práctica constante.