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El truco de los 300 millones: cómo las empresas europeas están sacando su dinero de Rusia con el visto bueno del Kremlin y del Bundesbank

El truco de los 300 millones: cómo las empresas europeas están sacando su dinero de Rusia con el visto bueno del Kremlin y del Bundesbank

Lo que parecía un bloqueo total empieza a mostrar pequeñas grietas.

Rusia, dineroGetty Images

Desde que comenzó la guerra en Ucrania en 2022, miles de millones de euros de empresas occidentales quedaron atrapados en Rusia. El Gobierno ruso bloqueó esos fondos como respuesta a las sanciones impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos. Durante meses, ese dinero pareció perdido. Ahora, algunas compañías han encontrado una salida legal, aunque nada sencilla.

El sistema funciona como un intercambio. Rusia congeló el dinero de empresas de lo que considera "estados hostiles" —entre ellos toda la UE, EEUU y Reino Unido— y lo colocó en las llamadas cuentas Tipo C, creadas por el banco central ruso para impedir la salida de capital. Al mismo tiempo, Occidente bloqueó activos rusos en su territorio, incluidos fondos depositados en entidades como Euroclear.

En medio de este bloqueo mutuo, ha surgido una fórmula: intercambiar activos de valor similar entre ambas partes. Es decir, liberar dinero occidental retenido en Rusia a cambio de desbloquear fondos rusos atrapados en Europa. Para lograrlo, se necesitan permisos oficiales en ambos lados.

El abogado Lukas Röper, del despacho vienés rk partners, es uno de los especialistas que trabaja en estos procesos. Según explica al diario Welt: "Ya hemos concluido con éxito tres casos, y pronto finalizará un cuarto". Y añade que "se trata de empresas de renombre de Alemania, Suiza e Italia, donde el proceso ha tenido éxito. Se han liberado alrededor de 300 millones de euros desde Rusia de esta manera".

No es un camino rápido. Primero, las empresas rusas que quieran recuperar activos en Europa deben demostrar que ya no tienen relación con el depositario ruso sancionado. Después, deben solicitar autorización a las autoridades nacionales, como el Ministerio de Finanzas en Bélgica o el Bundesbank en Alemania.

Röper asegura que "lo más difícil no es necesariamente obtener los permisos necesarios de ambas partes; la parte rusa y, especialmente, el Bundesbank alemán son muy cooperativos". El verdadero reto, explica, es otro: "Lo más difícil es garantizar que los activos que se liberarán en Rusia y Europa tengan un valor comparable, es decir, que se establezca el emparejamiento".

Las cifras totales siguen siendo inciertas. Solo Alemania tendría una exposición superior a los 100.000 millones de euros en Rusia. Mientras tanto, en las cuentas especiales rusas se han ido acumulando dividendos y pagos de bonos que no pueden salir del país.

Aunque los 300 millones liberados hasta ahora parecen poco frente a las enormes cantidades bloqueadas, el interés crece. "Actualmente estamos en conversaciones con una docena de interesados europeos", señala Röper.

No todos los intentos han salido bien. Operaciones más ambiciosas, como la que intentaron el banco austríaco Raiffeisenbank International y la constructora Strabag, no prosperaron al no contar con suficiente respaldo político dentro de la Unión Europea.

En paralelo, algunos empresarios rusos han recurrido a los tribunales europeos para impugnar sanciones personales. El caso más llamativo es el de Arkady Volozh, fundador de Yandex, que logró salir de la lista de sancionados y ha puesto en marcha nuevos proyectos tecnológicos fuera de Rusia.

Mientras tanto, la batalla legal continúa. Empresas rusas han presentado demandas millonarias contra países de la UE por el bloqueo de sus activos. Incluso el banco central ruso ha reclamado indemnizaciones gigantescas contra Euroclear.