¿Son los ojos azules más sensibles a la luz? Investigadores han estudiado a fondo la cuestión: estas son sus conclusiones
La respuesta tiene varios matices según la ciencia.
Desde hace años circula la idea de que las personas con los ojos azules o muy claros lo pasan peor cuando hay mucho sol. Ese gesto de entrecerrar los ojos en la playa, al conducir o frente a un reflejo intenso ha alimentado una teoría que muchos dan por cierta. Aunque durante años ha sido una creencia muy extendida, ¿hay realmente una explicación científica detrás de esta supuesta mayor sensibilidad a la luz?
La respuesta es sí, pero con matices. Diversas investigaciones han analizado la relación entre el color del iris y la sensibilidad a la luz y apuntan a que los ojos claros pueden ser más propensos al deslumbramiento, especialmente en situaciones como la conducción nocturna o ante fuentes de luz intensa. Sin embargo, los especialistas advierten que no se trata de una regla universal, ya que también entran en juego otros factores.
Esa es la conclusión a la que ha llegado una investigación publicada en Graefes Arch Clin Exp Ophthalmol, que confirmó que el color del iris no determina por sí solo la sensibilidad a la luz. El grosor del iris, la cantidad de pigmento presente en otras estructuras del ojo, como la retina o la coroides, e incluso la sensibilidad individual hacen que dos personas con el mismo color de ojos puedan reaccionar de forma completamente distinta ante la luz.
La importancia de la melanina
Parte de la explicación está en la melanina, el pigmento que determina el color del iris. Cuanta menos melanina contiene el ojo, más claro es su color. Este pigmento no solo da la tonalidad marrón, verde o azul, sino que además ayuda a absorber parte de la luz que entra en el ojo. En los iris claros, al haber menos melanina, una mayor cantidad de luz puede dispersarse en el interior del ojo, aumentando la sensación de deslumbramiento.
Los especialistas explican que el iris funciona como un diafragma que regula la cantidad de luz que llega a la retina a través de la pupila. Sin embargo, una pequeña parte de esa luz también puede atravesar el propio tejido del iris. Cuando esto ocurre, esos fotones no contribuyen a formar la imagen, sino que reducen el contraste visual y generan una mayor sensación de brillo o deslumbramiento.
En definitiva, la idea de que los ojos azules son más sensibles a la luz tiene una base científica relacionada con la menor cantidad de melanina del iris. Sin embargo, esa mayor predisposición no significa que todas las personas con ojos claros sufran molestias ni que quienes tienen los ojos marrones estén completamente protegidos. La respuesta depende, en gran medida, de las características individuales de cada ojo.